Entrevista | Ramón Novell Alsina | Jefe Servicio de Psiquiatría y Discapacidad Intelectual de Girona
«A los psiquiatras les falta formación para detectar la patología dual»

Ramón Novell estuvo en León en la primera jornada del curso.
El manejo de la enfermedad dual, personas con discapacidad intelectual con problemas de conducta o enfermedad mental, es el argumento del curso que se desarrolla en el Hospital Santa Isabel de León, organizado por la Feaps y Consejería de Sanidad. A la primera jornada, celebrada el 22 de marzo, asistió Ramón Novell, jefe del servicio de Psiquiatría de la red pública de Girona, pionero en el tratamiento de estos pacientes.
-¿Existen muchas diferencias asistenciales entre comunidades autónomas?
-En Cataluña disponemos de una red pública sociosanitaria para atender a las personas con discapacidad intelectual con problemas de salud mental. Es un caso único en España. Castilla y León, con la unidad de León, está más avanzada, pero este recurso es sólo una parte de lo que debería ser una red pública de asistencia con un equipo interdisciplinal que pudiera actuar con visitas a los lugares para ver los problemas, dando apoyo a las familias. El disponer de una unidad como la de Santa Isabel es importante, pero es necesario más. En Cataluña no creamos unidades hospitalarias como ésta, sino una red donde se contempla a la persona y sus necesidades desde la perspectiva de la salud mental, de la vivienda, de trabajo y todos los apoyos que necesita.
-¿Cuáles son las causas de la enfermedad mental en las personas con discapacidad intelectual?
-Las mismas que en las personas sin discapacidad intelectual, a las que habría que añadir causas de tipo biológico. Las personas que tienen síndrome de Down están más predispuestas genéticamente a padecer trastornos agresivos y depresiones. Pero no sólo es la genética, también influyen otros factores neuro biológicos, como pueden ser alteraciones estructurales cerebrales, como la epilepsia, y sobre todo los factores de vulnerabilidad y todo lo que tiene que ver con el apoyo que reciben de la sociedad. Suelen estar marginadas, que no disfrutan la condición de ciudadanos como otros. Tienen mermadas su capacidades de elección y no son actores de sus propias vidas. Eso merma su calidad de vida y su estado afectivo y entran en diferentes patologías psiquiátricas.
-¿Hay mucha enfermedad oculta?
-Si, y la principal razón es porque la mayoría de los profesionales y la sociedad en general acaba atribuyendo a la discapacidad cualquier conducta que puede ser síntoma de una enfermedad mental. Es el fenómeno del eclipsamiento en el que todos caémos cuando estamos frente a una personas con discapacidad.
-¿Se tiende a pensar que no hay nada que hacer?
-"Si y eso no es cierto, cuando hay algún tipo de alteración que va más allá de lo que es normal en esa persona hay que pensar que debe haber una enfermedad mental que debe ser diagnosticada y tratada.
-¿El peso de esa asistencia recae en la familia?
-Básicamente, y la familia necesita mucha apoyo para seguir adelante con ese proceso. Yo aconsejaría que no se hiciesen diferencias en el tratamiento de una persona con esquizofenia y sin discapacidad, que también recae el peso de la asistencia sobre la familia. Deberíamos romper esa idea de diferencia. Son personas con un nivel de dependencia más o menos importante, con un nivel de necesidades en relación con su dependencia y van a necesitar apoyos de la sociedad, profesionales, de las redes sociales y sanitarias como cualquier ciudadano.
-Los psiquiatras opinan que las personas discapacitadas intelectuales con problemas de salud mental necesitan mucho cariño, que en las instituciones no siempre reciben.
-Eso ha cambiado mucho en los últimos veinte años. Pasamos de un modelo asilar, caritativo, apartados del modelo social, a estar integrados en un sistema integrador. Es raro hoy en día que en la sociedad actual no reciban afecto y ese reconocimiento social.
-¿La prevalencia ha cambiado desde un punto de vista estadístico?
-El 1% de la población tiene una discapacidad intelectual y el 35% de ellos desarrolla una enfermedad mental. Los datos epidemiológicos cambian porque el problema está en cómo los identificamos. A pesar de que hemos avanzado, disponemos de pocos sistemas de evalución y diagnóstico, pero falta mucha formación de los especialistas en psiquiatría. Nosotros, desde nuestras unidades, en la red pública, tenemos residentes en formación que pasan meses con los psiquiatras especializados.