Los anticuerpos monoclonales abren nuevas terapias contra la osteoporosis
La osteópata de la Universidad de Navarra, Amparo Calleja, da las claves en León

Amparo Calleja estará el jueves en León.
Una de cada dos mujeres y uno de cada cuatro hombres mayores de 50 años tienen una fractura como consecuencia de la osteoporosis. La ausencia de un diagnóstico y tratamiento adecuado provoca que cada año se produzcan en España 100.000 fracturas osteoporóticas. La doctora Amparo Calleja, consultora del departamento de Endocrinología de la Clínica Universitaria de Navarra y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, ofrece el 17 de marzo una sesión clínica a los médicos del Hospital.
Oteoporosis significa hueso poroso y su desarrollo se caracteriza por la disminución de la masa ósea, la alteración de la arquitectura del tejido óseo y la fragilidad del hueso y, como consecuencia, la posibilidad de sufrir una fractura. «A medida que los huesos se vuelven más porosos y frágiles el riesgo de fractura aumenta considerablemente. La fractura tiene lugar porque la resistencia del hueso es menor que la carga que en un momento dado debe soportar», explica la especialista.
El objetivo de los tratamientos es evitar que el hueso se rompa y para ello hay dos grandes grupos de fármacos. Los anabólicos, que reparan el hueso envejecido y hacen un hueso nuevo, «es la paratohormona recombinante humana que puede usarse durante sólo dos años y se inyecta al paciente diariamente de una forma sencilla», explica la especialista. El otro grupo de tratamiento son los antiresortivos que se dividen en bifosfonatos -”son fármacos que frenan la destrucción ósea y reparan la microarquitectura del hueso dañado-”. La Sociedad Americana de Metabolismo óseo aconseja que se utilicen durante un máximo de 5 años «y si se decide prolongar su uso se haga un seguimiento estrecho del paciente ante la eventualidad de que condicionen la aparición de fracturasa ya que el fármaco se mantiene durante unos diez años dentro del hueso, suprimiendo su fisiología normal.
Los anticuerpos monoclonales son la última generación de tratamientos contra la osteoporisis que ya disponen algunos países europeos, «inauguran una nueva familia de fármacos, que se ajusta mucho a la normal fisiología ósea y frena la pérdida rápida del hueso disminuyendo el riesgo de fractura, se la inyecta el mismo paciente cada seis meses».
La pérdida de hueso se produce de manera silenciosa y prograsiva, «no suele haber síntomas hasta que se produce la primera fractura».
Las fracturas más comunes asociadas a la osteoporosis se producen en la cadera, la columna y la muñeca, que aumentan con la edad tanto en hombres como en mujeres.
Otra característica de la osteoporosis son las fracturas vertebrales, que producen dolor, y que pueden comportar pérdida de altura y deformidad.
Las fracturas de cadera necesitan tratamiento quirúrgico y pueden ocasionar la pérdida de movilidad.
Cerca de tres millones y medio de personas la padecen en España y afecta al 35% de las mujeres mayores de 50 años, porcentaje que se eleva a un 52% en las que superan los 70 años.
¿Cómo se diagnostica?. La doctora Calleja asegura que el procedimiento de diagnóstico validado internacionalmente es la realización de una densitometría ósea, que mide la densidad mineral ósea en gramos por centímetros cuadrados en la columna, desde la vértebra lumbar 1 a la 4, y de la cadera, especialmente del cuello del fémur ya que todos los huesos del organismo son como los de la columna o como los de la cadera. La densitometría mide la normalidad, la baja masa ósea y la osteoporosis. «Ahora disponemos de una herramienta desarrollada por el profesor Kannis de la Universidad de Sheffield del Reino Unido llamada FRAX que ayuda a calcular el riesgo de fractura a 10 años». El resultado de la prueba ofrece a los especialistas la posibilidad de decidir si los pacientes necesitan tratamiento farmacológico.