Píldoras con pistas
Los pictogramas adhesivos identifican las enfermedades crónicas que predominan en pacientes polimedicados y las horas de las tomas.
La mitad de las personas que sufren enfermedades crónicas y están polimedicadas —tienen pautados más de cinco fármacos diferentes al día— no toman bien las dosis o se olvidan de alguna. En León hay 18.000 personas bajo tratamiento múltiple y más del 50% no cumplen con las pautas que garantizan la adherencia al tratamiento, necesaria para su eficacia terapéutica y para evitar complicaciones.
Sacyl y el Consejo de Colegios Oficiales de Farmacéuticos de Castilla y León estrenan en León un programa para mejorar la adherencia terapéutica en pacientes polimedicados, que se acaba de estrenar en la cuenca del Bernesga y en Villablino. Con esta iniciativa suman los esfuerzos que venían haciendo por separado los equipos de Atención Primaria en los centros de salud y muchas oficinas de farmacia de la provincia.
Para optimizar el trabajo en común y la comunicación fluida cuentan con unos protocolos de trabajo elaborados por un equipo multidisciplinar. El plan terapéutico, la hoja de medicación y una serie de diez pictogramas adherivos sirven para identificar la posología (hora a la que hay que realizar la toma) y las patologías para las que están indicadas los medicamentos prescritos. Son pistas básicas para que los pacientes no se pierdan en la complejidad de ciertos tratamientos farmacológicos.
Según las pautas establecidas, los pictogramas adhesivos se colocan en los envases de los medicamentos en el momento de la dispensación con la participación del paciente en la medida de lo posible. Para indicar las horas a las que deben tomarse las medicinas se han creado cuatro pictogramas: un sol para el desayuno, tenedor y cuchillo para la comida, un plato caliente y una luna en cuarto creciente cuando el fármaco debe ingerirse a la hora de dormir.
Asimismo, se han diseñado diez pictogramas que representan las indicaciones terapéuticas, que se corresponden con las patologías que con más frecuencia se dan en los pacientes polimedicados. Insuficiencia cardiaca, arritmia (corazón); hipertensión arterial (aparato de tensión), hipercolesterolemia (una célula con grasa); antidepresivo (cara sonriente); protector gástrico (estómago); insomnio (una persona tumbada en una cama); para la diabetes (dos caramelos); para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (pulmones); para el dolor (una persona de espaldas con las manos en las lumbares y para la osteoporosis (un hueso).
Los dibujos informativos, diseñados por el Concyl, son iguales para todas las farmacias de la Comunidad Autónoma. Estos pictogramas se adhieren en el vértice superior de la caja teniendo en cuenta que no se debe ocultar información relevante de los envases como el asterisco que indica la conservación en la nevera, etc.
El farmacéutico, junto al paciente, adhiere los pictogramas en el lugar correspondiente de las cajas al ritmo que permita a la persona seguir el proceso en todo momento. Se trata de facilitar al máximo la comprensión de cuándo debe tomar cada medicamento y al mismo tiempo tome conciencia de la indicación terapéutica del mismo. Los pictogramas para describir patologías aumentarán a medida que se desarrolle el programa.
Tanto el plan terapéutico como la hoja de medicación son elaborados por el médico o médica y el personal de enfermería de los centros de salud. La farmacia que se hace responsable del paciente tiene que incorporar los datos del titular. En el momento en que la persona polimedicada acepta el programa, empieza la labor informativa y formativa de la oficina de farmacia.
En primer lugar, tienen que informar al paciente en el momento de la dispensación sobre el uso adecuado de los medicamentos, en consonancia con el contenido de la hoja de medicación. También ofrecen consejos sobre las condiciones adecuadas de conservación de los fármacos (luz, temperatura, caducidad...) y advierten de las consecuencias de conductas incorrectas. En casos puntuales, el farmacéutico valorará informar a los equipos de salud de Atención Primaria sobre incidencias relevantes que detecten en relación con la medicación.
Los centros de salud de la provincia iniciaron en 2008 un programa para pacientes polimedicados de más de 75 años, en 2010 se amplió a mayores de 65 años y actualmente se dirige a todas las personas que consumen diariamente cinco o más medicamentos. En una primera fase se trata de captar a la población con dificultades para ajustarse a las dosis y horas fijadas.
Una vez elaborado el plan terapéutico al paciente se le hace entrega de una bolsa para guardar las medicinas, con una hoja informativa. Asimismo, se le cita periódicamente en la consulta de enfermería para el seguimiento. Paralelamente, el Consejo de Colegios Oficiales de Farmacéuticos de Castilla y León (Concyl) había puesto en marcha en el año 2000 un programa para mejorar la adherencia terapéutica desde las oficinas de farmacia.
Ahora, Sacyl y Concyl se unen para reforzar el trabajo en paralelo y «aprovechar la proximidad de las farmacias y la cercanía» de los farmacéuticos y las farmacéuticas a la población como agentes sanitarios expertos en el medicamento, señaló el gerente de Atención Primaria de León, Antonio Díez, durante la presentación del programa de atención a pacientes polimedicados en la zona básica de salud cuenca del Bernesga, la primera en incorporarse dentro del área de salud de León.
«El farmacéutico actuará con más intensidad sobre los pacientes identificados como no adherentes», indican los responsables del programa en Sacyl. «La farmacia aporta la cercanía a la gente, un horario amplio de atención y un conocimiento sobre la automedicación de los pacientes», señaló el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de León, Antonio Carrasco.