OPINIÓN. ARSENIO HUEROS. PRESIDENTE DE LA CEAFA
Alzhéimer, cada persona un diagnóstico
El 21 de septiembre es la fecha establecida por la OMS para celebrar el Día Mundial del Alzhéimer, una enfermedad neurodegenerativa que afecta en España a más de 3,5 millones de personas, entre quienes la sufren directamente y sus familiares cuidadores. Como tantas otras enfermedades, el Alzhéimer tiene su propio Día Mundial para acercar a la sociedad esta enfermedad, de cuya existencia se tiene constancia desde hace más de cien años, pero para la que todavía no se ha encontrado solución. Este año y en concreto en las últimas semanas en las que sólo se oye hablar de recortes, sobre todo en el ámbito de la educación y la sanidad, desde CEAFA, Confederación Española de Asociaciones de Familiares de Personas con Alzhéimer y otras Demencias, en representación de las 300 asociaciones miembro y más de 200.000 familias afectadas, nos vemos en la obligación de hacer un llamamiento para recordar que la crisis económica no puede ser motivo para reducir el presupuesto destinado a una enfermedad que figura ya entre las 10 principales causas de muerte en nuestro país y que se prevé llegue a afectar en 2030 a 7 millones de personas. Además, con el lema escogido para este año, «Cada diagnóstico, una persona», y siguiendo el ejemplo de otros estados miembros de la Unión Europea, reclamamos la necesidad de establecer una política de Estado de Alzhéimer, que considere esta enfermedad como una prioridad socio-sanitaria de primera magnitud en la esfera política nacional ya que, hoy en día, el coste asociado a las necesidades generadas por el Alzheimer supone 24.000 millones de euros en España y se calcula que en dos décadas supere los 48.000. Consideramos que esta política debe estar centrada en la persona afectada por Alzhéimer y debe ser una política valiente para luchar contra la enfermedad, que no esté limitada por plazos, ni por condicionantes presupuestarios que mediatizarían su viabilidad, aplicación y efectividad. Por todo ello esperamos sinceramente una política de Estado de Alzheimer que garantice la calidad de vida de los afectados por esta enfermedad ladrona de recuerdos y vidas.