Paloma Alonso reconoce a un bebé en su consulta del Centro de Salud del Crucero.

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

carmen tapia

LEÓN

Pese a no tener consulta privada siempre ha estado localizable. Eso es lo que más valoran las madres y los padres que durante cuarenta años han acudido con sus hijos a la consulta de Pediatría de Paloma Alonso. A punto de jubilarse, los responsables de Atención Primaria de León destacan su dedicación a una profesión —actualmente ejerce en el Centro de Salud del Crucero— que ha experimentado un gran avance en el manejo de las enfermedades infantiles. Comenzó el ejercicio de su profesión a los 26 años y desde entonces ha visto como aparecían las vacunas, nuevos fármacos para el tratamiento de las enfermedades, formación continua para los profesionales. Alonso simboliza el trabajo de muchos profesionales de León que a lo largo de los años han vivido un cambio en el ejercicio de su profesión, pero también el deterioro del el buen uso de los servicios como las urgencias «Todo ha ido a mejor, pero hay algo que falla», advierte, «y es que las familias utilizan demasiado y mal las urgencias», que se colapsan habitualmente con catarros y diarreas, enfermedades que no requieren una urgente asistencia sanitaria y para cuyo cuidado temporal hasta la hora de la consulta están perfectamente preparados los padres. «La Gerencia debería hacer más campañas de información. Los padres conocen perfectamente qué hacer en esos casos y no necesitan acudir a las urgencias».

Examen exhaustivo

Pese a todo, ella dedica a cada niño el tiempo necesario, «yo veo a todos los niños desnudos. A veces es difícil que se te escape alguna cosa importante».

Esta inquietud e inseguridad de los padres hoy en día tiene un efecto secundario y es la sobremedicalización de las criaturas, «normalmente, por las exigencias de la madre que acude un día y otro a la consulta. Tomar muchos medicamentos no es sinónimo de tener mejor salud», asegura esta leonesa de adopción. «Soy de Madrid, empecé a los 26 años, me casé con un leonés también médico, me he dedicado en cuerpo y alma a esta profesión, a pesar de haber tenido 6 hijos. Siempre con mucho sacrificio y trabajo». Es precisamente el sacrificio lo que cree que le falta a la juventud actual, aunque profesionalmente están muy bien preparados.

La experiencia de Alonso le lleva a afirmar que en su consulta ve muchos casos de niños que enferman por los problemas familiares. «Cada vez hay mucha más gente separada. Si el niño cae enfermo lo traen a la consulta primero las madres y luego los padres, por separado. Las consultas se multiplican». En otros casos, cuando son las abuelas las que tienen la responsabilidad del cuidado de los nietos, «acuden más frecuentemente, no quieren que los niños se les pongan enfermos. Antes no se abusaba tanto».

Pero el ejercicio de la profesión tiene una cara oculta. «He tenido varias muertes por leucemias o enfermedades cardíacas. Eso lo llevas muy mal, lloro como si fueran algo mío».

Cargando contenidos...

Pediatra de sus hijos, era su marido el que quitaba hierro a las enfermedades infantiles, «procuraba no obsesionarme cuando los reconocía, pero siempre consideraba lo peor».