Opinión
El mantenimiento de la salud a través del ejercicio físico
En el mantenimiento de la salud, el ejercicio es una de las mejores herramientas con las que contamos los humanos, ya que sus beneficios se extienden a todas las personas sea cual fuere su edad y género. Los efectos varían con el tipo, la intensidad, la frecuencia y la duración de su empleo.
En términos generales, se puede decir que el conjunto de los órganos y sistemas del organismo se ve afectado favorablemente con su utilización. Uno de los aspectos más interesantes del ejercicio es el de facilitar algunas de las funciones del sistema nervioso central como la memoria y el aprendizaje, tan necesarias en las personas mayores para disfrutar de una buena calidad de vida.
Hoy sabemos que nuestro organismo produce una serie de moléculas capacitadas para aumentar la plasticidad de las neuronas, además de mantener su función a lo largo del tiempo y que el ejercicio estimula la formación de las mismas.
En el sistema cardiovascular incrementa la capacidad aerobia e interviene en la prevención y en la rehabilitación de las afecciones cardiovasculares, a través del descenso de las lipoproteínas de baja densidad (LDL), y de los triglicéridos y del aumento de las lipoproteínas de alta densidad HDL), lo que impide la formación de las placas ateromatosas en las arterias.
Además, disminuye la presión arterial, la inflamación sistémica y la coagulación. En las personas obesas o con sobrepeso estimula la pérdida de la grasa abdominal y la visceral, a la vez que mantiene o aumenta la masa ósea y la muscular.
En el sistema metabólico mejora la sensibilidad a la insulina y previene contra la diabetes. Con el ejercicio se puede evitar el desarrollo de algunos cánceres como los que afectan al colon, a la próstata, a la mama o al pulmón.
Otros efectos originados por la práctica continuada de ejercicio son: la mejoría del sistema inmunitario, la prevención en la formación de los cálculos en la vesícula biliar, la disminución de las complicaciones peroperatorias, la protección contra las caídas y las fracturas, la mejoría del equilibrio, la disminución de las lesiones musculo esqueléticas, la prevención del estrés, de la ansiedad y de la depresión y el aumento de la duración de la vida.
En el año 2007, el japonés Makoto Suzuki, que lleva décadas estudiando a los centenarios de la isla de Okinawa, donde hay cinco veces más centenarios que la media mundial, concluyó que las cuatro claves para sobrepasar el siglo son: comer una dieta sana, hacer ejercicio, potenciar la autoestima y contar con el apoyo de otras personas.
Juan Francisco Marcos Becerro. Presidente del Instituto de la Longevidad y la Salud