Diario de León

GENTE SALUDABLE

«¿Ya no podré ser madre?»

Cuando supo que tenía cáncer de mama a Sara Varela le alivió saber que no quedaría estéril .

Sara Varela, joven mastectomizada por cáncer que espera la reconstrucción del pecho.

Sara Varela, joven mastectomizada por cáncer que espera la reconstrucción del pecho.

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ana gaitero

LEÓN

Fue por casualidad. Se le inflamó la axila y le dio por autoexplorar su pecho. No tardó cinco minutos en llamar a su madre: «Prepárate que cogemos el coche y vamos a urgencias». Era el verano de 2010. Cuando le dieron el diagnóstico, Sara Varela preguntó sin rodeos: «¿Ya no podré ser madre?».

La médica le contestó que se curaría y que durante el tratamiento le aislarían el aparato reproductor para preservarlo de los efectos de la quimioterapia. Fue la mejor noticia que recibió aquellos días en los que, ahora recuerda con humor, «me quedé sin amor, sin salud y sin dinero».

Poco antes de que le confirmaran que tenía un tumor maligno en el pecho habia roto con su novio de toda la vida y perdió el trabajo. «Todo casi a la vez. No me podía pasar nada peor, así que me dije: ‘Con todo esto a la vez, o me muero o salgo. Y yo, morir, no voy a morir’», recuerda.

Ahora tiene 29 años y siente que «no necesitaba pasar por ésto para que me cambiara la vida, pero me lo he tomado todo con buen humor y sólo pensaba en la enfermedad en el momento que tenía que ir al hospital».

Ha pasado por 50 sesiones de quimioterapia en dos etapas, una operación y un mes de radioterapia. Sin psicólogos, sin vómitos y con más fuerzas de las que se esperaba después del cansancio que, sólo entonces fue consciente, precedió al diagnóstico.

«Todo el mundo me dice que soy fuerte y me tienen que dormir para quitarme la muela del juicio. Será que soy de Villablino», dice, acompañada, como siempre, de su sonrisa. Con su oncólogo hablaba más de fútbol que de su enfermedad: «Confío en los médicos. No quería saber detalles». Intentaron preservarle el pecho, pero no fue posible. Y le vaciaron la axila entera porque tenía los ganglios afectados.

Cuando llegaban las penas, su receta era, y es, escuchar música y bailar. Tina Turner, a la que escucha desde que era pequeña, ha sido una de sus grandes aliadas en este trance que ha varado su vida: «La música siempre me cambia el humor», asegura. Ahora espera tres operaciones: una en la boca de cirugía maxilofacial y otras dos para la reconstrucción del pecho y del pezón. Pero le da más miedo quitarse una muela que pasar por el quirófano para recuperar el pecho.

Recuperar el pelo, aunque nunca lo llegó a perder del todo, es uno de los momentos más agradables después de la quimioterapia. «Lo tenía liso y ahora me ha salido rizado», comenta, aunque ella se lo alisa. Recuerda muy bien el día que se rapó la cabeza: «Llegué a casa y me quité la peluca. Mi perro Otto me miró y se asustó». El bichón maltés también tuvo que acostumbrarse a la situación: «Cuando descansaba después de la quimio no se acercaba para no molestar», comenta la madre de Sara.

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