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PSICOANALISTA
León

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«Mientras que los demás profesores querían apartarme de mis intereses extraños y convertirme en una persona más normal, el Señor Carlok aprovechó esos intereses y los empleó para motivarme a trabajar en la escuela». (1)

Escuchar a los sujetos autistas implica partir de la hipótesis, incluso de la apuesta, de que tienen algo que decir. También, partir del hecho de que tienen una subjetividad diferente; es decir, que su manera y sus estrategias para abrirse camino en el mundo, es peculiar.

Escucharles es tener en cuenta las circunstancias en las que reaccionan tapándose los oídos, no miran, realizan movimientos estereotipados, se enrabietan, se angustian, ect. Para obrar en consecuencia. Es probable – hay que ver en cada caso – que les angustie nuestro tono de voz, nuestra mirada, o un ruido, o la interrupción de una actividad, o una actitud invasiva… o que, si se balancean, si aletean, si se quedan fascinados observando un objeto en movimiento (comportamientos que denominamos estereotipias), sea para aliviar su inquietud, su angustia o un exceso de excitación.

Escucharles es respetar su temor al contacto, pero sabiendo que lo anhelan y que pueden inventar alguna forma de lograrlo. (Un buen ejemplo lo encontrarán en el libro citado en la nota (1) a pie de página).

Escucharles es sacarles con suavidad, pero con firmeza, de los momentos prolongados de desconexión.

Escucharles es respetar su ritmo y las invenciones que puedan desarrollar para comunicarse. Sabemos de la angustia que les produce tomar la palabra. También sabemos que si repiten las palabras de otro, o las cantan, o hablan a través de marionetas, o por teléfono, o si escriben en el ordenador, no se angustian y pueden comunicarse. Entonces… ¿erradicaremos las ecolalias? ¿No será más adecuado aprovecharlas?

Escucharles es aprovechar sus intereses (algunos los descalifican y los llaman obsesiones) ampliándolos y encauzándolos hacia actividades constructivas que, además, «les pueden abrir las puertas a una vida social y laboral». (Leo Kanner).

Termino con unas palabras de Temple Grandin: «Creo que se hace demasiado hincapié en las deficiencias y no se insiste lo suficiente en el desarrollo de las actitudes». (2).

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(1) GRANDIN TEMPLE: Pensar con imágenes, Edt. Alba, Barcelona (2011), pág. 144 (2) Ídem pág. 146