? OPINIÓN
La sanidad xenófoba
La reciente alerta suscitada en España por el contagio de una persona contagiada con el virus del ébola, ha suscitado múltiples reflexiones, críticas y consideraciones, amén de una alarma social como hacía años que no observábamos. Pudo suceder también con otras epidemias, pero a diferencia de esos precedentes, en esta reciente del ébola debemos destacar alguna peculiaridad.
El ébola ha tenido el descaro de saltar a Europa a pesar de las concertinas de Melilla, de cualquier normativa de extranjería, e ignorando a las fuerzas de seguridad, y tan sólo ha necesitado un sencillo vehículo, el fraile que trajeron a fallecer aquí, y también un previo cómplice, la política sanitaria del país, que, para ahorrar costes y apoyándose en recortes injustificados, decide desmantelar el Hospital Carlos III, hospital de referencia para el conjunto del Estado, así como cualquier otra estructura especializada en Salud Pública y enfermedades infecciosas. Y así, cayendo en la prepotencia más zafia, tampoco se planifica la posibilidad de contagio de esta enfermedad para los profesionales de salud, ni se destinan los recursos adecuados ni se escucha a los expertos en epidemiología o salud pública ante eventuales contingencias como la acontecida. Todo un ejercicio de culpa, no carente de dolo.
La preocupación que sentimos por la española enferma, debería servir para despertar la conciencia colectiva y desde el conocimiento de que las ayudas a la cooperación han sido recortadas por los distintos gobiernos españoles, reformular la solidaridad global sin fronteras de esta aldea común, y el cómo la realidad del continente africano debe ser asumida con todo el compromiso por parte del mundo occidental, para, apelando a una ética y moral «globalizada», comenzar a analizar las razones por las que la sanidad y la industria farmacéutica han despreciado las miserias, hambruna, sequía, y diferentes enfermedades (todas curables) por las que, por ejemplo, mueren allí 17.000 niños diarios, y miles de personas permanecen enfermas por cólera, tuberculosis, sarampión, Chagas, tracoma, etc…Lo contrario sería admitir que África sólo nos interesa para esquilmarla en sus recursos naturales, utilizando a su población como conejillo de laboratorio, y para concluir que estamos ante una civilización que practica el holocausto para su beneficio, y se apoya en una sanidad mundial racista y xenófoba.