«Cuanta más información tiene una mujer más alargada es la lactancia»

Grupo de madres con sus criaturas y las monitoras de la Liga de la Leche.
Raquel Balbuena Serrano es monitora de la Liga de la Leche en León desde hace doce años. Al destetar a su segunda hija quiso compartir su experiencia y se formó en Asturias. Entre 10 y 15 mujeres acuden cada primer sábado de mes al Centro Cívico de El Crucero. Van con sus bebés y comentan los problemas que se les presentan en la lactancia o los logros. «Para nosotras, es de vital importancia la ayuda que una madre puede prestar a otra madre para entender las necesidades de su hijo o hija y para aprender a satisfacerlas del mejor modo posible, si bien siempre será un complemeto a los cuidados del pediatra y otros profesionales de la salud», precisan.
En el parque del Cid se reúnen un grupo de madres que han experimentado esta ayuda. Cristina Valbuena aún da el pecho a Javier, de cuatro años. Fue un caso difícil, pero tenía a la maestra en casa. «No se cogía bien al pecho, ni con sacaleches, ni con pezoneras...», relata. Las primeras gotitas de leche que tomó fueron de su tía, que estaba amamantado a su hijo pequeño. Ahora existen vasos para dar suplementos a los prematuros y recién nacidos. Cristina consiguió una lactancia feliz tras superar los obstáculos. Se emociona al recordar: «Cuando el niño lloraba yo me empipaba al pensar en el daño que me iba a hacer».
Arantxa Unanue llegó a la Liga de la Leche de León aconsejada por su pediatra. Cuando nació su hijo Iñaki en 2011 lo tenía claro. «La lactancia materna es lo mejor, tiene muchas ventajas». Pero el niño no engordaba, no comía y perdía peso. «Primero me hicieron un diagnóstico erróneo, después empecé a ir a la Liga y el niño se destetó a los dos años y medio. Fue de repente. Venía y me decía: Quiero teta mamá y un día dijo que ya no quería».
Con su segunda hija, Adela, aparecieron los fantasmas. Primero no cogía el pecho. Con cuatro meses la leche materna es su alimentación exclusiva. A Arantxa se le acaba la baja maternal y ha pedido dos meses de excedencia porque quiere alargar la lactancia exclusiva hasta los seis meses. Es trabajadora social y socióloga y su experiencia personal con la lactancia y los problemas de conciliación le llevó a hacer un trabajo de campo con mujeres de León y Fuerteventura que ha merecido un premio extraordinario en la Uned: «El 99% de las mujeres quieren dar lactancia, la mujer lo tiene claro pero se topa con muchos inconvenientes: laborales, sociales y a veces hasta la familia». Unanue lamenta que la sociedad no valore el «gran ahorro en el gasto sanitario que supone la lactancia».
Selene es la madre de Iker, un bebé de ocho meses y medio. Conoció la Liga de la Leche por una amiga común. Tenía tan claro que sólo quería dar pecho a su hijo que «en las clases de preparación al partono hice ni caso de cómo se preparaba un biberón. Pero las cosas son como son y estoy con lactancia mixta desde el quinto día». «Nació chiquitín, tuvo ictericia que nos obligñó a estar en el hospital y un frenillo al que nadie hizo caso», explica. Operó a su hijo en Madrid para que pudiera succionar bien la leche. «El frenillo no se valora como un problema para la lactancia», lamenta.
Raquel es la mamá de Juan y Valentina. Una pareja de mellizos de que se alimentan exclusivamente de la leche materna. «Ha sido fácil y difícil. Se engancharon bien, pero di a luz en el quirófano, estuvimos una semana ingresados y al principio tomaron biberones aunque también les ponía al pecho». Raquel practica el colecho. Los bebés duermen con ella porque es más cómodo para darles el pecho cuando lo pidan. A demanda. Como aconseja la OMS. Trabaja en una empresa tecnológica y está a punto de entrar en un ERE con otros 50 trabajadores. Tras terminar la baja maternal acumuló la lactancia y tiene un horario singular adaptado a las tomas de sus criaturas. Llegó a la Liga de la Leche por Internet. «Psicológicamente me ha venido muy bien, me he sentido muy a gusto y súper apoyada. Se habla de los beneficios pero no te dicen que pueden surgir problemas y que puedes intentar solucionarlos», puntualiza.
La monitora, Raquel Balbuena, subraya que «nuestra labor es dar información y apoyo. Nunca le decimos a una mujer lo que tiene que hacer. Respetamos a todas». Tras doce años de experiencia ha visto que «cuanta más información tiene una mujer más alargadas son las lactancias». En León hay otra monitora, Raquel García, y dos aspirantes en formación. Contacto: 658 465 483.