Diario de León

PIONEROS EN LEÓN

El cerebro se retrata

El Caule es el único hospital de Castilla y León, Asturias y Galicia que cuenta con la tecnología de cirugía guiada por fluorescencia, la técnica más avanzada para abordar tumores malignos de cerebro

Equipo multidisciplinar del Caule que trabaja con tecnología de última generación para la localización de los tumores cerebrales más agresivos

Equipo multidisciplinar del Caule que trabaja con tecnología de última generación para la localización de los tumores cerebrales más agresivos

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ANA GAITERO | LEÓN
León

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Tecnología avanzada y un equipo multidisciplinar convierten al Complejo Asistencial Universitario de León en uno de los centros punteros de España en la cirugía de tumores cerebrales malignos, un 25% de los 80 casos que se operaron en el 2012 según los últimos datos del Banco de Tumores del hospital leonés.

Los servicios de Anatomía Patológica, Oncología Médica y Radioterápica, Neurofisiología Intraoperatoria y Neurocirugía forman parte del equipo que rompe las fronteras tradicionales de las especialidades médicas para trabajar en equipo con el fin de obtener los mejores resultados para la salud de las personas.

De los 80 tumores que se operaron en el 2012 en el hospital, el 50% son benignos y otro 50% tienen carácter agresivo. Dentro de estos últimos, la mitad presentan un alto grado de agresividad y son catalogados como malignos y otro tanto son menos agresivos y tienen mejor pronóstico, aunque a veces se malignizan. Un dato relevante es que los tumores más malignos se dan en personas mayores de 60 años, mientras que entre las más jóvenes se detectan con más frecuencia los menos agresivos.

La neuroimagen y la imagen intraoperatoria ha mejorado el abordaje quirúrgico y la eficacia de las operaciones para detectar los límites del tumor y particularmente en los malignos, como apunta el jefe del servicio de Neurocirugía del Caule, José García Cosamalón.

Hace cinco años, cuando los recortes aún no habían paralizado la adquisición de tecnología de última generación, el Hospital de León afrontó una inversión importante para adquirir el aparato de fluorescencia.

Con esta tecnología el tumor adquiere un color rojo fluorescente que sirve de marcador intraoperatorio para hacer una extirpación lo más radical posible. «Tiene mucho interés en los tumores más agresivos pues el pronóstico depende del grado de exérisis, de modo que la extirpación sea total», explica.

Se trata de un microscopio adaptado con tecnología de luz polarizada para ofrecer este marcador en los tumores y angiografías intraoperatorias. «Somos el único hospital de Castilla y León, Asturias y Galicia que cuenta con el equipo y recientemente hemos hecho un curso para difundir la experiencia entre servicios de estas comunidades que tienen interés en adquirirlo». El neurocirujano granadino Miguel Ángel Arráez, una autoridad en la materia puesto que ha operado con esta técnica más de 200 casos, hizo la demostración en el Caule.

Cosamalón destaca la colaboración de los neurofisiológos para la localización intraoperatoria de las áreas elocuentes, motóricas y de lenguaje principalmente. En tumores adyacentes a la zona del lenguaje «es interesante operar despiertos a los pacientes para ver si bloquea esa función». La neurofisióloga María Teresa González interviene en estos casos para hacer las comprobaciones necesarias.

Cuando las lesiones están próximas al área motora el paciente puede estar dormido aunque en ciertos casos es importante la colaboración. En la jornada de presentación de los avances tecnológicos en el tratamiento de los tumores cerebrales los doctores Fernández y Matos presentaron los 40 casos tumores cerebrales malignos del Hospital de León.

«En los últimos 20-25 años el avance más importante ha sido la introducción de la neuroimagen (escáner, resonancia, etc. ) tanto para el diagnóstico más preciso de la localización anatómica como en la implantación del quirófano inteligente», precisó el doctor Cosamalón en su revisión histórica de la tecnología aplicada a la neurocirugía.

Los comienzos fueron «heróicos», con serios desafíos como el control de las hemorragias, la localización precisa de las lesiones y el control visual intraoperatorio. No hay que el olvidar que el cerebro es el órgano más vascularizado.

«La primera aportación tecnológica para la neurocirugía fue la introducción del bisturí eléctrico y la coagulación monopolar diseñada por William Bovie, ingeniero del Hospital Johns Hopkins de Baltimore, a requerimiento de Cushing», explicael jefe de Neurocirugía.

La electrocirugía fue aplicada por primera vez en esta especialidad y transplantada después a la cirugía general. «También fue Cushing quien incorporó, por primera vez, la monitorización intraoperatoria del pulso, respiración y presión arterial con el esfigmomanómetro que había inventado Riva Rocci», añade. Los RX en el quirófano fueron el siguiente logro. Se aplicaron por primera vez a la extirpación de un proyectil en el raquis cervical

El reto de localizar las lesiones intracraneales marca otro hito. «Al principio se realizaba con la historia clínica y la exploración neurológica», comenta el experto. El cerebro, único órgano elocuente y sin embargo mudo para los RX, como decía Egaz Moniz, necesitaba más precisión.

En este sentido, Cosamalón apunta que «con la neumoencefalografía inició el campo de la neuroradiología y fue el único método diagnóstico de las lesiones intracraneales durante medio siglo hasta la introducción del scanner en 1970 por Godfrey Hounsfiled (premio Nóbel de física y medicina en 1979)».

«Este medio radiológico incruento inició la carrera de la tecnología de la neuroimágen . Dos años más tarde, Raymond Damadian en 1972 introdujo la resonancia magnética (RM) mejorando la calidad y resolución de imagen con visión en los tres planos», añade.

Después de probarse con éxito en la neurocirugía se aplicó a otras especialidades. La era de la neuroimagen con resonancia «no solo ha mejorado la precisión de la localización anatómica». Mediante la resonancia con espectroscopia «podemos intuir la mayor o menos agresividad de los tumores», lo que supone un salto cualitativo significativo.

Con la neuroimagen se alcanza un diagnóstico «casi histológico», precisa. Además de localización anatómica mediante trazadores se pueden obtener imágenes funcionales de las diferentes áreas corticales como elárea motora, sensitiva, de lenguaje y su relación con las neoplasias. De la misma manera se puede acceder las áreas subcorticales.

A finales de los años 60 se introduce el microscopio quirúrgico en neurocirugía, después de oftalmólogos y otorrinos que abrieron el camino como pioneros en el uso de este aparato.

«Con el microscopio se obtuvo un mejor conocimiento de la microanatomía del cerebro y se pudo desarrollar una neurocirugía mínimamente invasiva, cumpliéndose por fin una de las máximas de Cushing: ‘manipulación delicada’», comenta Cosamalón.

Otro avance crucial fue acceder al cerebro preservando la anatomía y funciones normales. La neuronavegación, la monitorización electrofisiológica y la cirugía guiada con fluorescencia son los últimos avances de la neurocirugía y León cuenta con ellos y con un equipo humano de primera línea. La interrelación entre neucirujanos y oncólogos se materializa en las sesiones de neurooncología que se celebran cada 15 días para revisar y elegir el mejor tratamiento en cada caso. La era de la genética es el reto.

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