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El Teléfono de la Esperanza en la salud emocional

Publicado por
María Elena Valbuena coordinadora del teléfono de la esperanza
León

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Que hay que cuidar nuestra salud física es un hecho incuestionable. Cuantos más excesos tenga que soportar nuestro cuerpo más debilitado se encontrará y más vulnerable se mostrará para acoger algún tipo de enfermedad. Eso lo sabemos todos. Sin que por ello esté diciendo que sólo los cuerpos castigados enferman.

Que hay que cuidar al mismo tiempo nuestra salud emocional, parece estar empezando a ser también incuestionable. Somos un todo y, aunque algunos se empeñen en separar, lo que nos afecta (emociones, sentimientos, pensamientos) engloba a todo el organismo.

A día de hoy sabemos, por ejemplo, que un dolor de cabeza puede estar motivado por la tensión que un exceso de pensamientos o emociones sin canalizar adecuadamente nos provoca. O que una indigestión puede producirse por el mal encaje de una noticia desagradable y no sólo por el dañino estado de los alimentos. O que el corazón se puede parar por el impacto de un gran disgusto. O que de pena también se muere.

El Teléfono de la Esperanza —y otra mucha gente— creemos que cuidar nuestra salud emocional es fundamental para vivir. Y vivir bien. Desde lo que somos, sin darnos la espalda a nosotros mismos, sin posponer, sin dejación de funciones, sin dejar de lado nuestra realidad más inmediata.

Existen muchas vías para cuidar, mejorar y crecer en salud emocional. Unas ya antiguas, como el yoga, la relajación o la meditación. Otras más modernas como el mindfulness, la biodanza, el Tai Chi o el reiki? , por citar solo algunos ejemplos.

El Teléfono es una vía más. Otro recurso que nos puede valer siempre o en alguna ocasión. ¿Qué se ofrece desde ahí? En primer lugar, la Escucha (así, en mayúsculas) que, está demostrado, resulta terapéutica. Y en segundo lugar, un espacio de encuentro donde hablar, escuchar y ser escuchado acerca de aspectos imposibles de tratar en otros lugares.

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Así, a primera vista, no parece gran cosa. Y sin embargo, lo es. En próximas entregas iremos aclarando detalles.