?OPINIÓN

La autoestima como actitud de compromiso y cambio

Publicado por
María Elena Valbuena colaboradora del Teléfono de la Esperanza
León

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Autoestima es un término que causa cierto rechazo y, en determinados ambientes, mucho. Parece, cuando se hace referencia al mismo, que se trata de mirar el ombligo propio y no salir de ahí; que implica una actitud individualista carente de compromiso; y que es un concepto buscado y trabajado para la desmovilización. Nada más lejos de la verdad.

Cierto que la autoestima puede quedar simplemente limitada al descubrimiento y desarrollo personal de uno mismo, pero si este descubrimiento y este desarrollo es tal, siempre trasciende. Siempre acaba en un compromiso y en una actitud de cambio de aquellos aspectos que dificultan el verdadero crecimiento humano. Siempre implica una visión abierta y una acción colaborativa en la transformación de realidades injustas.

Autoestima no significa creerse más que nadie. A eso lo podemos llamar prepotencia, chulería o ego inflado. Autoestima es considerarse tan importante como el que más. Es darnos valor, creer en nosotros mismos y funcionar desde ahí. Nadie es mejor que nadie —que diría ‘El último de la fila’— pero todos somos igualmente dignos. Si no partimos de esta dignidad, si no somos capaces de creernos nuestra valía, nuestra capacidad y nuestro potencial, poco o nada vamos a poder construir, ya que sabemos que si falla la base fallará todo lo demás.

Desde el Teléfono de la Esperanza insistimos mucho en fomentar la autoestima (existen cursos específicos para ello) como el primer paso para encontrarnos bien y a gusto con nosotros mismos, para no avergonzarnos ni crearnos falsos complejos y para ser capaces, así, de aportar lo mejor de cada uno en los sitios donde nos toque estar.

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Partiendo de un conocimiento propio —ya los griegos lo ponían como base de la sabiduría: recordemos el famoso aforismo «conócete a tí mismo» inscrito en el templo de Apolo en Delfos— sabiendo cuáles son nuestras fortalezas y debilidades, creyendo en nosotros y en nuestras posibilidades de acción, podremos avanzar en el desarrollo de un mundo más humano y más justo.