La epidemia silenciosa

El cáncer profesional sería la primera causa de mortalidad por el trabajo si se reconociera como enfermedad laboral, según UGT.

Aumenta la preocupación por el impacto de la exposición a riesgos laborales en la salud.

León

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LEÓN

Las enfermedades profesionales son una epidemia silenciosa, según el sindicato UGT, como muestra el hecho del aumento de su declaración en el último año. Según el Observatorio de las Contingencias Profesionales del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, hasta el mes de abril, se han declarado un total de 8.731 enfermedades profesionales, lo que supone un aumento de 981 enfermedades declaradas más con respecto a los datos de abril de 2017 (12,66%).

De estas enfermedades, 4.033 han causado la baja del trabajador, 274 más que en el mismo periodo del año anterior, (un ascenso del 7,29%) y 4.698 no han causado, 707 más que en las declaradas el año anterior (17,71%).

A la vista de estos datos, UGT destaca que, a pesar del aumento de la declaración de las enfermedades profesionales «persiste una infradeclaración que provoca que el coste de su gestión sea cubierto por el sistema público de salud en lugar de por las Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social».

Un 54% de las enfermedades profesionales declaradas no han causado la baja del trabajador, algo que el sindicato achaca más al temor a la pérdida del puesto de trabajo al endurecimiento de las condiciones para prescribir la baja que aplican las Mutuas que a la aplicación de medidas preventivas en el seno de las empresas.

El sindicato señala que la mayor parte de las enfermedades profesionales declaradas (casi un 83%) han sido causadas por agentes físicos y advierte de que existe «una clara infradeclaración en el grupo de los cánceres».

El departamento de Salud Laboral de UGT en Castilla y León ha elaborado una serie de guías para concienciar sobre las enfermedades profesionales, entre ellas sobre el cáncer por causas laborales. «El cáncer profesional está causado por la exposición a cancerígenos en el trabajo y aparece generalmente de una forma tardía posterior a la exposición», señala el díptico.

Se trata del período de latencia, cuya duración está relacionada con el tipo de sustancia así como la concentración y el grado de exposición. La exposición a este riesgo se da en personas trabajadoras que trabajan en tareas de producción, mantenimiento y reparación en la industria y también en las que trabajan en la construcción, la limpieza y gestión de residuos.Las vías principales de exposición pueden ser por vía respiratoria o inhalación, que es la más frecuente, y también por absorción a través de la piel, por contacto con la piel y por ingestión.

Hasta el mes de abril únicamente se han declarado 8 casos, pero las estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) hablan de unas 9.550 muertes al año por cáncer relacionadas con el trabajo en España, de manera que, si se reconocieran como enfermedades profesionales sería la primera causa de mortalidad en el entorno laboral.

El pasado día 4 de mayo el Consejo de Ministros aprobó una modificación del Real Decreto 1299/2006 de 10 de noviembre, que incorpora el cáncer de pulmón en trabajos expuestos a la inhalación de polvo de sílice en el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la Seguridad Social.

UGT asegura que «llevamos tiempo trabajando para que se incorpore este tipo de cáncer, por ello celebramos la ampliación del cuadro de enfermedades profesionales aunque lo seguimos considerando insuficiente, ya que todavía quedan muchas enfermedades por incluir, por ejemplo, las derivadas de los trastornos mentales y del comportamiento u otros cánceres de origen laboral».

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El sindicato denuncia que muchas enfermedades de origen laboral no son consideradas como profesionales.