Este gesto con la lavadora puede reducir tu factura sin que lo notes
Hay dos gestos en particular que puedes hacer cada vez que pones una lavadora y que van a hacer que ahorres decenas de euros cada año
Un hombre pone ropa a lavar en la lavadora
La energía cada vez tiene un coste mayor, por eso, cada gesto que hagamos en casa para ahorrar, por pequeño que sea, cuenta. Uno de los más efectivos, y de los más ignorados, porque solemos hacer las tareas de manera mecánica, tiene que ver con el uso de nuestra lavadora. Según organismos como el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la energía (IDAE), si cambiamos ciertos hábitos a la hora de hacer la colada, podemos ahorrar de manera significativa en la factura anual de la luz.
El truco: lavar en frío y usar el modo ‘Eco’
No vamos a tener que complicarnos mucho para ahorrar energía con la lavadora: simplemente, debemos lavar en frío o a baja temperatura. La mayoría de los usuarios suelen utilizar programas de 40 ºC e incluso 60 ºC de manera inconsciente y la realidad es que entre el 80 y el 90 % del gasto de la lavadora se va en calentar el agua. Reducir la temperatura a 30 ºC o usar programas predeterminados como ‘eco’ puede recortar el gasto de manera drástica.
Además, los programas “eco”, presentes en la mayoría de electrodomésticos modernos, están diseñados para consumir menos electricidad y agua, aunque duren más tiempo. Este tipo de ciclos ajusta la temperatura y el uso de recursos, logrando un equilibrio eficiente. Según diferentes análisis de consumo, se estiman ahorros en torno al 30-40 % frente a ciclos estándar.
Es preciso llenar el tambor de la lavadora
Los detergentes actuales, en la gran mayoría de los casos, están diseñados para ser eficaces en agua fría, por lo que, salvo en caso de ropa muy sucia o que tenga necesidades higiénicas muy específicas, no es necesario recurrir a programas de alta temperatura. Este sencillo cambio, si se aplica de manera recurrente, se traduce en varios euros de ahorro al mes, que al año pueden convertirse en decenas.
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Pero todavía podemos hacer más. Otro factor determinante es el cargar al máximo la lavadora, ya que dejarla medio llena implica gastar la misma energía que con el tambor completo. Esperar a tener la suficiente ropa sucia para llenar la lavadora, sin sobrecargarlos, es una práctica clave para optimizar el gasto de energía en casa.
También conviene prestar atención al horario de uso. En España, muchas tarifas eléctricas discriminan por franjas horarias. Utilizar la lavadora en horas valle —normalmente por la noche o a primera hora de la mañana— puede abaratar aún más cada lavado.
Por último, el mantenimiento del electrodoméstico es clave. Limpiar regularmente el filtro, evitar acumulaciones de cal y revisar el estado general de la máquina ayuda a que funcione de manera más eficiente. Una lavadora en mal estado puede consumir más energía de la necesaria sin que el usuario lo perciba.
En definitiva, reducir la factura eléctrica no siempre requiere grandes inversiones. A veces basta con pequeños cambios de hábito, como bajar la temperatura del lavado o elegir el programa adecuado. Gestos casi imperceptibles en el día a día que, sin embargo, tienen un impacto directo en el bolsillo.