La asociación leonesa San Juan Bautista organiza cursos para sensibilizar a la comunidad oyente
Los sordos difunden la lengua de signos contra las barreras de comunicación
La riquezqa expresiva del cuerpo, del espacio y del movimiento son algunas de las características especiales de la gramática de la lengua de signos española. La Asociación de Sordos de León San Juan Bautista promueve un año más la difusión de esta lengua reconocida como lengua por el Parlamento Europeo en 1998. «Esta iniciativa ha tenido mucho éxito y cada vez son más las personas oyentes que participan en nuestros cursos, demostrando una sensibilidad especial a nuestra comunidad que agradecemos enormemente», afirma María Ángeles Valdavida, presidenta de la organización en León. La organización de los cursos de lengua de signos española se realiza con el propósito de «eliminar las barreras de comunicación existentes entre la comunidad sorda y la sociedad», añade. La asociación defiende que es «la lengua natural de las personas sordas, gracias a la cual pueden acceder a todo tipo de información esencial para su información y desarrollo». En este sentido, indica que las características de la lengua de signos son distintas al lenguaje oral: «Es una lengua viso espacial con signos propios», precisa. Pero no hay que confundirla con el mimo ni con la pantomima. Si bien es cierto que los órganos articuladores son las manos, además de otras partes del cuerpo y que estas lenguas comportan ciertos rasgos miméticos, no significa esto, que se trate de simples representaciones miméticas. A través del mimo, los mensajes son limitados, no se presentan articulados y no tiene cabida la arbitrariedad que se da en las lenguas signadas, precisa la Confederación Nacional de Sordos de España. Advierte también que, a menudo, las lenguas de signos se confunden con sistemas artificiales de comunicación usadas en la educación del niño sordo para el aprendizaje de la lengua oral, tal es el caso de la palabra complementada, sistema silábico que a través de distintas configuraciones o formas de una mano y estableciendo tres localizaciones distintas, consigue una representación visual de los fonemas del habla. Tampoco hay que confundirla con el sistema bimodal, en el que a cada unidad léxica se le introduce un signo de la lengua de signos y cuando éste no existe se utiliza la representación dactilológica. Frente a ellos, la lengua de signos es simultánea y no líneal y en su desarrollo tienen un valor distintivo las expresiones faciales y corporales. Tampoco es común a todos los países.