| Crónica | Asociación Nueva Vida sin Droga |
«Legalizar no es la solución»
El presidente de la asociación, José Manuel Martínez, afirma que la única línea segura es la que sigue al caer en la droga y apuesta por orientar al toxicómano
José Manuel Martínez posa en el rastrillo del mueble que sustenta las prestaciones de la asociación
«La única línea segura es la que se sigue cuando has caído en la droga». Así de contundente es José Manuel Martínez, presidente de la Asociación Nueva Vida sin Drogas. Esta asociación, que lleva funcionando en León desde hace cinco años, atiende en la actualidad a veinte personas con problemas de drogodependencia. «Nuestro objetivo es ser el trampolín para comenzar una nueva vida una vez que se ha salido de los centros de rehabilitación. Nosotros le prestamos la ayuda que necesitan para reinsertarse». Esta asociación sirve de apoyo a la reinserción social a los drogodependientes rehabilitados y está inscrita en el registro del régimen jurídico de la Ley de Asociaciones. La principal fuente de ingresos es la compra venta de muebles, así como trabajos de transporte como portes y mudanzas, desalojos de pisos y locales y recogida gratuita en los domicilios de muebles de todo tipo y electrodomésticos. También compran muebles antiguos y modernos. El rastro de muebles se encuentra en las calles Laureano Díez Canseco, 22 y Obispo Almarcha, 10. José Manuel Martínez asegura que legalizar las drogas no es la solución para evitar el problema de la drogodependencia en los jóvenes, «es como si dijeras al toxicómano, vamos a rematarte». Afirma que la desorientación es el mayor problema que un paciente tiene cuando sale de los centros de rehabilitación, «siempre hay un rechazo social al drogodependiente». Martínez destaca que las drogas de diseño permiten a los jóvenes vivir una vida socialmente aceptada, «parece que no están enganchado a los tóxicos porque pueden hacer una vida normal, pueden pasar el fin de semana consumiendo droga de diseño y volver al trabajo o a sus estudios al día siguiente». Uno de los objetivos de la asociación es intentar que los toxicómanos se relacionen con su familia cuando salen de los centros de rehabilitación, «normalmente la familia siente mucha desconfianza porque por lo general los drogadictos dan bastantes tumbos y hay mucha incertidumbre».