| Entrevista | Olga Cuevas Fernández |
«Debemos comer alimentos de la época, de la zona y de confianza»
Olga Cuevas explica hoy en la Fundación Sierra Pambley las razones por las que defiende la alimentación ecológica frente a los productos de agricultura convencional
Olga Cuevas durante la presentación de uno de sus libros
Olga Cuevas es doctora en Ciencias Químicas (Bioquímica) y especialista en Nutrición, pero su mentalidad científica (analítica) no ha supuesto un obstáculo para profundizar, desde hace más de 20 años, en la filosofía oriental, de carácter analógico. En su escala de valores, es tan importante el estilo de vida como la alimentación para alcanzar lo que se llama una vida sana. Esto significa -explica- que tanto lo físico, como lo emotivo y lo mental determinan el estado general de las personas. Dentro de la labor divulgativa que desarrolla de esta filosofía desde hace dos décadas, hoy ofrece en León una conferencia en un acto organizado por la asociación La semilla. Es autora del libro El equilibro a través de la alimentación. -Parece mentira que haya que ir tan lejos, a la filosofía oriental, para situarse... -Sí, pero sólo para situarnos. Te das cuenta de que eso también lo hemos tenido en nuestra tradición y lo hemos perdido, posiblemente por el empuje analítico de la ciencia; la filosofía oriental, por el contrario, es analógica. -Explique la diferencia. -Por ejemplo, en alimentación para la ciencia lo importante son los nutrientes (proteínas, vitaminas, minerales) mientras que para el pensamiento oriental lo determinante es la naturaleza de los alimentos (distinguen entre alimentos fríos, calientes, expansivo, contractivo). Es más importante el alimento que los nutrientes, la tierra y los abonos con los que se ha cultivado. Es una filosofía que invita a comer de una manera más sensata. En León durante el invierno hemos adoptado la costumbre de tomar zumo de naranja para prevenir catarros, pero la naranja es un alimento frío; en cambio, las coles y los repollos son de naturaleza neutra y son apropiados para el invierno. -¿Su pensamiento científico se ha resentido con estos contactos con lo oriental? -No, gracias a esos conocimientos he podido abordar mucho mejor los fundamentos de la filosofía oriental. -Usted plantea que es una necesidad consumir alimentos ecológicos. ¿Por qué? -Acabamos de salir de unas cuantas crisis alimentarias. Tenemos conciencia de que los alimentos están contaminados por pesticidas, como el agua y el medio ambiente y sabemos que las propiedades de los alimentos ecológicos son bastante mejores. -Sin embargo, los productos ecológicos son poco accesibles, por el precio y por el escaso abastecimiento. -Como consumidora puedo decir que hace años me resultaba difícil. Ahora hay un montón de tiendas y ya se encuentran productos frescos. Es verdad que son más caros pero si los analizamos bien compensa. Un tomate ecológico puede tener un 30% menos de agua que uno convencional; en cuanto a oligoelementos (vitaminas y minerales) también son mucho más ricos, por el tratamiento de la tierra. En la agricultura ecológica se busca la fertilidad y no la productividad, como sucede en la convencional. También es importante señalar que hay poca demanda de estos productos por desconocimiento. -Tampoco hay muchos productores, al menos en León. -No hay una política clara de apoyo y lo tienen bastante difícil. Además, el 80% de la producción ecológica española va a al extranjero, donde es más apreciada y se consume más. Pero en nuestro entorno tenemos la ventaja de que aún conseguimos alimentos de la zona madurados en la época adecuada. Yo voy a incidir en la importancia de consumir alimentos de la época, de la zona y de confianza. Y la confianza hay que matizarla. Por ahora, los avales son los de la garantía ecológica. -¿Es desaconsejable entonces consumir productos exóticos aparentemente muy ricos en nutrientes? -No es saludable. Para poder resistir bien el frío, el calor y las inclemencias del tiempo tenemos que comer alimentos de la estación. -Con la llegada del buen tiempo es frecuente ponerse a dieta. ¿Demasiado preocupados por lo exterior y poco del interior? -Vivimos muy de cara al exterior y a veces aunque nos salgan granos sólo significa que estamos haciendo limpieza en el organismo. De todas formas, yo sí que veo bien hacer tres o cuatro días de depuración con dietas de verduras, frutas o cereales. Es importante que sepamos lo que llevan nuestros alimentos de uso cotidiano. Por ejemplo, hay una gran diferencia entre el pan ecológico y el convencional tanto por los efectos sobre la fermentación del tipo de levadura como por la procedencia de la harina. La harina convencional está muy tratada y lleva muchos emulsionantes. -¿Qué alimentos ecológicos destacaría entre los que se producen en León? -Los cereales de secano, la legumbre y las frutas y hortalizas, aunque de estas todavía hay poca producción. De carnes no hay nada y de embutidos tampoco. Conferencia: Los alimentos ecológicos, Una necesidad de nuestro tiempo. Lugar: Fundación Sierra Pambley (Pl. Catedral) Hora: 20.00. Entrada libre.