Diario de León
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Usar palabras groseras, contraer labios o mandíbulas, señalar con el dedo, apretar los puños o mantener una tensión muscular generalizara son indicios que alertan a los médicos de que se encuentran ante un paciente potencialmente violento, según el manual para prevenir y gestionar la violencia. El manual, presentado ayer por el Colegio de Médicos de Barcelona, destaca también como señales de alerta mantener la mirada directa o establecer un contacto ocular prolongado, tener una conducta destructiva con los objetos, tener un discurso coaccionador y hacer demandas poco razonables o sin sentido. El manual es el resultado de un programa de prevención del riesgo en el lugar de trabajo que puso en marcha el Colegio de Médicos de Barcelona tras detectar en una encuesta que un tercio de los médicos catalanes ha sufrido algún episodio de violencia por parte de enfermos o de familiares del paciente. Las agresiones son, según el presidente del Colegio, Miquel Bruguera, uno de los problemas más importantes de los profesionales que trabajan en el área de servicios, como es el caso de los maestros y los médicos, y por ello se ha elaborado esta guía de prevención y gestión de violencia, que se repartirá entre todos los profesionales. Mantener el equilibrio emocional y no responder a las provocaciones, conversar con amabilidad y en tono profesional, evitar actitudes de prepotencia y explicar con cuidado los motivos por los que no es posible cumplir las espectativas del paciente son las recomendaciones que se proponen para evitar estos casos. El principal desencadenante de estas acciones, que en el 45% de las veces se produce en los servicios de urgencia, es la frustración del paciente por no ver satisfechas sus demandas, o por excesivas esperas en urgencias. ?????: Colegio de Médicos de Barcelona

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