La «pequeña» violencia
La gran violencia es la que llega a urgencias, de la que habla todo el mundo porque se ve en los moratones o en las esquelas. Pero, según subraya Alberto del Pozo, en la sociedad está instalada, «perdonada y fomentada», la microviolencia -«tú no entiendes de ésto», «ponte medias...», «no te pongas faldas»- sobre todo en forma de un dirigismo que anula la personalidad de las mujeres. El curso que se desarrolla desde ayer hasta el jueves en el aula de formación del centro de salud de Eras de Renueva abordó ayer el tema de la agresividad como expresión del malestar y la frustración. La sexóloga y experta en salud pública Mar Martín habló de la interiorización y exteriorización de la agresividad y de la educación de las emociones. Hoy se adentrará en la violencia psicológica y social; su contexto sociocultural, su ciclo y la violencia como mecanismo de control. Será el miércoles cuando el curso entre de lleno en las repercusiones de la violencia en la salud y el jueves en la intervención que se puede realizar desde la consulta sanitaria. La letrada Herminia Suárez clausura las jornadas el viernes con una ponencia sobre la legislación actual y los protocolos de actuación en el ámbito de León. Están inscritas 25 personas, todas ellas mujeres tanto médicas como enfermeras, auxiliares y administrativas, según los organizadores. Las principales patologías derivadas de la violencia son el estrés postraumático, ansiedad crónica o síntomas inespecíficos (insomnio, ansiedad, dolores crónicos). «Sin embargo, desde la atención sanitaria sólo se atiende el síntoma sin analizar las causas que lo están originando», precisan. El estilo de vida, concluye del Pozo, tiene mucho que ver en la violencia que se ejerce sobre las mujeres.