El 40% de los pacientes no cumplen bien el tratamiento
Informar a los afectados de glaucoma de su enfermedad y verles periódicamente es fundamental para motivarles a que se pongan cada 24 horas el colirio, único remedio para evitar la ceguera

El 40% de los pacientes que sufren glaucoma no cumplen bien el tratamiento, en gran medida porque no tienen las suficientes motivaciones para seguir cada día una pauta que es imprescidible para que el proceso de la enfermedad no concluya en la fatídica ceguera. Estes es uno de los problemas que abordaron los oftalmólogos en la reunión científica celebrada en León el fin de semana. La relación entre médico y paciente tiene que cambiar si se quieren corregir estos desvíos y lograr que los afectados se convenzan de que seguir el tratamiento es vital para su salud. Para ello, se autorrecomendaron dar información a los pacientes y verlos periódicamente sin que pase demasiado tiempo entre consulta y consulta, de manera que en ese lapsus de tiempo «el paciente no se sienta abandonado», precisa el doctor Franco. «El paciente que tiene glaucoma es muy particular», subraya en este sentido el jefe del servicio de Oftalmología del Hospital de León, «porque el ojo no le duele, la visión la mantiene y sin embargo el médico le dice que se tiene que curar todos los días y que no tiene que bajar la guardia». Por tanto, la motivación de los pacientes para que sean conscientes de su enfermedad pasa por darles información acerca de lo que supone el glaucoma. «La primera manera de motivar a los pacientes es que conozcan su enfermedad, no decirle simplemente póngase estas gotas y venga dentro de medio año». Sin ruido hasta el final Al contrario de lo que sucede con otras enfermedades que producen dolores o descompesaciones en el cuerpo, como la artritis y la diabetes, que exigen tomar un medicamento o controlar la compensación del azúcar, con el glaucoma el paciente «no nota nada». Los oftalmólogos definen el glaucoma como una enfermedad silenciosa que no da ni un ruido hasta el final y hay «muchos pacientes que abandonan el tratamiento porque no ven resultados». El problema es que si el paciente veía regular va a seguir viendo regular, ni mejor ni peor», agrega Franco. A esta falta de resultados visibles hay que añadir los inconvenientes de la duración del tratamiento que es de por vida sin olvidarse, ni un sólo día, de ponerse las gotas a pesar de que ahora sólo sea necesaria una dosis cada 24 horas. Esta disciplina es la única que, hoy por hoy, puede garantizar la contención de la enfermedad, aunque la visión no sea completa. «El paciente de glaucoma es muy particular porque no tiene dolor y con el tratamiento no gana visión; al no ver resultados es más fácil que abandone el tratamiento» MANUEL FRANCO, oftalmólogo