«El perfil es una mujer, esposa o hija, que tiene entre 60 y 70 años»
Cuidadoras. La mayoría de las personas que se ocupan de atender a personas dependientes en sus domicilios son mujeres -esposas e hijas- y su edad media está entre los 60 y los 70 años, por lo que, como señala Benigna López, «a veces el cuidador está para que le cuiden a él o a ella». La tradición y la estructura social han abocado a las mujeres a asumir este papel e incluso a llevarlo, en ocasiones, en silencio y con resignación porque «existe la cultura de que es su obligación y como tal lo debe afrontar». Pero la nueva cultura sociosanitaria que se pretende inculcar con este programa es que «se cuida mejor sabiendo cuidar y cuidándose a uno mismo», ya que el hecho de asumir la carga sin tomar conciencia de lo que implica «puede suponer el desencadenante de una enfermedad», precisa López. «Puedes recurrir a los profesionales sanitarios pero al final en un momento puntual eres tú quien está allí», añade. En este sentido explica que «es muy importante instruir suficientemente al cuidador para que ante determinadas situaciones que a ellos le parecen de carácter urgente o que son irrefutables se den cuenta de que a veces no es así». Hay que conocer la enfermedad de la persona que está cuidando y las características que tiene en un momento determinado para valorar y evitar sufrir inútilmente. Las demencias, que cada vez se dan más precozcomente, añade la directora de Enfermería de Atención Primaria, «exigen mucha dedicación porque es muy complejo el cuidado de estas personas y tienen una problemática especial». Son personas que exigen una mayor vigilancia y son más difíciles de controlar, a veces son muy jóvenes y el trato con ellas es difícil. Todavía no se dispone de estudios para evaluar cuántas personas permanecen en sus domicilios gracias al apoyo suplementario que reciben los familiares, pero se afirma que los «equipos de atención primaria son un lugar privilegiado para detectar estas cargas y apoyar a las personas que las sufren». En el medio rural se observa que está más asumido el cuidado, pero los cuidadores tienen acceso a menos servicios; en la ciudad pese a que está «más deshumanizado» el cuidado de las personas dependientes «es más fácil encontrar recursos sociales» y apoyo en asociaciones de familiares.