Diario de León

La autoprescripción de fármacos es un problema del que se desconocen las dimensiones reales

La automedicación causa una de cada tres urgencias hospitalarias

El 28% de los españoles se automedica según la Encuesta Nacional de Salud

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D. López - redacción
León

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Un 28% de los españoles se automedica. No se trata de una costumbre inocua, pues el mal uso de fármacos llega a producir un 33% de visitas a los servicios de urgencias de los hospitales. Para evitar el uso indiscriminado de medicamentos sin receta ni consejo médico, las autoridades sanitarias han lanzado una campaña para concienciar de las reacciones adversas e intoxicaciones que acarrea el consumo de fármacos sin consejo médico. El uso descontrolado del botiquín es la antesala de las reacciones adversas a los fármacos, un fenómeno que se recrudece en esta época de gripes e infecciones respiratorias. Hace dos años se calculaba que el 42% de los hogares españoles disponía de un botiquín con al menos un antibióticos. A juzgar por la evolución de los acontecimientos, el acopio de medicamentos, al que tan aficionados son los ciudadanos, no ha experimentado merma. Si bien los titulares de las oficinas de farmacia no son los culpables, sí que tienen una parte de responsabilidad. No en vano, se estima que el 6% de los fármacos que precisan receta se venden sin ella. A juicio de la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, María del Val Díez, el abuso de medicamentos obedece no tanto a la liberalidad de los farmacéuticos como a lo bien provistos que están los botiquines caseros. La automedicación es un problema que, aunque viejo, está lejos de ser atajado. Aunque se trata de un fenómeno cuya verdadera magnitud se desconoce, los expertos consideran que las incidencias relacionadas con el consumo de fármacos constituyen un verdadero problema de salud pública. Según la Encuesta Nacional de Salud, la tendencia de los españoles a automedicarse ha pasado en la última década de un 11,9% a un 16,8%, cifras que son aproximativas. Antimicrobianos en animales Con el lema «No recomiendes medicamentos. Tú no eres médico», la campaña promovida por el Ministerio de Sanidad advierte de los peligros del uso de fármacos sin ningún tipo de control. Según Del Val, el consumo excesivo de antibióticos está generando resistencias en los pacientes que reducen o anulan su capacidad terapéutica. Así las cosas, cada vez es más difícil luchar contra ciertas infecciones bacterianas que se generan en los hospitales, debido precisamente a esas resistencias. España se encuentra entre los primeros países de Europa (el segundo, después de Francia) en el mal uso de los antibióticos. Todo se complica aún más con el empleo de los antimicrobianos en animales, que se estima representan cerca de la mitad del consumo total de antibióticos, si bien su uso sigue pendiente de ser cuantificado. Los españoles creen erróneamente que recurriendo a los antibióticos se puede curar cualquier proceso infeccioso o con fiebre, cuando en ocasiones su empleo agrava la situación del paciente. A ello se añade el frecuente abandono anticipado del tratamiento al notar una mejoría, tras lo cual la especialidad farmacéutica engrosa el botiquín casera y alimenta, a su vez, las resistencias a los antibióticos. Con todo, la extensión de la vacunación antigripal se ha traducido en una importante reducción del consumo de antibióticos, cuya venta decae en los años en que los inviernos son benignos. Reacciones Al margen de los antibióticos, el problema de las reacciones adversas de los medicamentos, incluso si se produce por una mala prescripción, se puede solucionar. De acuerdo con algunos estudios, con un correcto seguimiento farmacoterapéutico podría rebajarse hasta en un 73%, dependiendo de los hospitales, los problemas derivados de una prescripción inadecuada. Los datos recabados por la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria son compatibles con las cifras que manejan los expertos internacionales, que cuantifican entre un 10% y un 20% las personas hospitalizadas que sufren alergia a algún tipo de medicamento. «La buena comunicación entre médico y paciente consigue más satisfacción y más cumplimiento terapéutico» ANA SOBRINO

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