Diario de León

OPINIÓN Nace en España la federación de terapias ecuestres con secretaría en León

Remontando la esquizofrenia (y 2) La terapia ecuestre llega en León a más de 400 personas en dos años

«El caballo no cura, pero rehabilita y mantiene a través del movimiento», asegura Carmen González

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JULIÁN ÁLVAREZ GONZÁLEZ A. Gaitero - león
León

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QUIENES hemos tratado y tratamos habitualmente pacientes esquizofrénicos, podemos constatar los siguientes postulados extraídos de la observación clínica diaria : 1/ El enfermo que desarrolla un brote esquizofrénico por lo general es un individuo con las características de personalidad descritas : ante el impacto de un aumento de ansiedad, motivado en muchos casos por causas baladíes, desarrolla la crisis. 2/Los psicofármacos o antipsicóticos clásicos : (haloperidol, clorpromacina, levomepromacina, clozaplina, flufenazina, etc y los de la última generación como el neuroléptico, la respiridona), todos conocemos que son muy incisivos y tienen muchos y graves efectos secundarios: discinesia tardía, hipotensión, sedación, deterioro de la función cognitiva, efectos endocrinos, síntomas extrapiramidales y anticolinérgicos , etc. 3/ Los recursos físicos tradicionales como el electrochoque o aún el simple aislamiento de las circunstancias estresantes, apenas logran la supresión del brote psicótico , el retorno al contacto con la realidad y la supresión del comportamiento regresivo. Sin embargo, en nada modifican las características de la personalidad esquizoide. 4/ Si al cesar la crisis se da de alta al paciente sin que se establezca un seguimiento y vigilancia terapéutica posterior, algún tiempo después esa persona, ante cualquier circunstancia estresante volverá a desarrollar el brote psicótico . 5/ La repetición de los brotes psicóticos siempre favorecen la nueva aparición de los mismos y va condicionando un estado cada vez de mayor dificultad para encarar la realidad y adaptarse al medio y 6/ Por consiguiente, se precisa una vigilancia y seguimiento estrecho del paciente, una vez dado de alta. Vigilancia y seguimiento que puede prolongarse durante varios años y que requiere el establecimiento de una labor de psicoterapia y de intervención psicosocial integral, puesto que, como dije, la etiología de esta enfermedad es de índole psicosocial. Esta rehabilitación integral del enfermo mental crónico, además de los procedimientos de diagnóstico, de los métodos de evaluación y de la psicofarmacología práctica puntual, debe de abordar el entrenamiento en habilidades sociales, el tratamiento conductual de la familia, la rehabilitación laboral y el apoyo comunitario. La/s psicoterapia/s utilizada/s deben encaminarse a lograr el desarrollo de la personalidad esquizoide, caracterizada por su inmadurez, fijación y dificultad en el logro de las relaciones armónicas y el manejo de la ansiedad y agresividad. Por todo ello, debemos de aplicar los descubrimientos de técnicas y métodos psicológicos referidos principalmente a la estructura y desarrollo de la personalidad de cada paciente y a los mecanismos que emplea en su intento por adaptarse a la realidad y satisfacer sus necesidades. El papel del psicoterapeuta en la psicosis esquizofrénicas y en particular en los periódos posteriores de una crisis debe orientarse al logro de dos aspectos: 1 / Una confrontación adecuada con la realidad, es decir, el establecimiento de una conciencia clara y precisa; 2 / Un desarrollo correcto de la personalidad, que permita al paciente satisfacer todas sus necesidades, armonizar sus relaciones y manejar correctamente su estrés y agresividad. El tratamiento de los pacientes esquizofrénicos de acuerdo con las pautas mencionadas, nos ha permitido evitar las recaídas de los brotes psicóticos agudos y por ello, disminuir los períodos de hospitalización. Además ha permitido reintegrar a tales personas a una vida más productiva, más armónica y más feliz. El mundo visto desde un caballo cambia mucho para una persona que se desplaza en silla de ruedas. Esta es una de las utilidades más básicas de la terapia ecuestre, pero su uso tiene un amplio espectro en el entorno de las discapacidades. El lenguaje simple de los caballos tiene más posibilidades de conectar con una persona con autismo; los movimientos ecuestres ayudan a desarrollar las habilidades motrices de personas con discapacidades psíquicas y a rehabilitar funciones neurofisiológicas en pacientes con parálisis cerebral o que han sufrido traumatismos. La terapia ecuestre no es un descubrimiento del siglo XXI. Ya en el año 450 a. C. se conocían los beneficios e Hipócrates lo recomendaba para el tratamiento de ciertos cuadros clínicos. En León, el centro de terapias ecuestres El Caserío, de la Fundación Carriegos, ha atendido en los dos primeros años de funcionamiento a más de 400 personas con discapacidad y semanalmente ofrece sesiones terapéuticas a sesenta personas de la provincia. «La terapia ecuestre no cura, no sana, pero a través de su movimiento ayuda a rehabilitar o a mantener determinadas funciones», precisa la psicóloga Carmen María González, del centro El Caserío. En las instalaciones que la fundación posee en Villarrodrigo de las Regueras trabajan dos equipos especializados en terapia ecuestre: uno integrado por fisioterapeuta y otro en el que trabajan conjuntamente una educadora especial y una fisioterapeuta. Síndrome de Down, en algunos casos con cuadros asociados como trastorno de espectro autista; autismo infantil, disfasias, parálisis cerebral, discapacidades psíquicas (la mayoría por defiencias mentales leves y moderadas), psicosis, trastornos del desarrollo, rehabilitación social y déficit de atención son algunas de las discapacidades que reciben terapia ecuestre en el centro leonés. Hay en total 28 caballos. Se trata de équidos especialmente preparados para terapias ecuestres. «Al ser un animal «presa» el caballo tiene el instinto de reacción bastante alto, por lo que cualquier cosa que le recuerde a sus depredadores produce en él una reacción de huida, bloqueo o defensa». Para la seguridad de las personas que reciben terapia ecuestre, a los caballos se les despoja de todas esas reacciones insensibilizándolos a los estímulos que podrían provocarlas. El Caserío es uno de los seis centros de terapias ecuestres que existen en España en la actualidad. Recientemente se ha constituido la federación española de terapias ecuestres y la secretaría ha recaído en León. Uno de los objetivos de la federación es el reconocimiento de las enseñanzas de terapia ecuestre. En un acuerdo firmado con la Universidad de León se planteó la creación de una asignatura de libre elección relacionada con la terapia ecuestre. Fundación Carriegos tiene convenios con instituciones y entidades privadas que financian parte de la terapia. Las familias pagan 15 euros, aunque el coste es de 50 euros/hora.

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