En verano se elevan un 25% las consultas sobre el proceso, que baja drásticamente en Navidad | Entrevista | Charo Llamera |
El aumento de divorcios en León hace necesario un Juzgado deFamilia «Hay hombres maltratados que callan por vergüenza»
Los abogados matrimonialistas piden que los jueces unifiquen criterios en los divorcios
Charo Llamera, abogada matrimonialista, en su despacho en León
Harían falta no sólo uno, sino dos juzgados de familia en León, «teniendo en cuenta la cantidad de separaciones y divorcios que hay en esta provincia». Esa es la opinión de los abogados matrimonialistas de la provincia que, como en el caso de Charo Llamera, creen «urgente» al menos una sala específica atendida por jueces especializados en divorcios y separaciones que además unifiquen criterios en las resoluciones. «A circunstancias iguales, resoluciones iguales», afirma esta letrada. Actualmente, son los juzgados de primera instancia de León los que acaparan todos los casos de problemas conyugales y personales que existen tanto en matrimonios como en parejas de hecho, «pero esos juzgados llevan además otros casos como reclamaciones de empresas, por ejemplo, que ya me dirás tú que tienen que ver con la familia». Llamera hace especial hincapié en la necesidad de que los jueces unifiquen sentencias a la hora de establecer los criterios para la concesión de pensiones o régimen de visitas, «cada juez decide conforme a lo que se le presente a un criterio personal, lo bueno sería que hubiera una unificación, que a circunstancia iguales de las parejas no haya tanta disparidad en las sentencias dependiendo del juez que las dicte». La abogada advierte de que son mucho más complicadas judicialmente las ruptura de las parejas de hecho que la de los matrimonios, «son una fuente constante de conflictos», asegura. «Es mucho más difícil regular la situación tras la ruptura, así como las relaciones paternofiliales o la liquidación de posibles bienes, si los hoy. El motivo es que no hay un procedimiento específico para ello. Hay muchas parejas de hecho que piensan que por no estar apuntadas en el registro no van a tener problemas, pero se equivocan. El hecho de la inscripción es puramente administrativo, no afecta a ningún derecho de la pareja. Es positivo de cara a poder solicitar una pensión de viudedad». El verano, más consultas El verano, sobre todo en el mes de agosto, las consultas sobre separaciones, «no quiere decir que la gente se separe o se divorcie más, sino que aumenta el número de clientes que acuden al despacho para hacer alguna consulta relativa a su situación ante un proceso de separación», asegura Llamera que sostiene que la época del año menos conflictiva para la pareja es en Navidad, «o al menos se disimulan más los problemas porque se juntan las familias y la pareja no quiere dar explicación, otra cosa es el mes de enero». Llamara cree que la convivencia de una pareja con conflictos matrimoniales durante los meses de verano unido a que las altas temperaturas nos hacen ser menos reflexivos, hace que en su despacho aumente el número de clientes que se interesan por los procesos de separación. Aumenta más la necesidad de asesoramiento. Esta letrada calcula que este incremento representa aproximadamente el 25% con respecto al resto del año, «creo que el calor afecta, la mente no funciona igual y el cuerpo no responde igual, «además es un tiempo en el que están más con los hijos, con tu marido, con la suegra... y surgen problemas en las relaciones no sólo conyugales sino familiares». El derecho de familia afecta a toda la colectividad social. Uno de los más afectados son los hijos que a menudo son utilizados por sus padres para hacerse daño. «Si los hijos sufren en los procesos de divorcio es porque los padres quieren, deberían ser menos egoístas y no utilizarlos para enfrentarse y meterse cizaña. Los hijos no son una moneda de cambio pero se utilizan descaradamente en los procesos de divorcio» La mayoría de los clientes que acuden al despacho de la abogada matrimonialista Charo Llamera son hombres, «ellos prefieren una mujer como abogado, en contra de lo que se piensa, mi clientela es preferentemente masculina». -¿Cuáles son las causas más frecuentes por las que las parejas deciden divorciarse? -Hay tantas razones como personas pasan por este despacho. Cada mujer, cada hombre, es un mundo y lo que para unos es imperdonable a otros les puede parecer una tontería. Desde que el Gobierno de Zapatero aprobó la Ley del Divorcio ya no hay que establecer causas para separarse o divorciarse. Ahora no se pregunta a las parejas por ningún tema personal, ni a ellos les aparece contarlos ni a mi oírlos. Lo único que hay que tener en cuenta es la documentación económica para cuantificar debidamente los efectos del divorcio. Lo único importante ahora es la situación económica. -Pero aunque legalmente no sea necesario contar los motivos por los que se pide el divorcio sus clientes se acabarán sincerando con usted. -Aunque hay muchas causas, una de las más frecuentes es la intervención de otro miembro de la familia en las relaciones de pareja. Es el caso de las suegras, las nueras, los cuñados, etc. A veces la convivencia se vuelve insoportable. No es la infidelidad la principal causa, sino los conflictos familiares cuando hay una tercera persona que se inmiscuye en la relación de pareja. La infidelidad, la falta de confianza y de comunicación también son muy frecuentes. Tengo que decir que un divorcio es un proceso personal muy doloroso. Un 75% de mujeres que acuden a mi consulta necesitan tratamientos farmacológico y psicológico que no abandonan hasta que no están divorciadas. -Decía antes que la mayoría de sus clientes son hombres... -Sé que es poco popular, pero no hay que cerrar los ojos a la realidad. Siempre se habla de las mujeres maltratadas, pero existen también los hombres maltratados física y psicológicamente. Yo los he visto, los he visto llorar y confesar que su mujer les ha dado un sartenazo y encima tienen que callar porque si lo cuentan se ríen de ellos. -¿Quizás la diferencia es que son muchos menos los casos y que las mujeres no los matan? -Hay envenenadoras. Hay mujeres que sacan lo peor de sí mismas en los procesos de divorcio. Tienen mucho miedo a quedar económicamente desamparadas y la cabeza puede maquinar muchas cosas. He tenido a hombres que les han pegado sus mujeres y les han echado de casa y no se han atrevido a volver porque estaban amenazados de que los iban a denunciar por maltrato. Yo les he creído porque en los juicios veo como se desenvuelven algunas mujeres. Mi experiencia es que cuando los hombres acuden a mi despacho para comenzar un proceso de divorcio son sinceros, las mujeres tienden a fantasear más. Siempre se les presupone a las mujeres unos valores como madres y esposas, pero hay excepciones que son muy dolorosas. «Los hijos no son una moneda de cambio, pero se utilizan descaradamente en los procesos de divorcio» CHARO LLAMERA