«Poner límites» y saber decir «no» sin agresividad, técnica para avanzar en habilidades sociales
Una comunicación asertiva previene problemas de salud en los cuidadores
El Centro Municipal de Acción Voluntaria organiza un curso para los coordinadores

La psicóloga María del Carmen García Pérez
La asertividad nos permite defender nuestros derechos sin agredir ni ser agredido. El conocimiento de esta habilidad social permite poner límites y explicar pensamientos, sentimientos y creencias de una manera directa, honesta y apropiada para cada situación. El Centro Municipal de Acción Voluntaria y Cooperación ha organizado un curso, que se celebrará los días 20, 21 y 22 de mayo, para enseñar esta práctica a los coordinadores de voluntarios de las asociaciones que trabajan en León. La encargada de enseñar esta técnica, que se impartirá en la sede del Teléfono de la Esparanza, es María del Carmen García Pérez, psicóloga, profesora de la Universidad de Salamanca, trabajadora social y terapeuta familiar. El curso tiene una duración de doce horas y tendrá una segunda parte que se celebrará después del verano. María del Carmen García defiende esta técnica como método para comunicarnos con los demás sin sentirnos culpables por expresar nuestros sentimientos. García distingue tres tipos de comportamiento: asertivo, pasivo y agresivo. El comportamiento pasivo deja sin recursos a la persona que lo padece, «no saben decir que no». Otra práctica habitual es el comportamietno agresivo, que se identifica porque las personas acaban perdiendo las relaciones sociales porque atacan injustificadamente con frases poco pensadas. «El agresivo o manipulador acaba invadiendo los espacios del otro». La práctica de la asertividad permite una comunicación adecuada, «decir en cada momento lo que se siente sin necesidad de sentirse culpable, sin agredir al otro y sin miedo al rechazo». «El voluntariado se implica mucho. Para saber ayudar bien tiene que estar sano, que los problemas de los demás no le afecten. No queremos salvadores. Por ser generosos, más que ayudar, lo que hacen en muchas ocasiones es sustituir al otro». Esta es la idea fundamental de la que debe partir un voluntario, «tiene que ayudar y no caer enfermo» porque su trabajo «es muy duro». Implicación personal El mayor problema es caer en la implicación personal, lo que ocasiona un bajo rendimiento en el trabajo y en la familia, dice García. La asertividad enseña al voluntario a decir «no» y no sentirse culpables, «ayuda a la persona a ser madura». Pero la sinceridad puede ser cruel si no se hace de forma adecuada, «hay que ser congruentes, que lo que digo sea lo que pienso», dice esta psicóloga. Las técnicas de asertividad enseñan a expresar los sentimientos sin llegar a ser agresivo, desterrando el miedo al rechazo «hay que utilizar bien los verbos, los mensajes imperativos atacan y ofenden». Emplear la asertividad es saber pedir, saber negarse, negociar y ser flexible para poder conseguir lo que se quiere, respetando los derechos del otro y expresando nuestros sentimientos de forma clara. Días: 20, 21 y 22 de mayo Información e inscripciones: Centro Municipal de Acción Voluntaria y Cooperación Horario: De 16.15 a 20.15 horas Lugar: Hogar de la Esperanza. Avenida Padre Isla, 28. «La persona asertiva puede decir las cosas sin hacer daño» CARMEN GARCÍA PÉREZ Psicóloga