Entrevista
«Las mujeres tienen más riesgo de estrés laboral por la doble jornada»

Beatriz Agra, profesora de Derecho del Trabajo y Seguridad Social en la Universidad de León.
El embarazo, la lactancia y el acoso sexual y moral son los cuatro riesgos laborales que más se identifican con las mujeres y que han entrado de manera específica en los planes de salud laboral y en los convenios. Sin embargo, el grueso de la prevención de riesgos en el trabajo no se analiza desde una perspectiva de género.
«La ley de igualdad exige que todos los estudios de riesgos laborales tengan en cuenta la diferente incidencia en función del género, pues aunque no haya embarazo la condiciones físicas, psíquicas y sociales son diferentes», señala la profesora de la Universidad de León Beatriz Agra, que participa el miércoles en el curso de verano Igualdad de Género en el Ámbito Laboral que organiza la ULE en el Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo.
-”¿Cuáles son los otros riesgos específicos para la salud de las mujeres en el ámbito laboral?
-”Los trastornos músculo esqueléticos: una misma carga tiene más posibilidades de producir daño en una mujer tanto por motivos biológicos como por la segregación ocupacional que hace que muchas veces el puesto no esté ergonómicamente adaptado a las mujeres, como es el caso de la conducción de camiones de alto tonelaje. Es otro trastorno típico del trabajo en oficinas, al igual que los riesgos para la vista por el uso de pantallas. Otro factor no biológico es la doble jornada de trabajo, fuera y dentro de casa, que supone más riesgo de estrés, ansiedad y depresión. Las mujeres ocupan mayoritariamente los contratos a tiempo parcial y temporales, con más riesgos de accidente y por sectores, el teletrabajo, la ayuda a domicilio y el trabajo doméstico son los que más destacan.
-”¿Hasta qué punto está obligada la empresa a proteger a las mujeres frente a la «doble jornada» siendo un problema ajeno a ella?
-”No le afecta directamente a la empresa pero todas las medidas de los planes de igualdad y de conciliación son simultáneamente medidas de salud porque reducen los riesgos de la doble jornada que padecen sobre todo las mujeres: flexibilidad horaria, permisos de emergencia familiares, etc. benefician al conjunto de trabajadores y trabajadoras pero de manera específica a las mujeres. Digamos que hay riesgos biológicos que requieren medidas de prevención y riesgos sociales que piden medidas de igualdad
-”¿La diferencia física de mujeres y hombres acaba con la idea de que todo el mundo puede realizar el mismo trabajo?
-”El empresario está obligado a proteger la salud en función de las circunstancias de cada trabajador o trabajadora, pero es cierto que las diferencias físicas son un arma de doble filo que puede utilizarse de forma aviesa. Sin embargo, hay que recordar que los hombres también son vulnerables a riesgos específicos de los que deben de ser protegidos.
-”¿Por ejemplo?
1397058884 El uso de pesticidas y benceno perjudica directamente la fertilidad masculina. Por tanto se requieren mayores medidas de prevención y protección a determinados trabajadores. Las diferencias ante los riesgos laborales no se dan sólo entre hombres y mujeres, sino también entre personas del mismo sexo. El artículo 25 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales protege la «especial sensibilidad» de cualquier trabajador.
-”¿Y cuál es la experiencia práctica de esta legislación?
1396983920 1397058884 La lectura que han hecho los tribunales es que cuando una persona necesita protección especial la solución no es echarla a la calle sino protegerla más que a los demás. En este sentido, han reconocido derecho a cambios organizativos y de puestos de trabajo. Es cierto que el problema de género se da sobre todo en los trabajos que requieren un esfuerzo físico, posturas mantenidas o una excesiva fuerza, pero no se puede generalizar una discriminación.
-”Fuera de los tribunales, ¿se está extendiendo esta cultura de la prevención de riesgos específicos?
-”No hemos conseguido aún los niveles mínimos para todo el mundo, así que singularizarlo es casi una utopía.
-”¿Perjudica la crisis nuevos avances en prevención?
-”La prevención fue una desconocida durante mucho tiempo y ahora que se empezaba a tomar conciencia sufre un golpe durísimo con la crisis, al igual que la igualdad y la conciliación.
-”¿Hay alguna razón por la que no se deberían olvidar?
-”Los estudios económicos demuestran que prevenir es más barato que curar. Los accidentes tienen enormes costes y un trabajador contento es doblemente productivo.
-”¿El acoso sexual y moral en el trabajo también son riesgos específicamente femeninos?
-”Son riesgos específicos pero no tanto por ser mujer como por la posición jerárquica que ocupan en las empresas. El acoso moral se da en mayor medida en ámbitos muy feminizados como son la sanidad y la educación.
-”¿Tienen más accidentes los hombres o las mujeres?
-”Los hombres tienen más accidentes porque trabajan en ocupaciones más peligrosas, que son las que tienen más siniestralidad como son la construcción, la carretera o los buques de pesca. Las mujeres padecen lesiones más invisibles: enfermedades o dolencias de tipo degenerativo que afectan a la vista, la espalda o su estado psíquico. Son más lentas en el tiempo. No es una cuestión de género sino de la preponderancia en el sector ocupacional. Las mujeres tienen más problemas de acoso en el trabajo porque éste se da en profesiones muy feminizadas como son la enseñanza y la sanidad.
-”¿Qué ventajas tiene la aplicación de la perspectiva de género en la prevención de riesgos laborales?
-”Los planes de igualdad sólo son obligatorios en empresas de más de 200 trabajadores, mientras que los planes de prevención de riesgos laborales son obligatorios en todas. Si se aplica la perspectiva de género se van a evitar riesgos que son específicos de hombres o de mujeres, de personas con discapacidad o que tienen otras circunstancias. La prevención tiene que tener en cuenta las circunstancias de cada trabajador.