jueves 19/5/22

c Juan García reclama ‘Educar en la afectividad’: «Educar es tarea de los padres. También puede haber colegios especialmente involucrados que se preocupen por la educación, no solo por la formación académica de los alumnos. Pero la educación de la afectividad y de la sexualidad compete a los padres. Es una cuestión delicada en los tiempos que corren y si el padre o la madre se queda al margen porque, ya se sabe, hay mucho trabajo, no tengo tiempo para nada, está faltando gravemente a unos de sus deberes más trascendentales.

El dejar pasar, no preocuparse de esos temas, puede llegar a una gravedad que solo se percibe a veces cuando está todo perdido. El ambiente en el que viven muchos jóvenes está, con demasiada frecuencia, muy degradado por la pornografía. ¿Todavía hay padres que no se han enterado? Son esos padres que en ningún momento se han planteado hablar con detenimiento, con confianza, con detalles, con sus hijos.

Los preadolescentes y adolescentes deben aprender a amar, pero en el ambiente no encuentran demasiado de eso. En casa, si hay un poco de sensatez, los padres se darán cuenta de que hay que estar atentos. Y sin embargo hay muchos padres que les dejan, desde muy pequeños, a los hijos un móvil en donde, sin ninguna dificultad, pueden encontrarse los contenidos más perniciosos que el propio padre pueda imaginar.

‘Cada vez resulta más patente que la educación sexual, inseparable de la educación afectiva, debe comenzar antes de la adolescencia, antes de los trastornos de la pubertad, mucho antes de las situaciones de urgencia. Son escasos los autores que se atreven a formular —en este terreno— planteamientos educativos destinados a los niños, especialmente en el ámbito familiar’. Así se explica una experta, Inés Pélissié, en un libro muy recomendable: ¡Por favor, háblame del amor!».

c Miguel Ángel Loma Pérez escribe de ‘El código de valores de Hollywood’: «Poseer capacidades y medios para influir en los demás, hasta ser creídos fidedignamente, es quizás el instrumento más valioso para dominar el mundo; conseguirlo constituye el ansiado objetivo de muchos grupos que a lo largo de los siglos han buscado la dirección de la humanidad. Estos grupos, que antaño fueron básicamente de naturaleza más o menos religiosa, hoy han sido sustituidos por poderosas elites políticas y económicas que, en nombre de laicos y grandilocuentes principios, aspiran a liberarnos de nuestras humanas infelicidades según sus muy discutibles criterios y valores. Desde la mitad del siglo pasado, un excelente instrumento para influir en las personas y sociedades lo constituían las producciones de Hollywood: un mundillo que, pese a las poco edificantes ‘vidas ejemplares’ de la mayoría de sus habitantes, sin embargo sí que nos transmitía en sus películas un código de valores positivo y edificante en la mayoría de los casos. A través de ellas aprendíamos a distinguir y apreciar el bien, la belleza, la justicia y hasta la búsqueda de la verdad. Lo inquietante del momento actual es que aquel código se ha ido revirtiendo de manera tan sustancial, que ya es habitual que en muchas de sus producciones se nos presente el mal como bien, lo feo como bello, lo injusto como justo y hasta lo falso como verdadero. Una perversa influencia que no es casual».

c Pedro García reclama ‘Valores Cívicos y Éticos’: «En el plan de estudios de la ESO hay una nueva materia que se llama Educación en Valores Cívicos y Éticos. En principio, educar en algunos valores cívicos compartidos, por ejemplo, en valores constitucionales, no tendría que suponer un gran problema. El problema aparece cuando se quiere, a través de la asignatura, imponer un determinado modelo de sociedad. Este plan es un desarrollo de la ley Celaá, la Lomloe. La ley habla de tolerancia, sociedades abiertas e identidades. La tolerancia es algo positivo, las sociedades abiertas también. Identidad tenemos todos, otra cosa es que el Gobierno, el Estado o las comunidades autónomas, definan cómo tienen que determinar su identidad los jóvenes. Vivimos en una sociedad plural, afortunadamente. El problema es que desde arriba se quiera establecer para todos una manera de ver el mundo».

¿Considera que José Antonio Diez es el candidato idóneo

para el PSOE en el Ayuntamiento de León?

SÍ 79%

NO 21%

Apoya el uso de medios de espionaje de los teléfonos en casos como el del independentismo catalán?

cartas al director
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