sábado 22/1/22
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La lucha por el bien común, la defensa de una visión moderna de la ciudadanía alejada ya del concepto de «súbdito» y la exigencia de un rey sometido a su reino se escribió, en los años 1520 y 1521, con el compromiso y la entrega de respetadas figuras de la historia leonesa que, como el noble Ramiro Núñez de Guzmán, el prior del convento de Santo Domingo Fray Pablo de Villegas o el canónigo de la catedral, Juan de Benavente, enarbolaron los valores comuneros, a los que entregaron su vida.

Sus apasionantes historias han sido formidablemente documentadas y recogidas, entre otros, por el académico e historiador Laureano Rubio Pérez, quien en un generoso ejercicio de divulgación, ha posicionado en el tablero sobre el que se desarrollaba aquella partida a los protagonistas leoneses del movimiento comunero. La figura más enigmática es la de Fray Pablo de Villegas, conocido como Fray Pablo de León, a quien se le atribuye la autoría de la obra Guía del cielo, en la que se posiciona contra la nobleza señorial y a favor de que el monarca se someta a la voluntad del reino. Su protagonismo fue en ascenso y su activo papel le llevó a ser exceptuado del perdón otorgado por Carlos I meses después de la derrota de las tropas en Villalar, aunque finalmente pudo esquivar la condena.

Junto a él, el noble Ramiro Núñez de Guzmán, quien pese a la contradicción que pudiera percibirse en el activismo de un hombre de su posición, asumió su compromiso y adquirió un papel fundamental para mantener la ciudad afecta a los ideales comuneros, reclutando hombres junto a los que luego luchó en el campo de batalla. Junto a sus hijos Gonzalo, Diego, Álvaro y Juan, fue también condenado a muerte.

Sería injusto no mencionar a Juan de Benavente, quien fuera canónigo de la Catedral y procurador en la Junta, o a Antonio de Quiñones, representante en la Junta y capitán de las tropas comuneras, así como a todos los que, en aquellos difíciles momentos, se posicionaron tras la bandera de las Comunidades y defendieron, con una visión preclara injustamente escondida en la Historia, ideales como la libertad y la participación del pueblo en los asuntos del reino, la defensa de los intereses de los ciudadanos y la exigencia de un gobierno ejercido desde la tierra.

El protagonismo alcanzado por los líderes comuneros de León y el papel decisivo que desempeñaron en distintos momentos del proceso hasta la derrota en abril de 1521 demuestran la trascendencia y la universalidad de un movimiento que defendió el valor de lo común más allá de territorios. Así queda patente cuando, tras echar la vista atrás, comprobamos que las mismas demandas fueron enarboladas en otros puntos de la geografía en los que incluso adquirieron nombre propio, como Las Germanías.

La Fundación de Castilla y León está convencida de que esta efeméride constituye un episodio fundamental de la Historia del que todos debemos enorgullecernos por su importante contribución a una modernidad aún desconocida en Europa. Prueba de ello es el programa conmemorativo que hemos diseñado, que bajo el título ‘El tiempo de la libertad. Comuneros V Centenario’ busca no solo dar a conocer la época y los entresijos del movimiento, sino ponerlo de nuevo en valor de mano de la investigación académica y de un amplio abanico de actividades que posibilitarán su divulgación.

Ayer inaugurábamos en el vestíbulo de las Cortes de Castilla y León una magna exposición que reúne por primera vez cerca de 150 piezas de incalculable valor. Todas ellas, juntas, materializan un relato centrado en los protagonistas de aquel momento histórico y en el propio movimiento comunero, en la vida cotidiana de la época y en la manera en la que aquel episodio ha sido rescatado del olvido, especialmente a partir del siglo XIX, y acercado a la sociedad desde muy distintas perspectivas.

Pero nuestra intención, como decía, no se queda ahí: los días 19, 20 y 21 de mayo tendrá lugar el Congreso Internacional ‘El tiempo de la libertad. Comuneros V Centenario’, que reunirá a expertos de grandes instituciones académicas e investigadoras para enriquecer el conocimiento en torno a cuatro bloques temáticos: Historia, Pensamiento político y jurídico, Tradición literaria y Cultura y sociedad.

Junto a estos dos grandes proyectos, la Fundación promueve iniciativas como el rodaje de un documental o la producción de una ópera. Ambos se estrenarán en otoño y nos ayudarán a cumplir con uno de nuestros principales objetivos: llegar a todos los rincones, a todos los vecinos de la Comunidad, y hacerlo de la mano de la Cultura, un instrumento fundamental por su capacidad para tocar sentimientos, mostrar mundos y despertar inquietudes.

En este deseo se enmarca también el impulso a 28 actividades promovidas por 65 entidades locales que, a lo largo de este año, celebrarán sus ciclos de conferencias, presentaciones de libros, talleres, mercados de época o certámenes culturales. El entusiasmo y la ilusión con la que, pese a las dificultades, estas localidades trabajan son la mejor recompensa para quienes hemos apostado por darles el protagonismo que merecen en una conmemoración de esta magnitud.

Es tiempo de celebrar, de conmemorar que una triste derrota no pudo acabar con unos ideales cuya trascendencia, afortunadamente, superaba cualquier campo de batalla. Dejemos que la historia nos hable y nos cuente quiénes fueron aquellos valientes hombres leoneses que, desde sus posiciones de privilegio, entendieron como nadie la lucha por el común, por lo común. La lucha comunera.

COMUNEROS LEONESES: VALENTÍA EN LA LUCHA POR EL COMÚN
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