viernes 20/5/22

Morir en redes sociales, la herencia digital

Cada día más personas se encuentran ante la situación de tener que gestionar qué hacer con los perfiles de una persona que ha fallecido, para lo que ya existen protocolos y recursos legales

Cuando una persona muere, sus redes sociales continúan activas. Pocos conocen el término herencia digital, pero cada día más personas se encuentran ante la situación de tener que gestionar qué hacer con los perfiles de una persona muerta..

Los testamentos digitales permiten que las personas puedan dejar reflejada su voluntad sobre qué se debe hacer con sus redes sociales una vez fallecidas. No fue hasta 2018 cuando la ley de protección de datos incorporó el testamento digital. «Antes de la entrada en vigor de esta ley, cada empresa de servicios digitales actuaba como quería», explica a Efe el abogado y director del departamento de derecho digital de MCT Abogados, Antonio Séneca.

Twitter y Facebook permiten a través de un formulario, gestionar esta situación para que, o bien se cierre la cuenta, o se convierta en una conmemorativa. Esta última opción, sin embargo, aún deja flecos sueltos, como indica a Efe Roberto López, un joven barcelonés de 25 años que mantiene como contactos en Facebook a cuatro amigos que fallecieron en 2015. A día de hoy y a pesar de que las cuentas de los fallecidos son conmemorativas, les siguen etiquetando en comercios y locales que hacen publicidad e incluso reciben felicitaciones en la fecha de su cumpleaños.

La política de Twitter ofrece a los familiares la opción de desactivar la cuenta y los pasos a seguir para llegar hasta el formulario de desactivación son sencillos. Tan solo pide certificado de defunción o documento de identidad del fallecido para evitar cierres falsos o no autorizados. La plataforma se reserva el derecho a eliminar imágenes y vídeos en el caso de que el fallecimiento tuviese un interés público (sucesos violentos).

Facebook exige un poder notarial o una última voluntad para realizar el cierre de la cuenta por un tercero, y un obituario o esquela para verificar el fallecimiento del propietario del perfil. Otra opción es transformar el perfil del fallecido en una cuenta conmemorativa. Nadie podría iniciar la sesión, pero existe la opción de que la familia o el propio afectado, en vida, designe a una persona determinada que gestione ciertos aspectos de la cuenta, como aceptar amistades, destacar «posts» o cambiar la foto de perfil.

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