sábado 16/1/21

Los neuroderechos se abren paso en Chile

El país latino es el primero en discutir un proyecto de ley
La inteligencia artificial, omnipresente e integrada en la naturaleza en Cloud Valley. BIG
La inteligencia artificial, omnipresente e integrada en la naturaleza en Cloud Valley. BIG

Chile se coloca a la vanguardia mundial de los neuroderechos al ser el primer país que discute un proyecto de ley para afrontar los riesgos de la neurotecnología, una iniciativa que miran con lupa académicos, organismos internacionales y grandes compañías tecnológicas. Este proyecto pionero, que fue aprobado por unanimidad en el Senado en diciembre y cuya discusión se retomará en marzo tras el parón estival, busca definir por primera vez en la historia la identidad mental como un derecho no manipulable, con el objetivo de protegerlo de los inminentes avances de la inteligencia artificial y la neurociencia. La iniciativa llegó a Chile en 2019 de la mano del neurobiólogo español Rafael Yuste, catedrático de la Universidad de Columbia (EE. UU.) y portavoz del Grupo Morningside, académicos que advierten a los Gobiernos de la necesidad de proteger este tipo de derechos.

«Estamos entrando por fin en un periodo de la historia en que podemos adentrarnos en la mente humana y eso nos acerca peligrosamente a perder nuestra privacidad mental», alertó desde Nueva York el también ideólogo de una de las mayores iniciativas en el mundo dedicadas a investigar el cerebro, denominada «Brain» y financiada por el expresidente estadounidense Barack Obama (2009-2017).

El punto de inflexión, agregó Yuste, fue el salto en 2020 de las grandes empresas tecnológicas como Facebook, IBM o Neuralink (del magnate Elon Musk) al desarrollo de «métodos no invasivos para alterar cognitivamente la mente humana», algo que hasta ahora solo se podía hacer a través de operaciones quirúrgicas con fines médicos. Un casco con luz infrarroja que escribe lo que piensas, gafas o diademas que interfieren en la actividad neuronal o un cerebro híbrido entre máquina y humano son algunas de las innovaciones que se cuecen en Silicon Valley y que han llevado a expertos del mundo a replantearse la necesidad de marcar nuevos límites éticos. «El riesgo subyace en que estas tecnologías permitirían examinar la actividad cerebral sin consentimiento e incluso modificar la mente para alterar la manera en que las personas somos o pensamos», afirmó Pedro Maldonado.

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