lunes. 03.10.2022
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La ermita de San Roque es el primer secreto que guarda Calzada del Coto, el segundo municipio de la provincia por el que transcurre el Camino de Santiago. Este monumento fue un hospital en el que se atendía a peregrinos antes de consagrarse a San Roque, ‘abogado’ de las enfermedades, especialmente de la peste que asoló a la población durante los siglos XI, XII y XIII.

Aquí el Camino tiene una esencia especial, pues «tantos años viendo pasar a gente diversa ha hecho que para el vecino sea casi un estado de ánimo», apunta el concejal de Cultura de Calzada, Francisco Alonso.

Siempre se ha intentado que el peregrino se sienta a gusto y hasta se le daba cobijo en casa antes de que existieran los albergues.

El vino es un eje del Camino de Santiago. Fueron los romanos los que trajeron hasta aquí la cultura de este caldo, que prendió con tanta fuerza que ha marcado también la forma de ser de las gentes que habitan en estos pueblos.

Calzada del Coto tiene un barrio especialmente dedicado al vino. El barrio de las bodegas es también lugar de encuentro en el que reunirse para contar y escuchar historias. La construcción básica de estos merenderos parte de las históricas lagares, donde se metían las presas y se hacía el vino que luego pasaba las bodegas.

Calzada del Coto tiene dos patrones. Además de san Roque, honran a san Esteban, quien también tiene una ermita a su nombre.

Esta última es una de las muchas iglesias que se construyeron en el entorno de la vía romana y que se consagraron a este santo del que dicen que fue el primer mártir de la cristiandad.

Aquí también se bifurcan dos caminos: el francés y la Vía Trajana. «El primero sigue el trazado original que parte de Burdeos y va hacia Astorga. El Camino de Santiago sigue la ruta romana original, pero siempre hay circunstancias que hacen que el viajero se desvíe y esta zona era muy boscosa y un poco insegura, por eso opta por rodear el peligro y se va formando así el Camino Francés», explica Alonso.

puro cobijo al peregrino
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