jueves 19/5/22
                      david fernández
david fernández

j. moreno

Su interés por la información política norteamericana le llevó a adentrarse en el conocimiento de los servicios de inteligencia rusos. El periodista Vicente Vallés (Madrid, 58 años) publica ‘Operación Kazán’ (Espasa), una novela de intriga que cuenta la historia de cómo la Unión Soviética diseña un plan de espionaje para un bebé nacido en 1922 que tiene en su poder cambiar la historia del mundo un siglo después. El comunicador compagina su faceta de escritor, con la que logró recientemente el Premio Primavera de Novela, con la presentación y dirección de la segunda edición de ‘Antena 3 Noticias’.

—¿Dónde nace su interés por el espionaje ruso?

—La inquietud empezó con las elecciones americanas del año 2016. Escribí entonces un libro sobre la victoria de Donald Trump y uno de los elementos determinantes de aquello, no el único, fue la injerencia rusa. Después de las elecciones, seguí muy atento todas las noticias que surgían sobre las investigaciones que se estaban realizando en Estados Unidos. De ese interés nació mi anterior libro, ‘El rastro de los rusos muertos’, y a partir de ahí, pensé en la idea de la novela.

—Aborda casi un siglo de espionaje en el que las tecnologías han revolucionado las herramientas de los espías.

—En el mundo del espionaje, como en todas las actividades humanas, la tecnología ha ido cambiando los procesos de trabajo y la manera de obtener información. Siempre hay algo que queda, que intento explicar en la novela, que son un grupo de espías que están retirados. Son viejos espías de la Guerra Fría, que tienen una manera de hacer las cosas distintas a los jóvenes. Y hay una lección que los mayores les dan, en la que dicen que, al final, el factor humano es determinante pese a las nuevas tecnologías; la capacidad que tiene el buen espía para analizar la información que recibe y saber qué parte es fundamental para tomar decisiones.

—¿Ha habido un cambio real en la geopolítica contemporánea durante estos últimos cien años?

—Hubo un periodo, con la caída del Muro de Berlín, en el que parecía que se podía producir un acercamiento entre los países del este y los occidentales. Esto ocurre en la mayoría de los casos salvo, curiosamente, en el de Rusia, porque muchos países de la órbita soviética y que incluso fueron miembro de la URSS, como Georgia, Moldavia o el caso de Ucrania, han querido unirse a Occidente. Solamente Rusia se ha negado a ese acercamiento. ¿Por qué? Seguramente tenga mucho que ver con que su líder repudia la democracia liberal occidental y no quiere que llegue a las fronteras con Rusia.

—¿En qué puede desembocar la invasión rusa en Ucrania?

—Es difícil pensar que Ucrania recupere todo el territorio que ha perdido porque su capacidad militar es limitada y, aun así, su resistencia está siendo heroica y ha conseguido frenar el avance de las tropas rusas. Habrá que esperar a que Putin decida cuál es el momento en el que él considera que pueda decir que ha ganado la guerra, independientemente de los resultados reales. Él hará propaganda y dirá que ha ganado. Lo único que podemos desear es que eso ocurra lo antes posible. A partir de ahí, habrá que recomponer situaciones que van a ser difíciles. Después de esta guerra, Rusia y Putin van a quedar como un país nada fiable y las relaciones van a ser muy tensas.

—¿Qué le preguntaría a Putin?

—¿Por qué?’ y tener una mínima explicación de los motivos por los que alguien puede lanzar una guerra tan terrible como la que ha lanzado él.

—Es una guerra desarrollada en el siglo XXI donde las redes sociales influyen

—Las redes y otros elementos están permitiendo, por ejemplo, que los ucranianos se puedan comunicar todavía desde dentro del país.

—En Occidente ha habido un apagón informativo para evitar la propaganda rusa. ¿Era necesario?

—En general, los apagones informativos no me parecen que sean necesarios. Son discutibles desde el punto de vista de las libertades en Occidente. Es verdad que, al final, determinados medios de Rusia son utilizados como armas de guerra y si se pueden paralizar, es lógico que se haga. Independientemente de eso, no me parece que los elementos de desinformación del Kremlin tengan mucho éxito más allá de las fronteras de Rusia. Sus informaciones no son fiables.

—¿Ha notado un mayor interés del público en seguir ‘Antena 3 Noticias’ tras la guerra?

—Llevamos una racha muy buena y con índices de audiencia muy importantes. Cada vez que se produce un acontecimiento informativo muy relevante, sea nacional o internacional, la gente acude en mayor cantidad todavía.

«Putin no quiere la democracia cerca»
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