domingo 29/5/22
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso durante su visita el pasado viernes al hospital Carlos III de Madrid. EFE / DAVID FERNÁNDEZ
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso durante su visita el pasado viernes al hospital Carlos III de Madrid. EFE / DAVID FERNÁNDEZ

MARÍA LÓPEZ (EFE) | MADRID

A días de terminar 2021, el PP pisa el acelerador en Castilla y León y convoca elecciones anticipadas el próximo 13 de febrero, cuando Alfonso Fernández Mañueco buscará emular la victoria de Isabel Díaz Ayuso en Madrid: gobernar en solitario, minimizar el peso de Vox y acabar con Ciudadanos. Urnas que además pueden quitar foco al choque interno en Madrid.

El presidente del PP, Pablo Casado, ha bendecido una convocatoria que convierte 2022 en un año electoral desde su inicio. Las urnas supondrán un revulsivo para el PP, que ha visto como en los últimos meses el debate público en torno a este partido giraba, casi en exclusiva, en torno al choque entre Génova y la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Como dijo ayer el propio Casado, todo el partido se volcará ahora en Castilla y León, lo que desviará el debate de la pugna madrileña, que está enconada y donde no se adivina una solución.

Coincide también el adelanto con un momento en el que los populares han elevado su tono de su oposición al Gobierno de Pedro Sánchez, a pesar de que barones como el gallego Alberto Núñez Feijóo han reivindicado el sosiego. En el PP hay voces que relacionan la dureza con el choque interno con Díaz Ayuso.

Inés Arrimadas, líder de Ciudadanos, el partido al que Mañueco ha sacado del Gobierno, acusó a Casado de buscar elecciones para tapar su guerra con Ayuso. El líder de los populares lo negó y ayer varios presidentes autonómicos como Feijóo o Fernando López Miras (Murcia) expresaron su apoyo al paso dado por Mañueco, incluida la presidenta madrileña que en Twitter le escribió un «cuenta conmigo».

En cambio, el andaluz Juanma Moreno no pronunció en público y fuentes de su Gobierno desmarcaron el caso andaluz del adelanto y recalcaron que su apuesta es «por intentar alargar al máximo la legislatura».

Génova busca trufar el calendario de éxitos electorales, en una demostración de fuerza que les lleve a la Moncloa. En Castilla y León el rumor era constante desde que en marzo fracasó la moción de censura que el PSOE presentó en la Junta de forma paralela a la iniciativa, también fallida, de Ciudadanos y los socialistas para cambiar el Gobierno de la Región de Murcia.

Aunque en Castilla y León no prosperó porque los naranjas no se aliaron con el socialista Luis Tudanca, la posición del Gobierno autonómico en las Cortes se debilitó y ayer Mañueco aludió a las «intrigas palaciegas» del líder de los socialistas como uno de los motivos para el adelanto.

El presidente también afeó la deslealtad de Ciudadanos, al que acusó de pactar los presupuestos a sus espaldas, y denunció la existencia en ciernes de una nueva moción de censura que esta vez sí tendría, según Mañueco, visos de triunfar y abocaría un «Gobierno Frankenstein» en la autonomía.

Sus argumentaciones son prácticamente las mismas que las que Díaz Ayuso pronunció ante el adelanto de las elecciones madrileñas el 4 de mayo y el mensaje que lanza el PP es un calco del difundido tras la fallida moción de censura en Murcia: Ciudadanos no es un socio de fiar y el PP prefiere gobernar en solitario.

Si el resultado de las urnas es como el madrileño, Ciudadanos habrá pasado en un año de gobernar en cuatro autonomías junto al PP —Murcia, Madrid, Castilla y León y Andalucía— a hacerlo solo en Andalucía, donde han abogado por una candidatura conjunta que Génova rechaza.

Porque el objetivo del PP es, como ya hizo Ayuso, borrar del mapa definitivamente a Cs. Absorber a los votantes, dando paso incluso a algunos de sus dirigentes y dejar a la derecha dividida en dos, no en tres.

En Castilla y León están seguros de que lo conseguirán. Las encuestas, las publicadas y las internas, les sitúan cerca de la mayoría absoluta y por encima de la izquierda.

Sin embargo, abrir las urnas entraña siempre riesgos. Los populares podrían pagar el castigo de los choques internos, que preocupa a algunos en el partido. Además, los sondeos vaticinan crecimiento para Vox, que también está al alza en todo el país.

Este adelanto es además el primero en la historia de Castilla y León, que hasta ahora siempre ha celebrado las elecciones autonómicas junto a las municipales, lo que obliga a todos los alcaldes a explotar al máximo el músculo del partido, algo que no ocurrirá en esta ocasión y a lo que suma la pandemia.

Un mal resultado, que parece improbable, impactaría directamente sobre Casado.

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