miércoles 16/6/21

La Sacristía, el templo donde Marcelino multiplica los dones

sacristía
Marcelino en su bar, La Sacristía, en un lateral de la iglesia del Mercado, donde se tapea la cocina a la leonesa, esa antigua forma de santificar en los fogones la despensa de esta tierra y pasarla a fuego por la sabiduría de decenas de generaciones. A saber, callos, morro, oreja y jamón. MARCIANO PÉREZ
A veces, periódico, kiosco y bar forman una santísima trilogía con la que es difícil no comulgar a diario.. especie de biblia de la devoción. Es lo que pasa en la calle Capilla, en el bar de Marce, en La Sacristía, que guarda el lateral de la iglesia del Mercado, el templo que da a cuatro esquinas, y tiene vistas a otra sacristía, el Camarín de la Virgen, y a los álamos blancos de la plaza del Grano, que son palabra divina y no hay más que añadir. En la barra, Marce confiesa a la parroquia mientas reparte las bendiciones de un buen jamón de tapa, este Marcelino de pan y vino, o de caña, o de vermut, o de lo que se tercie, que como en el cielo san Pedro, tiene siempre las puertas abiertas, que devociona al Diario pero más aún a sus fotógrafos, que ofrece multiplicar los callos en salsa leonesa, que para eso está en el corazón del León más aguerrido y antiguo, historia de supervivencia, que consagra el morro, que también tiene, y reparte los tiempos de lectura del Diario de León, que ahora le baja Guillermo desde su Kiosco al bar, porque el primer mandamiento es compartir y en estos tiempos del virus, bendecir lo que nos ha sido dado.

La Sacristía, el templo donde Marcelino multiplica los dones
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