lunes. 03.10.2022
confi

Nada nos va bien. Ya lo sé. Que estamos así como repugnantes. Morugos, que dicen en León. Todos, no os creáis. Si hace frío, mal. Si llueve, también. Si sale el sol, peor. Y ya si hace calor… Que qué más dará, digo yo, si hay que estar en casa, a temperatura constante.

Constancia es lo que nos piden. Ahora, que ya os aviso, yo pienso dejarlo. Y os aviso de otra cosa: mañana se cumple el día 21, que es cuando dicen los psicólogos, los entendidos y Vanity Fair que una cosa se convierte en costumbre. Que oye, no se lo voy a discutir, ellos sabrán, y ellas, o no, pero yo creo que estos no dejaron nunca de fumar, ¿no?, porque el día 21 como el 221 y a veces como el 22.221. La eternidad, mismamente. Como esto del encierro.

Ya os lo digo. Yo en cuanto digan, salgo a la calle. En cuanto me dejen, me quito los guantes. En cuanto pueda, me arranco la mascarilla. Y otra cosa os digo, voy a dejar de fregar como una poseída, que parece que necesitara un exorcista. He aprendido a hacer pócimas de todo tipo a base de agua y lejía. Otras con agua y jabón. Y a diluir el poco alcohol que me quedaba en casa, el de curar se entiende, como si fuera un alquimista.

Venga a frotar manillas, pomos, botones de ascensor, enchufes, teclados, pantallas varias, puertas. Tengo el suelo lijado de tanta fregona, la casa impoluta, la cocina como un quirófano, el perro frito de limpiarle las patas que yo creo que hasta odia salir a la calle, y las manos, ay las manos. Todo como los chorros del oro, que nunca he entendido muy bien qué era eso y eso que soy de ciencias. Bueno, pues no lo entiendo, como lo que nos pasa ahora.

Pero ya os lo digo, yo, a la mínima, me quito de todo esto. De estar encerrada, de no abrazarnos, de no reírme a carcajadas a la cara, de no tocar nada, de no respirar a bocanadas, de escuchar música en la distancia, de tomar el café los sábados a pantallazos, de trabajar sin estar a vuestro lado.

Y también os digo que luego, durante una temporada, me voy a quitar hasta de resistir. Como la chica esa del gramófono, la que manda el disco a tomar por donde sea, que yo empiezo a estar también hasta, qué dice ella que no me acuerdo, hasta alguna parte de su cuerpo de la cancioncita.

Pero ahora, de momento, yo me voy a resistir al día 21. Y al 22 y a todos los que vengan. Me voy a resistir a pensar que este país no tiene remedio. Y a que no puede hacerse mejor.

Ay, de verdad, si llueve porque llueve y si no, porque no llueve. En fin, voy a llamar a José Luis Sánchez a ver qué va a hacer. De tiempo, digo. Algo sabrá de eso. De predicción. Que me la mande por wasap. Lástima que no sepa lo del otro tiempo. De cuánto nos queda de todo esto, quiero decir. Yo para mi que va a haber de todo. Para contentar a todos. O a ninguno. Hasta mañana. Cuidaos mucho.

Yo me quito de todo
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