miércoles. 10.08.2022
La proyección de un sector en auge

El vino cambia el perfil de Ponferrada

Las nuevas plantaciones han resucitado terreno de tradición vitivinícola abandonado, como también avanza la recuperación de viñedo viejo y todo ello ha mejorado el horizonte natural y paisajístico de la capital del Bierzo
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Una huella dactilar que resulta de la unión de las huellas de los padres de Estefanía y Miguel Ángel Morán López identifica cada uno de los vinos de Heredad Morán & López. Pero no solo eso. También resume la esencia de la viticultura en el Bierzo: Tradición, raigambre, pasado, herencia y veneración. Identidad.

El suyo es uno de los proyectos vitivinícolas que más ha influido en la reconversión del paisaje que rodea Ponferrada, porque el desarrollo del sector no se ciñe exclusivamente al número de botellas, de bodegas, de viticultores y de reconocimientos conseguidos; sino que también se percibe en el paisaje. El vino ha cambiado el perfil de la capital berciana, desde Los Barrios a San Lorenzo y también en Toral de Merayo y aquellas tierras que limitan con Priaranza. Heredad Morán & López, Emilio Moro, Encima Wines y Valle del Recunco son algunos de los proyectos que están detrás de este nuevo horizonte, mucho más atractivo y aprovechable como recurso enoturístico.

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En los últimos seis años, el Bierzo ha presentado 82 solicitudes de nueva plantación de viñedo con más de 114,5 hectáreas susceptibles de replantar, según datos facilitados por el Servicio Territorial de Agricultura de la Junta de Castilla y León. Replantar porque la inmensa mayoría son parcelas que en su día tuvieron viñas y fueron arrancadas. De este total, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente autorizó prácticamente la mitad. El Godello es la variedad dominante entre las nuevas plantaciones, por el auge que está viviendo. Y también, por supuesto, la Mencía y otras minoritarias como la Estaladiña y el Merenzao, que han recibido un impulso tras ser reconocidas como miembros de pleno derecho de la Denominación de Origen Bierzo.

Las zonas de acción

Los Barrios y San Lorenzo, Campo y las fronteras con Molinaseca y Priaranza han cambiado de color

Crece la superficie de nuevo viñedo y también se avanza en la recuperación de parcelas plantadas principalmente entre 1900 y 1940. Viñedo centenario que es el principal activo del Bierzo vitivinícola. Desde el año 2013, el Banco de Tierras del Consejo Comarcal —entidad que ha resultado crucial para frenar el abandono de las viñas— ha adjudicado más de 2.800 parcelas a arrendatarios dispuestos a producir (336 en lo que va de este año). De ellas, aproximadamente el 55% son viñedos. «Hemos recuperado o evitado la pérdida de unas 240 hectáreas de viñedo, la mayoría en Ponferrada y Camponaraya», explicaron fuentes del Banco de Tierras. De esas 240, 81 están en suelo ponferradino.

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Solo Bodegas Emilio Moro ha plantado 58 hectáreas desde 2017, de las que unas 20 están actualmente en producción entre Ponferrada y Molinaseca, según los datos aportados por la propia bodega. De las 32 hectáreas unificadas que Heredad Morán & López tiene entre San Lorenzo, Los Barrios y Campo (un proyecto ya iniciado en una generación anterior), las 17 que están ahora mismo en producción han sido plantadas o recuperadas en los últimos ocho años. Valle del Recunco, el proyecto del viticultor José David Arias Vidal con viñedo familiar entre Ponferrada y Priaranza, gestiona alrededor de cinco hectáreas, de las que una y media ha sido arrendada y recuperada en los últimos años. Todas son de principios del siglo XX, incluida una parcela 100% Garnacha Tintorera, que de no ser por la acción de Arias Vidal se hubieran perdido, como perdidas o a poulo están ya «el 40% de todas las parcelas que rodean a las mías», se lamentó.

El paisaje vitivinícola crece por la búsqueda de rentabilidad en una comarca marcada por el minifundio y la orografía. Quienes se deciden a incrementar superficie son, principalmente, «viticultores profesionales que buscan hacer más rentables sus explotaciones», reconocen desde el Banco de Tierras y lo confirma también la directora técnica de la Denominación de Origen Bierzo, Carmen Gómez. Pero detrás de la expansión del paisaje del vino están, igualmente, la conciencia y la defensa del patrimonio que derivan en la recuperación de viñedo viejo más que en la nueva plantación. De eso sabe mucho la Asociación NIM que, con su proyecto ‘Revive’ (Recuperación de vínculos a través del viñedo), ha propiciado el resurgir de más de seis hectáreas repartidas en 37 parcelas desde 2018, influyendo también en el paisaje de la zona de intervención. Es verdad que, en su caso, la mayor incursión ha sido en el municipio de Priaranza, pero también en Toral de Merayo.

Hasta 90 voluntarios de toda España forman la Asociación NIM. 45 de ellos en activo y principalmente residentes en Madrid, además del Bierzo. Aunque el proyecto surgió con el objetivo de recuperar viñedo centenario, ahora está más centrado en el mantenimiento para tratar de conservar parajes. Una palabra (paraje) que ha ganado mucho peso tras la aprobación de la nueva clasificación de los vinos de la DO Bierzo. Paraje que hace paisaje. Paisaje que es patrimonio natural, agrícola y cultural. Patrimonio que atrae a turistas amantes del vino. Enoturismo.

«El Bierzo tiene que vender paisaje. Es la única denominación de origen con este porcentaje de viñedo viejo en España y la época de abandonar y arrancar ya se ha terminado», aseguró la fundadora de NIM, Paloma García-Moreno. En la misma línea se pronunció la directora técnica de la DO, subrayando también el crecimiento que se está dando en el municipio de Arganza y en Cabañas Raras, además de Villafranca.

«Desde el punto de vista de la oferta, la mayoría de nuestros visitantes buscan experiencias que combinen la visita a bodega con visita a viñedo. Lo que de verdad resulta atractivo es la explicación del paisaje y nuestro valor por el viñedo viejo», aseguró la presidenta de la asociación Bierzo Enoturismo, Olga Verde, que hizo especial hincapié en el concepto de centro visitable en viña, donde el marco de presentación ante el enoturista es el viñedo y no la bodega. Se pisa terruño y no suelo.

La visita a la viña cobra cada vez más relevancia entre quienes buscan una experiencia enoturística en el Bierzo y eso lo han notado también en Heredad Morán & López, cuyos viñedos están, además, en área de influencia del Camino de Santiago. «Esta zona está cogiendo un auge muy bueno, cada viene más gente y busca visitar la viña, ver el paisaje, conectar con el entorno», afirmó Estefanía Morán López.

Lo que el sector vitivinícola del Bierzo está consiguiendo en los últimos años con su trabajo de recuperación de viñedo y nueva plantación en zonas que antaño ya estuvieron marcadas por el vino es «ampliar microdestinos y zonas de visitas», dijo Olga Verde. Y ello —añadió— «nos enriquece todavía más», dentro de este plan de ampliación de la oferta en cantidad pero, sobre todo, en calidad.

El entorno natural del Bierzo, su paisaje, es uno de los elementos diferenciadores de la comarca sobre otras. Un atractivo llamado a tener un peso fundamental en el desarrollo territorial, social y turístico, ahora también ligado al vino. Sembrar para recoger es la única dirección del camino ya emprendido.

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