martes 17/5/22

Mañueco se blinda en el gobierno con su equipo de confianza para neutralizar a Vox

Trasvasa a los consejeros de la anterior legislatura de unas áreas a otras, sólo introduce una consejera nueva, ‘asciende’ al leonés Suárez-Quiñones y le da una cartera con más presupuesto y se apoya en Carriedo, experimentado negociador
                      Alfonso Fernández Mañueco jura su cargo, ayer, como presidente de la Junta de Castilla y León en presencia de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, Mariano Rajoy, expresidente del Gobierno, y Santiago Abascal, presidente de Vox. NACHO GALLEGO
Alfonso Fernández Mañueco jura su cargo, ayer, como presidente de la Junta de Castilla y León en presencia de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, Mariano Rajoy, expresidente del Gobierno, y Santiago Abascal, presidente de Vox. NACHO GALLEGO

Alfonso Fernández Mañueco tomó ayer posesión como presidente de Castilla y de León gracias al pacto de gobierno con Vox, que entra por primera vez en un ejecutivo autonómico, en un acto institucional marcado simbólicamente por la ausencia del presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, y la presencia del líder de Vox, Santiago Abascal.

Mañueco apeló a la «experiencia» en la gestión para defender la continuidad en su gobierno de la mayoría de los consejeros de la anterior legislatura con la única salida del Ejecutivo del burgalés Ángel Ibáñez —que se convierte en vicepresidente del Grupo Popular en las Cortes de Castilla y León—y la incorporación de la vallisoletana María González Corral al frente de la nueva Consejería de Movilidad y Transformación Digital.

Tras jurar su cargo en el Hemiciclo de las Cortes de CyL, en un acto institucional, Mañueco dio a conocer los nombres de los consejeros que le acompañarán en el gabinete, integrado por tres mujeres y nueve hombres, incluidos el presidente y el vicepresidente, en el gobierno menos paritario de la historia de la Comunidad.

Con los nombres ya conocidos a propuesta de Vox de Gerardo Dueñas (Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural), Mariano Veganzones (Industria, Comercio y Empleo) y Gonzalo Santonja (Cultura, Turismo y Deportes), la incógnita estaba en los nombres del PP elegidos por Mañueco, que optó por la salida del gobierno de Ángel Ibáñez, relevado en la Consejería de la Presidencia por Jesús Julio Carnero —hasta ahora en Agricultura—, y la incorporación de sólo una cara nueva, María González Corral, hasta hora directora general de Desarrollo Rural que se convierte en consejera de Movilidad y Transformación Digital

Sólo tres mujeres

Tal y como estaba previsto, el nuevo gobierno mantiene diez consejerías, las mismas que en la anterior legislatura, aunque divide la de Fomento y Medio Ambiente, de las que salen la de la de Movilidad y Transformación Digital y la de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, en la que Mañueco ha colocado al leonés Juan Carlos Suárez-Quiñones en una especie de ‘ascenso’ al que dota de un mayor presupuesto.

Se mantienen intactos y con los mismos gestores al frente los departamentos de Economía y Hacienda con Carlos Fernández Carriedo —que ejercerá de nuevo de portavoz— de Sanidad con Alejandro Vázquez, Educación con Rocío Lucas al frente y de Familia e Igualdad de Oportunidades en la que repite Isabel Blanco.

Mañueco restó importancia a que él pueda ejercer de guía para los consejeros vinculados a su partido y el vicepresidente Juan García-Gallardo haga lo mismo respecto a los de Vox, ya que ha confiado en que el gobierno funcionará «de manera única y unánime».

En la rueda de prensa posterior a la toma de posesión como presidente, Mañueco defendió su propósito de conformar un gobierno «fuerte, sólido y estable», marcado por la «experiencia para gestionar».

En su discurso ante las Cortes, el presidente ofreció «moderación, diálogo, tolerancia, integración y un espíritu abierto y constructivo» para «crecer con la diversidad de opiniones y el debate público».

El nuevo presidente de la Junta de Castilla y de León reivindicó la «política de gestión frente a la política de gestos» y una Comunidad «orgullosa» de su pasado, de su «brillante presente» y de un futuro «con dificultades y retos», pero «atractivo para los proyectos de vida de profesionales y personales».

«Ahora que toda España observa a Castilla y León, la vamos a poner de moda», propuso Mañueco, convencido de que para conseguir ese objetivo es necesario «el trabajo y la colaboración de todos», con «esperanza e ilusión»: «Podemos hacer más grande a Castilla y León».

Mañueco se blinda en el gobierno con su equipo de confianza para neutralizar a Vox