jueves 26/5/22
Primer día sin la obligación de llevar mascarilla. F. Otero Perandones.
Interior de un comercio en el primer día sin la obligación de llevar mascarilla. FERNANDO OTERO

España ha inaugurado este miércoles el primer día sin mascarilla en dos años en la mayoría de interiores con cierto alivio de la población, pero también con recelos a quitársela y muchas dudas aún sobre lo que pasará en algunos ámbitos, como el laboral y el escolar, que el real decreto publicado este miércoles no despeja.

Poco antes de las 8 de la mañana, el BOE subía la nueva normativa sobre el uso del cubrebocas que aprobó ayer el Consejo de Ministros con la que se pone fin a 700 días de obligatoriedad en todos los espacios cerrados, salvo para trabajadores y visitantes de centros, servicios y establecimientos sanitarios, centros sociosanitarios y transportes, menos en andenes y estaciones.

Como sucedía antes, quedan exentas personas con algún tipo de enfermedad o dificultad respiratoria o que, por su situación de discapacidad o dependencia, no dispongan de autonomía para quitársela o presenten alteraciones de conducta que hagan inviable su utilización.

También cuando, "por la propia naturaleza de las actividades, el uso de la mascarilla resulte incompatible, con arreglo a las indicaciones de las autoridades sanitarias".

El real decreto se ciñe a los ámbitos donde la mascarilla continuará siendo obligatoria, si bien la recomienda para todas las personas "con una mayor vulnerabilidad" -mayores de 65, inmunodeprimidos, embarazadas- en cualquier situación en la que "se tenga contacto prolongado con personas a distancia menor de 1,5 metros".

Por ello, se aconseja "un uso responsable en los espacios cerrados de uso público en los que las personas transitan o permanecen un tiempo prolongado", en los eventos multitudinarios y en el entorno familiar y en reuniones o celebraciones privadas "en función de la vulnerabilidad de los participantes".

Del mercado al gimnasio

A pesar de ello, por lo que ha podido comprobar Efe, la medida sí que ha sido recibida con cierta alegría y alivio por parte de la mayoría de los ciudadanos, que la aceptan como un signo del final de la pandemia, aunque todavía son muchos los que se muestran cautelosos y optan por mantenerla.

"Como ciudadana estoy contenta, porque teníamos todos muchas ganas de quitárnosla, pero en comercios creo que la mayoría por ahora vamos a seguir utilizándolas", comentaba Gema, vendedora de una tienda de ultramarinos del Mercado de Chamberí de Madrid.

Los comerciantes afirman que una gran parte de sus clientes sigue entrando a los locales con ella y "son excepciones" los que no la llevan, señala Rafael, carnicero, quien la seguirá usando en su trabajo "para salvaguardar a los demás".

En los transportes públicos, la gente está de acuerdo con que siga siendo obligatoria, ya que "donde haya mayores aglomeraciones es bueno que se siga usando", en palabras de Luisa, usuaria de metro.

"Sigo llevando la mascarilla incluso por la calle. No me gusta nada la idea de compartir espacios interiores con gente sin mascarilla", reconoce Eva, propietaria de un pequeño negocio en el Eixample de Barcelona y que en noviembre de 2020 fue ingresada por una neumonía bilateral tras contagiarse de la covid-19.

Una situación muy distinta se veía en los gimnasios: "Lo primero que preguntan es si se puede quitar, les decimos que es opcional, y todo el mundo se la quita sonriendo", confiesa Álvaro, monitor de uno de ellos en Madrid. En otro de esta misma ciudad, los clientes entraban directamente aplaudiendo. "¡Qué felicidad veros las caras!", les respondía María, su gerente.

Dudas del alcalde del real decreto en las escuelas

De forma parecida se ha acogido en colegios e institutos: "Alivio y felicidad" es lo que ha mostrado un padre a la entrada del colegio La Inmaculada-Marillac. "Los niños ya estaban deseando poder quitársela”.

"Es raro, es como que te falta algo", comenta un grupo de alumnos a las puertas del centro durante el recreo, que señalan que la mayoría de los adolescentes no la tiene puesta en las clases, a excepción de los profesores, que prefieren mantenerla.

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, reiteró ayer que la mascarilla no era exigible en ningún caso en las escuelas y que solo para los profesores vulnerables sería aconsejable, aunque el real decreto no hace alusión alguna a este ámbito. Para UGT, ello ha generado "incertidumbre" en la comunidad educativa.

De hecho, el Gobierno de Castilla-La Mancha está estudiando un matiz del texto: si los centros escolares, en el marco de su autonomía, o los centros de trabajo pueden obligar o solo hacer recomendaciones sobre el uso de la mascarilla.

La portavoz del Ejecutivo regional, Blanca Fernández, ha mostrado su duda sobre "hasta dónde llega el real decreto del Ministerio", ya que hay algunos centros escolares que, por ejemplo, tienen prohibido llevar gorras.

Y en las empresas

En el ámbito laboral, sí concreta algo más.

"Con carácter general, no resultará preceptivo el uso de mascarillas", si bien añade que "los responsables en materia de prevención de riesgos laborales, de acuerdo con la correspondiente evaluación de riesgos del puesto de trabajo, podrán determinar las medidas preventivas adecuadas" para el lugar de trabajo o en determinados espacios, "incluido el posible uso de mascarillas, si así se derivara de la referida evaluación".

Preguntada otra vez por este asunto, Darias ha puntualizado que las empresas no evaluarán la necesidad de usar o no mascarilla por la evolución de la pandemia sino por las características del puesto de trabajo, como que cuente con la ventilación adecuada o se garantice la distancia.

"Dependerá del puesto y el entorno en el que está" y serán los servicios de prevención los que hagan esa evaluación", ha insistido. Para ello contarán con una nueva actualización, la numero 20, de la guía "Procedimiento para los servicios de prevención de riesgos laborales frente a la exposición al SARS-CoV-2 (covid-19)", que, según informó Sanidad, se publicará "en los próximos días".

Los líderes nacionales de UGT y CC. OO., Pepe Álvarez y Unai Sordo, han defendido la voluntariedad de los trabajadores para continuar llevando la mascarilla en sus empresas.

Álvarez ha apostado por ver cómo evoluciona la incidencia del coronavirus en esta nueva etapa, aunque no le ha gustado que Sanidad no haya consultado con las organizaciones sindicales, lo que es ya una "falta de costumbre". Con todo, ha considerado que no se producirán "muchos" conflictos y que en poco tiempo la situación será de normalidad.

Mientras que en el ámbito público, CSIF ha reclamado la reunión urgente de los comités de seguridad y salud en el trabajo para evaluar los riesgos y regular o no las mascarillas: "Echamos en falta un plazo lógico para una mejor organización y evaluación de riesgos de cada puesto de trabajo a la hora de mantener o no el uso", han criticado.

Las administraciones públicas han iniciado la jornada manteniéndolas "en líneas generales", especialmente en los ámbitos de atención al público, tal y como han recomendado a través de un correo electrónico. 

No todos quieren verse las caras: "Es raro, como si te falta algo"