sábado 10/4/21
Poesía, imprenta y tipografía

Felipe Zapico, voz libre de la A a la Z

El artista leonés, profesor universitario, presenta su último proyecto, que es un artefacto a definir. Una colección de libros, alfabetos, poemas... Algo así como una imprenta poética en torno a todo tipo de tipografías, sellos y un trabajo artesanal en el que reivindica un verbo y una palabra: ser libre. Es su ‘alp bet’.
El creador leonés afincado en Badajoz presenta ‘alp bet’, una colección de alfabetos y poesía. J. SORDO

Definitivamente, Felipe Zapico (León, 1960) es un vendido a la libertad. O al intento de ejercerla. Bien es cierto que lo practica dentro de la categoría que sería de los ciudadanos ejemplares. Pero en ese debate contradictorio también está el juego de vivir. Y se aprecia que la voz de los inolvidables Deicidas (banda fundamental de mediados de los 80 y años 90 en León) lo lleva bien sin perder su aura contestataria. Ahora regresa con una colección de libros breves que son alfabetos, otros, poesía visual, reivindicación en cuanto pone algo de tinta en cualquier página, y, por eliminación, la confirmación de que se aleja de todo asociacionismo cómodo en torno a la cultura. Por ello, la actualidad de Zapico es la acción con creación alternativa. No practica el ensimismamiento. Y como va por libre, de venderse, lejos del juego de palabras, todos estos inventos en forma de Reimpresión se piden a un mail: [email protected] Más síntomas de independencia.

Pensamientos zadaistas, poesía visual, mensajes afilados... Podría pensarse que se ha salido de los carriles de la poesía convencional ya para siempre. «Afortunadamente creo que más que salirme he descarrilado de todo y por todo. Ya sabes que hace años que estoy en el proceso de meestoyquitando, habiendo llegado ya a la estación de mehequitado. Como repito desde siempre, todo lo que hago, ya lo han hecho otros, pero yo no. Experimento en busca de la creatividad, el instante del descubrimiento, escapar del lodazal. Y, por eso, mejor descarrilar, salir del carril, del camino trillado. En cualquier caso, abrazo y practico toda clase de hecho creativo, desde una militancia en el que me declaro anartista, con la alfa privativa que invalida o modifica el resto del significado de la palabra», explica para abrir boca.

En el principio

Y entre tanto se ha embarcado en el mundo de las letras como signos, como el principio de todo. «Bueno, en un principio fue el gruñido, imagino. De ese momento a mi me queda el ladrido, al que recurro con frecuencia», dice. Y añade: «Con la civilización aparecería un cierto balbuceo, que con el tiempo pasaría a representarse con signos, que son las letras, los alfabetos. Sobre esta premisa es la que he trabajado en el proyecto alp bet, que ha tenido una maravillosa acogida por parte de Paco Pérez Belda como editor de Babilonia, y que ha editado de forma artesana, con diferentes papeles, los 10 números que lo componen con un total de 1000 ejemplares manufacturados, que hace justo una semana ha llegado a su final, o a su principio, llegando a manos de los suscriptores y amigos de Babilonia», revela. Y añade cierta motivación inicial: «La letra, el tipo, la grafía me interesan de forma absoluta y con un afán irracional. En plomo, madera, goma, plantilla, estampado, pintado… De todas las formas» .

Aunque juegue con las letras como proceso de simbolización comunicativa, Felipe Zapico no pierde la retranca, que sería el acento a toda esta exposición estética que hace. Porque tira de ella a la pregunta de cómo se definiría: «Fuera de serie (aunque eso suene fatal), o fuera de categoría como dicen en el Tour a los puertos que no se pueden explicar con palabras normales. En serio, y después de esta pequeña provocación, me declaro mamífero desde que creí en Jesús Lizano (poeta mayor de la acracia) y me clasifico como anartista. Término que he intentando explicar más arriba. Pico de todo, la curiosidad me corroe desde el primer trino de los pajarillos en la madrugada hasta la del toque de queda (es lo que tenemos). Lo último de la semana pasada es la publicación de Iniciación en las Ciencias Fisiconaturales, dentro de la colección Los Prescindibles, sí, ha leído usted bien, dirigida otra vez por Paco Pèrez Belda, editor de Babilonia. Aquí realizo un cierto apropiacionismo al trabajar sobre un libro de ese título, de 1933, un libro de texto que había por casa. Sobre él he puesto sellos, pegado alguna cosa, letras, copos de nieve, animales y algunas esperanzas. Los sellos, la tinta es mi pasión, los busco y los uso. Por eso no digo que los colecciono, los atesoro sería el término, pero para trabajar con ellos.

Trabajo artesanal
En el proyecto ‘alp bet’, el creador desarrolla todo un tratado sobre poesía, imprenta y tipografía

Si busca lectores o no, entraría también en el apartado de la contradicción bien entendida. Por ello remarca que hace los libros «para mi. Los suelo hacer con un ímpetu irrefrenable, muchas veces como el mismo proyecto de alp bet, me puse y lo terminé sin saber para qué lo hacía ni importarme si se editaría, o simplemente lo colgaría como un tendal por las calles alrededor de mi casa. Y mira tú por dónde. Unas veces alguien te dice: me gusta, me impacta, conecto y está bien, otras veces el silencio se impone. Y por supuesto son para todo aquel que los quiera, soy de la opinión de que en la mirada del lector el libro cobra otra vida», añade.

Si para vivir en este estado de libertad tiene que renunciar a otras ventajas no le importa: «Es caro si quieres vivir de las instituciones, y te arrimas al pesebre. Muchos viven en el pesebre y, claro, de libertad nada, que de todas las formas lo de la libertad es complicado en un sistema como el que nos rodea. Rodea por no decir asfixia. Casi nadie es libre, pero puedes tener algún momento de decencia. Por ejemplo, mi maestro José Luis Moreno Ruiz, por desgracia recientemente fallecido, ha sido escritor, entre otras muchas cosas, libre y lo pagó con el ostracismo, la persecución, pero él fue consecuente y pagó un precio muy alto. Pero ya te digo que es una rara excepción al pesebre, que es lo que predomina en todos los ámbitos. Yo intento mantenerme al margen de casi todo, y sobre todo de los ámbitos institucionales de los que desconfío por principio», asevera.

Vida en Badajoz

Felipe Zapico vive en Badajoz desde hace tanto tiempo que puede ser un buen testigo de la vida allí, aunque siempre tenga un ojo puesto en su ciudad natal y familiar. Sobre sus lugares de vida piensa que «en Badajoz vivo y allí tengo un reducido círculo de cómplices. Del resto huyo como en cualquier caso. Y como siempre digo, sin ánimo de ofender, lo mejor de Badajoz es Portugal. A ver si se estabiliza la pandemia y abren la frontera. En Badajoz también está el Guadiana que atraviesa la ciudad y donde me deleito con los centenares de aves que, bien viven en él, o lo utilizan como parada en las migraciones. La dehesa extremeña ahora que apunta la primavera es otra maravilla. De ella acaban de marchar las grullas al Norte de Europa después de pasar el invierno aquí».

Es decir, su huida de lo establecido se ha convertido en principio irrenunciable. No le verán en muchos actos sociales. «¿Por qué tienen que salir en la foto los alcaldes, consejeros, concejales…? Simplemente deberían administrar nuestro dinero y no tener esa obsesión por la foto», pone como ejemplo para confirmar su desmarque total.

Felipe Zapico, voz libre de la A a la Z
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