miércoles. 06.07.2022
Zonas de sombra

Un León romano todavía oculto

El campamento romano de la Legio VII aún no ha ‘emergido’ al completo. Las escasas y limitadas excavaciones en el casco histórico solo han permitido localizar algunas construcciones como los Principia, las puertas del campamento o las termas, pero otras muchas permanecen ocultas.
                      Recreación del campamento y, extramuros, el anfiteatro romano. ARCHIVO
Recreación del campamento y, extramuros, el anfiteatro romano. ARCHIVO

El subsuelo de León es un mapa del tiempo. Cada siglo ha dejado en él sus huellas. Desentrañar sus secretos ha sido una labor compleja. En apenas tres décadas han aparecido los Principia (el cuartel general de la Legio VII), las termas, el anfiteatro y la ciudad Ad Legionem (en Puente Castro). Hay muy pocos restos visibles y solo son un montón de piedras ilegibles para la gran mayoría.

Sacar a la luz los edificios del campamento donde se asentó la Legio VII Gemina —tras tomar el testigo de la Legio VI Victrix— , ha estado condicionado a las excavaciones que se han llevado a cabo en el casco histórico. Con anterioridad a la entrada en vigor del Plan Especial del Casco Histórico en 1993, obras como el aparcamiento subterráneo de Santo Domingo se llevaron a cabo sin ningún control arqueológico, destruyendo cualquier vestigio que hiciera peligrar su construcción.

                      Recreación del campamento y, extramuros, el anfiteatro romano. ARCHIVO

Recreación del campamento y, extramuros, el anfiteatro romano. ARCHIVO

Han hecho falta alrededor de 300 excavaciones para desentrañar los orígenes de la capital leonesa. Sin embargo, al ‘puzle histórico’ aún le faltan algunas piezas. Ángel Morillo, catedrático de Arqueología de la Universidad Complutense de Madrid, lleva más de dos décadas reconstruyendo el pasado romano de León. Hasta ahora sólo han aparecido restos de dos contubernia, donde se alojaban 88 soldados, en el solar que hoy ocupa, precisamente, el Centro de Interpretación del León Romano (en la casona de Puerta Castillo). En la ‘reconstrucción’ de León los arqueólogos e historiadores han tenido en cuenta otros campamentos similares del Imperio Romano para colocar sobre plano los 66 barracones que tendría este acantonamiento militar.

Hoy sabemos cómo fue el sistema constructivo del campamento, conocemos dos puertas completas, la Principalis Sinistra —preservada en la cripta de Puerta Obispo, a los pies de la Catedral— y la Praetoria, la más grande del campamento, que apareció en un comercio de Cardiles.

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Recreación de los Principia. CORTESÍA DE ÁNGEL MORILLO

También hay bastantes ‘pistas’ de cómo era la infraestructura hidráulica y las termas, sobre las que se erigió la Catedral. El investigador García Bellido explica en sus escritos que las termas romanas se conservaban en el siglo X, «pues se sabe por Sampiro que Ordoño II donó a la primitiva catedral unas termas que él usaba como Aula Regia de su palacio». Durante la restauración de la Catedral de León por Demetrio de los Ríos, este arquitecto localizó restos de las antiguas termas romanas, un espacio reutilizado en la Edad Media como panteón funerario.

Un anfiteatro insólito

En varios sótanos de la calle Cascalerías se conservan muros del anfiteatro, donde entrenaban los legionarios en el arte del combate.

Un edificio mayor que la actual Plaza Mayor —unas dimensiones insólitas para un campamento militar—, y quince alturas de graderío, con una capacidad para no menos de cinco o seis mil espectadores. La estructura tuvo varias fases constructivas desde el siglo I. Fue en el siglo II cuando se construyó un segundo muro con el fin de sostener el anfiteatro, que tendría problemas de estabilidad.

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Maqueta que reconstruye cómo era el Praetorio. DL

Según Morillo, el anfiteatro acogió numerosos tipos de juegos (ludi), como los enfrentamientos y oficios de armas de gladiadores, así como y las venationis, que eran luchas entre animales o espectáculos de caza. Se sabe que en los cosos de la Legio VII y de Asturica Augusta hubo bestias, porque en las catas realizadas en Botines se descubrió la tibia de un oso y Astorga exhumó huesos de dos dromedarios. Las casas de los tribunos Los investigadores son conscientes de que algunos edificios romanos perecieron bajo los cimientos en la gran expansión de la ciudad, entre los años cincuenta y noventa. Nunca han salido a la luz las casas de los tribunos, que estarían situadas en la calle Ancha, cerca de Palat del Rey.

En el solar que ocupó el desaparecido convento de San Claudio —junto al actual jardín de San Francisco—, se encontraron restos de una necrópolis del siglo IV; y también han aparecido enterramientos romanos en el campus de Vegazana, pero es posible que hubiera otros cementerios. No hay pistas de las necrópolis de incineración de los siglos I y II y nada se sabe de los enterramientos de la Legio VI.

Tampoco han aparecido huellas de otras termas —aparte de las gigantescas localizadas bajo la Catedral y de otras pequeñas que pertenecerían a una vivienda ubicada en el actual barrio de San Lorenzo—. Otra incógnita es el hospital (valetudinarium) que casi con seguridad habría tenido un acantonamiento militar con más de 5.000 legionarios. La orden de la Junta de no excavar más de 50 centímetros de profundidad cuando se rebajó el atrio de la colegiata de San Isidoro en 2012 impidió localizar algún templo dedicado al dios Mercurio, como suponía que estaría en este enclave el abad Antonio Viñayo.

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Recreación de la Porta Praetoria. CORTESÍA DE ÁNGEL MORILLO

Tampoco se han encontrado templos en ninguna otra ubicación del campamento. Por algunas lápidas funerarias es fácil presuponer que hubo cuatro o cinco templos dedicados a Mercurio, Diana y las ninfas. Su localización, por el contrario, es imprevisible. En la cannaba (la zona extramuros donde se asentaba la población civil) habría un foro, templos, termas, posadas, talleres de artesanos... En principio, los campamentos seguían un patrón, con similares dependencias en todos, pero siempre puede haber sorpresas. Los mejores sitios para excavar

Si los arqueólogos pudieran excavar en cualquier punto de la ciudad, indudablemente, habría cinco lugares que no pasarían por alto: el entorno de la Catedral y la calle San Pelayo, donde previsiblemente encontrarían barracones, más restos de los Principia y de las termas. Otro punto esencial sería el entorno de San Isidoro, donde probablemente habría barracones y el valetudinarium.

El tercer enclave donde excavar sería la plaza de Santo Domingo, donde es posible que encontraran restos de la cannaba. Además los arqueólogos tendrían entre sus preferencias la plaza del Conde Luna y la calle Ancha. El Praetorium estaría situado entre la iglesia de Santa Marina y los Principia. En todos los campamentos romanos el Praetorium se alzaba en el cruce entre las vías Praetoria y Principalis (calle Ancha). En cuanto a las casas de los tribunos (habría seis en el campamento) estarían ubicacadas también en la calle Ancha, previsiblemente, en el solar que hoy ocupa el Seminario Mayor

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