domingo. 03.07.2022
Literatura

La leonesa que espolea a la generación perdida

■  Violeta Serrano presenta el miércoles en León ‘Flores en la basura’, un ensayo sobre el viaje de la prosperidad a la precariedad de la juventud

■  Arropada por Espido Freire

                      Violeta Serrano acaba de publicar en Ariel el libro ‘Flores en la basura’ en el que reta a su generación a salir de la queja y protagonizar el cambio. ALEJANDRA LÓPEZ
Violeta Serrano acaba de publicar en Ariel el libro ‘Flores en la basura’ en el que reta a su generación a salir de la queja y protagonizar el cambio. ALEJANDRA LÓPEZ

Gertrude Stein bautizó como generación perdida a los jóvenes que cumplieron la mayoría de edad al finalizar la I Guerra Mundial en 1918. Estaban desorientados. Sin rumbo. El escritor Ernest Hemingway popularizó el término en Fiesta (1926) y como generación perdida se conoció a lo escritores estadounidenses expatriados que vivieron en París en el decenio de 1920.

La periodista y escritora leonesa Violeta Serrano (León. 1988) ha descubierto otra generación perdida. La suya propia. Y ha decidido plasmar sus zozobras y propuestas en el libro Flores en la basura. Un relato personal de la generación perdida, que publica Ariel y presenta en León el miércoles (19.30 horas. Instituto Leonés de Cultura) arropada por Espido Freire.

«No es un libro solo para jóvenes», se adelanta a aclarar. «Está escrito para hacer un entendimiento entre generaciones porque nuestros padres, la generación boomer, muchas veces no entienden por qué tanta queja», explica.

«Ellos vivieron épocas complicadas hasta que llegó la democracia, pero después han gozado de una estabilidad económica y política y muchos años de prosperidad. A nosotros nos ha pasado lo contrario. Nacimos en la prosperidad y pasamos a la precariedad», apostilla.

libro
libro

Violeta Serrano es una de las jóvenes que se vio obligada a emigrar, en 2012, ante la falta de horizontes ya no solo en León, sino en España. «Me fui a Argentina, y en Buenos Aires encontré mi oportunidad», comenta. Un país en el que un siglo atrás muchos de sus paisanos maragatos dejaron hondas huellas. Ahora acaba de retornar a la tierra y ha elegido su pueblo de origen, Val de San Román, en la Maragatería, porque el teletrabajo le permite estar conectada con Argentina, con Valencia o Madrid.

Una vez reconocido el derecho el derecho, porque hay razones, aclara: «La actitud de solo llorar y quejarse me molesta. Hay cosas que cambiar, pero nos tenemos que hacer cargo de ese cambio».

Serrano tiene claro que «estamos en una época bisagra, como la Transición y tenemos que tener fortaleza para cambiar» la situación. Hacerse cargo de lo que hay es para esta periodista «defender la democracia, porque los derechos hay que pelearlos todos los días: sanidad, educación, pensiones... Mi generación pide pero hay que hacer algo para cambiar». En Flores en la basura apunta algunas propuestas que son palancas del cambio. La primera, «dejar de ensanchar la brecha entre centro y periferia», que es la base del triunfo de los populismos reaccionarios de Trump en Estados Unidos o de Marie Le Pen en Francia. «Ganan porque estamos dolidos afuera y no se nos escucha».

Vivir en el hemisferio sur le ha dado otra perspectiva. Y cree que hay que intentar «no seguir concentrándonos en las grandes urbes donde la calidad de vida no existe y apostar por ciudades intermedias y pueblos».

Vivir en el cono sur le ha dado otra perspectiva. «En España tenemos mucho ganado y unas infraestructuras que Argentina no tiene» y que pueden ser la base para facilitar ese trasvase de flujo vital de lo urbano a lo rural. Invista a su generación a que «seamos nuevos colonizadores que saquemos adelante esos territorios al tiempo que entroncamos con un problema global como es la situación de cambio climático».

Frente al Estado que pide ciudadanos emprendedores ella reclama un Estado emprendedor, en la línea que plantea la economista Mariana Mazzucato: «Los estados tienen apoyar con capital a las personas que emprenden, que no tengan que ir a buscar capital privado. El Estado ayuda a innovar y toma parte de los beneficios».

La ‘canción’ de bajar los impuestos no es ventajoso para la ciudadanía, opina esta joven consciente de que la sanidad, la educación y las pensiones de calidad y dignas salen de los impuestos, palabra que cambiaría por «contribución» para quitar su carga.

«Tenemos que cambiar la manera de referirnos a las cosas», insiste. Un pensamiento nuevo que invita a superar la idea de que «somos sujetos de consumo y empezar a sentirnos bien por lo que somos y no por lo que tenemos». La oportunidad del cambio es «sentirse bien desde otro lugar».

Esta periodista y también coordinadora del máster de edición y gestión editorial y del máster de Creación Literaria de la Universidad Internacional de Valencia, además de profesora de la Universidad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flaxo) reconoce que fue un shock saltar del bullicio de Buenos Aires al silencio de la Maragatería, pero advierte: «Cuando lo probéis, a lo mejor no queréis volver».

Violeta Serrano defiende un cambio «desde lo propositivo y desde el diálogo, no desde la confrontación» y subraya que hay tener conciencia de derechos y obligaciones. «Hay que ser parte de ese cambio. Delegar demasiado en los representantes políticos y si no nos gusta lo que hacen, quejarnos, no es el camino», insiste. Defiende la política y el poder del voto frente a un nivel de abstención que ve muy alto. «Me molesta el discurso de la antipolítica: Fuera de la política y de la democracia hace mucho frío». Por ahí se cuela la ultraderecha.

La leonesa que espolea a la generación perdida
Comentarios