Diario de León
El escritor de Medellín Héctor Abad Faciolince, que hoy estará en San Feliz de Torío. DL

El escritor de Medellín Héctor Abad Faciolince, que hoy estará en San Feliz de Torío. DL

Verónica Viñas
León

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El escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, cuya fama se disparó con la adaptación al cine de su novela ‘El olvido que seremos’ por Fernando Trueba, inaugura hoy en Factor, el nuevo espacio cultural de San Feliz de Torío (20.00 horas), el ciclo ‘El territorio del olvido’, en diálogo con Tomás Sáchez Santiago. Operado a corazón abierto mientras escribía ‘Salvo mi corazón, todo está bien’, prepara ahora un libro inspirado en la cita de un monje medieval que le enseñaron en Salamanca: ‘Con tres dedos se escribe, pero duele todo el cuerpo’.

—¿De la Colombia que retrata en ‘El olvido que seremos’ qué queda?

—Lo mismo, en calidad y cualidad, pero menos en intensidad. Colombia se sigue pareciendo a la de aquellos violentos años 80 y 90. La paz con la guerrilla y la desmovilización de grupos paramilitares ha disminuido la violencia. Los problemas son menos graves, pero sigue existiendo pobreza y desigualdad.

—¿En todos sus libros siempre hay alguna experiencia personal?

—Sí. Tengo poca imaginación. La realidad puede ser, a veces, muy literaria. Si uno se concentra en lo que conoce, en lo que ve o en lo que le cuentan, siempre hay punto de partida para la ficción. A partir de ahí, hago lo posible para permitir que mi mente, mi mala memoria y mis asociaciones libres construyan la realidad que quiero contar.

—¿Salvo su corazón, todo está bien?

—Sí. Mi corazón ahora está bien. Hace dos años me operaron a corazón abierto, mientras escribía esa novela ( Salvo mi corazón, todo está bien ) , en la que un cura está a la espera de un trasplante. Yo tuve la suerte de contar con buenos médicos, mientras que él cae en las manos de un charlatán que lo usa como conejillo de indias, en una cirugía poco confiable. En este momento, mi corazón, física y simbólicamente, está bien.

—¿Cómo se embarcó en el proyecto cultural Factor, de San Feliz de Torío?

—Por un tocayo, el editor Héctor Escobar. Nunca he ido a León. Conversando con él le dije que quería conocer la Catedral. Además tengo algunos amigos escritores leoneses, como Andrés Trapiello. Me han dicho que la ciudad es muy bonita y es de las pocas que me quedan por conocer de España. Estoy muy contento.

—¿Cree en el poder sanador de la palabra?

—No. No hago literatura terapéutica, pero si la haces —que no catártica—, que sea por nada, no por un intento egoísta, que sea por transmitir una verdad o una belleza, incluso a partir de cosas terribles, pero que producen algo bueno en la mente. La literatura sí puede sanar el rencor, el odio y las venganzas.

—¿Le gustó la versión de Trueba de ‘El olvido que seremos’?

—Me encantó. Lo único que pedí fue ver el guion. Me demoré en leerlo, pero luego ya no me metí en nada. Me mostraron la película cuando acabaron y fue un golpe la primera vez. Me fascinó. Cada vez que la veo me gusta más.

—En ‘Salvo mi corazón, todo está bien’ habla de la bondad. ¿No anda el mundo muy escaso de ella?

—La bondad es menos escandalosa, se escribe menos sobre ella y hay menos cine, porque parece tonta, relamida o cursi. Tiene más prensa y más artistas la maldad. Nos gusta leer sobre lo malo para protegernos, pero hace falta recordar que hay gente maravillosa que puede salvarnos la vida.

—¿Los malos no son siempre más interesantes, al menos literariamente?

—Sí, en general. Seducen más al lector. El peligro nos pone en alerta. Sin embargo, es en el contraste con la maldad cuando los buenos pueden traernos la calma.

—¿Por qué coge prestados los títulos de sus libros de poemas de Borges y otros poetas?

—Es un robo, pero es que los poetas combinan mejor las palabras. Los títulos, cuando son un verso, son más recordables. En China las novelas tienen que tener siempre un título poético. Me parece un consejo sabio y lo he seguido. Esos títulos que tomo prestados tienen que ver con la historia que cuento y los autores están debidamente citados.

—¿Está trabajando en algún libro?

—Sí. Estoy trabajando en un libro a partir de la cita de un copista medieval que me mostraron en Salamanca: ‘Con tres dedos se escribe, pero duele todo el cuerpo’. El libro se titulará únicamente Con tres dedos se escribe y versará sobre cómo se escribe cuando uno está cansado.

—¿Cómo es su proceso creativo, de dónde surge la idea para una historia?

—Por algo en la realidad o en mi experiencia que tiene aroma de novela. Una semilla de un árbol. Todas las cosas nacen pequeñas. A mí me gusta verlas crecer, cultivarlas y en un momento dado sé que puedo construir las ramas, el tronco... A veces se fracasa, pero otras se sigue adelante. Muchos árboles en mi vida han fracasado. Vamos a ver qué pasa con este.

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