Diario de León

LA PARADOJA EN LEÓN DE LA LEY DE NIETOS

Una ciudad de 55.000 votantes 'forasteros'

La despoblación crea una disfunción electoral en León: mientras muchos municipios pierden vecinos, aumenta el número de españoles residentes en el extranjero que mantienen allí su inscripción electoral. La Ley de Memoria Democrática ha acelerado el fenómeno y, aunque la suspensión cautelar dictada por el Supremo introduce ahora una incógnita jurídica, el mapa electoral de la provincia empieza a dibujar municipios en los que la diáspora tendrá un peso mayor que la población residente

FOTOGRAFÍA ANTIGUA DE PEPE GRACIA RELIZADA EL 16 DE FEBRERO DE 1936. LEONESES GUARDAN COLA ANTE EL PALACIO DE LOS GUZMANES PARA DEPOSITAR SU VOTO EN LAS URNAS

FOTOGRAFÍA ANTIGUA DE PEPE GRACIA RELIZADA EL 16 DE FEBRERO DE 1936. LEONESES GUARDAN COLA ANTE EL PALACIO DE LOS GUZMANES PARA DEPOSITAR SU VOTO EN LAS URNASDL

Cristina Fanjul
LEÓN

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El crecimiento del voto Cera desde la aprobación de la ley de nietos ha producido un terremoto en numerosos ayuntamientos de León. Es el caso Izagre, donde ha aumentado un 62%, Sena de Luna (+21%), Villamontán de la Valduerna, con un incremento también del 21%, Vegaquemada, con un 18% más de residentes ausentes, o Noceda del Bierzo, que en los últimos cuatro años ha sufrido el crecimiento del censo Cera en un 17%.

Por ello, la pregunta que hay que contestar es cuántos leoneses partieron hacia el exilio y cuántos abandonaron España para buscar mejores condiciones de vida. Habría que buscar los expedientes de todos ellos y comprobar cuáles sufrieron persecución, cárcel o procesos judiciales, una información compleja por la dificultad de ligar la filiación de los que ahora piden la nacionalidad con las razones que tuvieron sus abuelos al abandonar España a no ser por los consejos de guerra, diseminados entre numerosos archivos españoles. Esos juicios están almacenados en cinco Tribunales Militares, correspondientes cada uno de ellos a las Regiones militares existentes. También hay información en el Archivo de la Guerra de Salamanca así como en archivos históricos provinciales. El proyecto de la Universidad de León HumanRedHis: humanizando la historia apenas cita 30 casos en la provincia.

Es costoso, por lo tanto, encontrar la información que derive en una compilación rigurosa sobre las víctimas del franquismo o de la guerra civil que optaron por el exilio. Esa es una de las razones por la que el Tribunal Supremo decidió la semana pasada paralizar cautelarmente los efectos censales vinculados a la conocida como Ley de nietos, que hasta el momento ha permitido obtener la nacionalidad española a 544.722 personas, de los cuales 306.000 ya están inscritos como españoles, según los datos oficiales publicados por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática el pasado 31 de marzo. Además, se prevé que las cifras crezcan puesto que hay 2,4 millones de peticiones y muchos expedientes por tramitar. Las palabras del Tribunal Supremo no son inocuas: «Hay un riesgo fundado, real y serio» del impacto electoral del crecimiento del Cera a través de la Ley de Memoria Democrática.

Desde 2022, León ha visto como su censo Cera ha crecido hasta los 54.695. Este trasvase de electores arroja varias consecuencias por las características de un territorio cuya cualidad fundamental está ligada a la despoblación. Según los datos del INE, el Cera —censo de residentes ausentes— gana peso casi al mismo ritmo que se produce la pérdida de habitantes, extremo que modificará en pocos años su estructura electoral. De hecho, en algunos de sus municipios más pequeños, los votantes que viven fuera de España representan ya una fracción extraordinariamente elevada del electorado. La Ley de Nietos ha acelerado el fenómeno, aunque la suspensión cautelar acordada ahora por el Tribunal Supremo introduce una incógnita sobre su evolución futura.

León tiene casi 55.000 electores Cera — eran 48.276 en 2022— frente a 369.506 residentes en el censo electoral ordinario, un 15%. En cuatro años, el censo exterior ha aumentado en 6.314 personas, un 13%, mientras el censo de residentes ha descendido en casi 7.000. En términos absolutos, la cifra no revela la verdadera dimensión del fenómeno porque la disección por municipios muestra que en determinadas localidades el voto exterior ha dejado de ser un componente marginal del electorado.

Es el caso de Valderas, con 132 residentes ausentes —equivalente al 10% del censo municipal— con un crecimiento del 27% respecto a 2022. El fenómeno adquiere todavía mayor intensidad en algunos pequeños municipios de la montaña y del Bierzo. En Candín hay 336 personas en el Cera frente a los 251 del Cer. En este municipio, los residentes ausentes han crecido un 9% desde la ley de nietos, con 29 censados más. En Barjas, la cifra Cera ha crecido un 15%, con 26 censados más y ocupa el 61% del censo total, y en Oencia hay 332 votantes ausentes, el 58% de la población, con un aumento desde la irrupción de la ley del Gobierno de 37 censados más. En este ayuntamiento hay 251 residentes. Esta tendencia se repite en numerosos pueblos más. Es el caso de Villamanín, Corullón, Trabadelo, Prado de la Guzpeña, Maraña, Castrillo de Cabrera, Corullón o Villamanín.

La despoblación convierte esos números en algo más que una estadística electoral. León tiene 211 municipios y una parte muy importante de ellos no deja de perder habitantes. En el año 2024, 151 municipios, el 71,5% del total provincial, se dejaron población frente a 56 que la ganaron.

La consecuencia es una inversión progresiva de la relación entre población residente y población electoral exterior y esta afirmación tiene más trascendencia de lo que parece porque puede llegar un momento en el que la capacidad de decisión de los vecinos sobre pensiones, fiscalidad, ifraestructuras o dotaciones educativas y sanitarias sea irrelevante frente a la de los votantes que no se juegan nada.

De momento, hay una cautela fundamental: tener Cera no significa votar. Las elecciones autonómicas del 15 de marzo de 2026 proporcionaron la primera fotografía completa del comportamiento electoral reciente del voto exterior leonés. Había 53.364 electores Cera pero solamente votaron 2.472, el 4,6%, según datos de la Junta Electoral Central. Es sí, la mayoría de los residentes ausentes votó al PSOE en León (874). El comportamiento resulta especialmente significativo porque no reproduce el resultado de la provincia. En el conjunto de León, las autonómicas terminaron con un 28,3% para el PSOE, 28% para el PP, 21% para UPL y 16,5% para Vox, con un reparto de 4 procuradores para PSOE, 4 para PP, 3 para UPL y 2 para Vox. El recuento Cera no modificó ese reparto pero demuestra que el electorado exterior tuvo un comportamiento más favorable al PSOE y menos favorable a UPL que el conjunto de votantes leoneses.

Dónde vota el voto Cera

La importancia política del censo de residentes ausentes no se distribuye de manera homogénea porque un incremento de 500 electores exteriores en una ciudad como León tiene un efecto relativo pequeño. Sin embargo, en un municipio de pocos cientos de habitantes, puede ser completamente distinto. Si un municipio con 600 residentes y 150 Cera pierde un 30% de su población residente y queda en 420 habitantes, pero mantiene los 150 electores exteriores, la relación habrá pasado de un Cera por cada cuatro residentes a uno por cada 2,8. Si además los residentes ausentes aumentan hasta 200, habría 200 electores exteriores frente a 420 habitantes residentes y si el municipio continúa perdiendo población, la situación podría llegar a invertirse.

Esta realidad revela una transformación de la estructura electoral según la cual la diáspora puede terminar con más peso numérico que la población que permanece físicamente en el municipio.

Es una consecuencia particularmente relevante en una provincia donde la pérdida de población se concentra precisamente en numerosos municipios pequeños.

En las generales, de momento

En las elecciones generales, León constituye una circunscripción provincial; es decir, los residentes ausentes de Almanza, Valderas o cualquier otro municipio no elige un diputado propio sino que sus votos se incorporan al resultado provincial.

Por esta razón, el crecimiento del Cera no implica automáticamente un aumento de escaños para una determinada formación. La variable decisiva será el margen con el que se decida el último diputado. Si el resultado provincial vuelve a estar muy ajustado y el último escaño se decide por unos pocos miles de votos, un voto exterior cada vez más numeroso puede adquirir importancia. Si, por el contrario, la diferencia entre las candidaturas es amplia, el Cera difícilmente cambiará el reparto. La clave estará, por tanto, en la combinación de tres factores: Cera más la participación exterior más la distancia entre partidos. Es decir, con una participación del 4,6%, los 53.364 electores Cera producen unos 2.500 votos efectivos. Si la participación alcanzase el 10%, serían 5.300 votos; al 15%, 8.000, y al 20%, más de 10.600. En ese punto, el voto exterior comenzaría a ser una magnitud difícil de ignorar en una circunscripción como León.

En las autonómicas el efecto puede ser aún más visible. Aquí, el voto Cera puede contribuir a inclinar el último procurador cuando el reparto esté muy ajustado. Las elecciones de 2026 ofrecen una referencia muy clara: los 2.472 votos Cera no alteraron el reparto de cuatro para el PSOE, cuatro para el PP, tres para la UPL y dos para Vox. Sin embargo, la situación podría ser diferente con una participación exterior mayor. Hay además una cuestión política de fondo. El voto de los residentes ausentes colocó al PSOE en primera posición, al PP en segunda, a Vox en tercera y a UPL en cuarta. Si ese patrón se mantuviera y aumentase la participación, la expansión de la participación exterior tendría capacidad para modificar los márgenes entre las candidaturas, aunque no necesariamente el número de procuradores.

El politólogo Pedro Villanueva considera que, de los resultados de las últimas elecciones, se desprende que aún no existe un comportamiento electoral claro del voto Cera. No obstante, advierte que parece evidente que el sufragio de los leoneses residentes en el extranjero ya no es la bolsa electoral que se contaba al final del escrutinio casi como una anécdota. «Empieza a convertirse en un espacio político propio que los partidos tendrán que atender», manifiesta. En las elecciones autonómicas de 2022 León tenía 48.322 electores Cera, pero solamente participaron 732. El PSOE obtuvo entonces 221 votos, el PP, 145, Vox, 121 y UPL, 69. «Es una participación bajísima, apenas un 1,5% del censo exterior, que debe entenderse además dentro del antiguo contexto de dificultades administrativas que había rodeado históricamente al voto desde el extranjero», asegura. Cuatro años después el panorama ha cambiado. En las autonómicas de marzo de 2026 el censo de residentes ausentes había subido hasta 53.364 personas y participaron 2.472 electores. El PSOE obtuvo 874 votos, el PP, 637, Vox, 433 y UPL, 195. Es decir, el número de electores Cera que votó en unas autonómicas pasó de 732 a 2.472 en apenas cuatro años.

Las elecciones generales de 2023 permiten comprobar qué ocurre cuando aumenta la movilización. León tenía entonces 48.645 electores Cera y participaron 3.984, algo más del 8% del total. El PSOE obtuvo 1.339 votos y el PP, 1.278, una diferencia de solo 61 papeletas. Vox recibió 470 votos, Sumar, 430 y UPL, 176. Por tanto, hay que desterrar la idea de que existe un voto Cera homogéneo porque los datos demuestran que la pelea electoral también existe en el exterior y que el tipo de elección y el grado de movilización pueden hacer variar la distancia entre las formaciones.

Villanueva enfatiza en que el PSOE presenta en estos tres procesos una presencia exterior significativa —221 votos en las autonómicas de 2022, 874 en las de 2026 y 1.339 en las generales de 2023— si bien llama la atención contra la propensión de convertir estos resultados en la afirmación de que el electorado exterior leonés es sociológicamente socialista. «Cuando la participación del Cera aumenta, la competición entre las dos grandes organizaciones estatales puede hacerse extraordinariamente estrecha», dice y añade que el PP muestra precisamente esa capacidad de aproximación cuando la elección tiene carácter nacional. En las autonómicas de 2022 obtuvo 145 votos; en 2026, 637; y en las generales de 2023 alcanzó 1.278. «Es decir, tampoco encontramos aquí un electorado cautivo o una tendencia que permita proyectar automáticamente un resultado futuro. Lo que hay es una fuerte presencia de las dos grandes estructuras estatales entre los electores residentes en el extranjero, algo que probablemente tiene que ver, entre otros factores que habría que estudiar con más detalle, con su implantación histórica, sus organizaciones en el exterior y la propia identificación partidista construida durante décadas», afirma.

El experto incide en la diferencia que supone el caso de Vox, que pasó de 121 votos Cera en las autonómicas de 2022 a 433 en las de 2026, y 470 en las generales de 2023. «Es un dato que impide pensar que el voto exterior sea necesariamente un voto envejecido o vinculado exclusivamente a las opciones tradicionales. Cosa distinta sería establecer las causas sociológicas de ese comportamiento, para lo que necesitaríamos conocer edad, país de residencia, generación migratoria o nivel de vinculación con León», subraya.

La cuestión más delicada es para UPL

La Unión del Pueblo Leonés tiene las de perder en esta batalla. En las autonómicas de 2022 obtuvo 69 votos Cera y en las de 2026, 195. En las generales de 2023 obtuvo 176. Al mismo tiempo, en las autonómicas de 2026 UPL consiguió 48.931 votos en el conjunto de la provincia y tres procuradores. «Esta diferencia sugiere que la implantación electoral del leonesismo continúa siendo mucho más intensa entre quienes viven en la provincia que entre quienes están inscritos electoralmente desde el extranjero, aunque tampoco conviene interpretar eso como una condena estructural», dice Villanueva. Su análisis dicta que la UPL debe abordar un recorrido electoral si quiere convertir la vinculación identitaria con León en comportamiento electoral. «La identidad territorial y el voto no son exactamente la misma cosa. Una persona puede mantener una relación emocional fortísima con León desde Argentina, México, Suiza o Francia y, sin embargo, votar en unas elecciones generales utilizando referencias políticas estatales. Ahí hay probablemente uno de los grandes campos de estudio del Cera leonés en los próximos años», afirma.

El politólogo avisa de que no es posible saber qué partido obtendrá más votos Cera dentro de cuatro u ocho años, pero defiende que habrá cada vez más elecciones en las que varios miles de votos leoneses serán emitidos desde fuera de León. «Y cuando una provincia reparte pocos escaños, varios miles de votos adquieren una importancia muy considerable cuando el último diputado o procurador se disputa por márgenes estrechos».

La Ley de Nietos ha acelerado el proceso, pero el la decisión del Supremo suspende cautelarmente los efectos electorales de determinadas altas vinculadas a dicha normativa. La decisión no anula las nacionalizaciones obtenidas por esa vía, sino que suspende su efecto electoral mientras se resuelve el litigio y exige acreditar el cumplimiento de los requisitos legales de exilio en los casos afectados. El Supremo considera que el incremento extraordinario del Cera puede afectar a la transparencia y regularidad del proceso electoral.

Y es que si se prolongan las tendencias actuales, León podría entrar en la próxima década con un fenómeno difícil de encontrar en otras provincias con tanta intensidad: en torno a 2030, los municipios pequeños podrían tener ya un Cera equivalente a una parte muy importante de su población electoral residente, hacia 2035, en los municipios más afectados por la despoblación, podría superar al número de residentes en edad electoral y en 2040, si continúan de manera simultanea el envejecimiento, la pérdida de población y la permanencia de la diáspora, resulta plausible que tengan más españoles inscritos en el Cera que habitantes residentes. Habrá entonces municipios físicamente habitados por una minoría cada vez más pequeña de su comunidad histórica, mientras una parte creciente de su cuerpo electoral viviría fuera de España, con lo que la verdadera batalla electoral comenzaría a estar fuera de León. La provincia puede tener municipios con 300, 400 o 500 habitantes en los que la mayor parte del electorado vinculado al territorio se encuentre en Argentina, México, Cuba, Venezuela, Francia, Alemania, Suiza o cualquier otro país de destino de la emigración histórica que votarán en función de los intereses del pueblo sino de una relación histórica, familiar y jurídica con él porque cuanto más se vacíe un municipio, mayor puede ser el peso relativo de quienes ya no viven en él.

En cuatro años, el Cera ha aumentado en 6.314 personas, un 13%, mientras el censo de residentes ha descendido en casi siete mil

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