Diario de León

La maldición pende sobre los Principia

Tras doce años de pleitos, la muerte de los propietarios del solar donde está el cuartel general de la Legio VII deja en el aire el futuro de este enclave romano.

Detalle de los restos de los Principia que aparecieron al excavar en el solar de la calle San Pelayo. ARCHIVO

Detalle de los restos de los Principia que aparecieron al excavar en el solar de la calle San Pelayo. ARCHIVO

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verónica viñas | león

Es un solar maldito. La fatalidad parece sobrevolar los Principia desde que salieron a la luz en la calle San Pelayo. Tras un ‘lío’ de licencias y una larga y compleja batalla judicial que acabó el pasado mes de abril, todo hacía presagiar que un asunto ‘enquistado’ durante doce años en los tribunales al fin se había resuelto. De hecho, el Ayuntamiento, al que la justicia dio la razón, iniciaba una negociación en junio para ‘desbloquear’ el enclave más emblemático del campamento romano, donde un día se alzó el cuartel general de la Legio VII.

Durante años los arquitectos y hermanos Gregorio y José Luis Mateos Torices, propietarios del solar, intentaron hacer valer la licencia que inicialmente les otorgó el Ayuntamiento para construir un edificio de 35 viviendas y dos sótanos, después de que la Comisión Territorial de Patrimonio considerara de poco valor los vestigios que aparecieron en las preceptivas excavaciones. Cuando historiadores y arqueólogos independientes pusieron en evidencia el torpe dictamen de la Comisión de Patrimonio, en la época en la que la mayoría eran jefes de servicio de la Junta, quienes sólo tenían como referencia el dictamen del arqueólogo territorial, Julio Vidal, el Ayuntamiento intentó impedir por todos los medios la construcción del edificio para el que había otorgado permiso. Los leoneses se echaron a la calle para evitar la destrucción del yacimiento arqueológico. La Junta se limitó a cambiar la composición de la Comisión de Patrimonio y dar paso a voces más autorizadas.

El entonces alcalde, Mario Amilivia, ofreció varias opciones a los propietarios, incluida la compra o permuta del solar.

Hace unas semanas fallecía José Luis Mateos Torices, tres años después de la muerte también prematura de su hermano Gregorio. Ahora, como reconoce la concejala de Patrimonio, Ana Franco, «todo está en suspenso», aunque el Ayuntamiento «seguirá intentando alcanzar una solución».

Lo cierto es que serán las herederas —tres hijas— las que tendrán la última palabra. La propuesta de Franco permite construir en el solar, siempre y cuando los restos de los Principia «queden diáfanos» y se puedan enseñar al público, como ocurre con los vestigios del anfiteatro preservados en dos criptas de la calle Cascalerías.

Dos sentencias

Lo que está claro es que los Principia no serán destruidos. Han hecho falta dos sentencias judiciales para ponerlos a salvo.

En abril el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León fallaba a favor del Ayuntamiento en el proceso que enfrentaba a la administración municipal con los propietarios de la parcela de la calle San Pelayo donde aparecieron vestigios del edificio que alojó durante una década al emperador Trajano. La sentencia ratificaba la dictada catorce meses antes por Luis Alberto Gómez García, titular del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 1 de León.

A diferencia de la sentencia del magistrado leonés, que ponía en evidencia la nefasta actuación de la Comisión de Patrimonio en defensa de los Principia y origen de la cadena de acontecimientos que se sucederían a partir de las excavaciones de 2003, el alto tribunal de Valladolid desmontó en ocho páginas las reclamaciones de los constructores. Para erigir un edificio de viviendas será necesario un nuevo proyecto, con la preceptiva supervisión de la Comisión de Patrimonio.

El Museo de León guarda desde hace trece años miles de piezas de los Principia, a la espera de que la arqueóloga que los desenterró presente las conclusiones de la excavación.

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