domingo. 26.06.2022

Amable Arias, el pintor de Bembibre enamorado del teatro

El Museo de San Telmo de San Sebastián expone la serie ‘Teatro Principal’
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Algunas de las obras de Amable Arias donadas al Museo de San Telmo. DL

La obra del difunto pintor leonés Amable Arias cobra nuevos bríos gracias a Maru Rizo, pareja del artista en sus últimos 14 años de vida. Desde el fallecimiento de Arias en 1984 a la edad de 55 años, Rizo ha sido la mayor impulsora de su legado. Y con motivo de la reciente donación que ha hecho al Museo San Telmo de San Sebastián de la serie Teatro Principal se presenta una ocasión única para que en León, la tierra en la que él nació, se revise la trayectoria del artista con el objeto de reivindicar el interés de su pintura.

Nacido en Bembibre en 1927, a la edad de nueve años sufrió un accidente en la estación de tren. Desde entonces, tras ser sepultado por un vagón, tuvo que utilizar muletas el resto de su vida. Unos años más tarde, en 1942, abandonó junto con su familia la región minera para trasladarse a San Sebastián. Ahí su madre consiguió trabajo como guardarropa del Teatro Principal. Arias ayudaba en la guardarropía. Fue entre los escenarios donde descubrió su vocación artística. Pese a que ya contaba con nociones de dibujo, no desarrolló esta faceta hasta este momento.

Entre actuación y actuación, Arias consiguió retratar a todo tipo de artistas que quisieran posar para él. Entre los muchos ejemplos, llegó a pintar a Lina Morgán, Marisol Reyes o Queta Claver. Este periodo de despertar artístico favoreció que el berciano, pese a su humilde origen y su limitación física, consiguiera formarse de forma autodidacta, compaginando el trabajo en el teatro con visitas a la Biblioteca Municipal. «El hecho de estar en el guardarropa del teatro fue algo que le hizo crecer como artista y como ser social, le hizo abrirse al mundo y, más importante, ser consciente de su nula cultura. Es por eso que decide formarse leyendo vorazmente», relata su antigua pareja.

Rizo describe este periodo como un momento complicado para la libre expresión artística debido a la censura del Régimen. Entre las butacas había dos de ellas que estaban reservadas a los censores que acudían a los eventos. Sin embargo, cuando estos no asistían, indica Rizo, los artistas cambiaban los textos e incluso el vestuario para ampliar las fronteras impuestas.

Maru Rizo recuperó la colección de este periodo. La pareja  rememora cómo se planteó la exposición: «Un día, hace bastante tiempo, aquí en el estudio, arriba, estaba yo mostrando la obra de Amable a Mikel Lertxundi, en esto se destapó un poco el brazo y se lo miró, le pregunté si el reloj nos avisaba que era tarde. Me contestó que la emoción de ver esos dibujos le habían puesto los pelos de punta. Nos reímos y pensamos en la posibilidad de hacer una exposición con esa serie del Teatro Principal».

Maru Rizo ha donado recientemente esta colección al Museo San Telmo con un total de 61 acuarelas, 43 dibujos y una colección de fotografías dedicadas a Amable Arias. Este periodo inicial del artista se desarrolló entre los años 1954 y 1959 y será expuesta 60 años después. La colección no verá la luz hasta 2023. Esta exposición podrá verse en el museo de San Telmo inaugurada en el marco de la feria de artes escénicas Dferia, dedicada al mundo del teatro.

Sin duda Maru Rizo ha realizado una encomiable labor para  reivindicar la obra y vida de Amable Arias, el pintor leonés que descubrió su vocación entre las bambalinas del fascinante mundo del teatro.

Amable Arias, el pintor de Bembibre enamorado del teatro
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