jueves. 07.07.2022

El robo fallido del Santo Grial

Intentan penetrar en San Isidoro por los andamios de las obras del museo
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Es la segunda vez en cuarenta años que pretenden robar el Grial. El último y fallido intento tuvo lugar el sábado por la noche. El presunto ladrón —un hombre joven, según fuentes policiales— utilizó los andamios que recubren actualmente el museo, donde se está llevando a cabo una gran reforma, para intentar acceder al interior de San Isidoro. Sin embargo, no pudo abrir una puerta de la planta superior para acceder a alguna de las salas que custodian los tesoros acumulados en la colegiata desde la Edad Media. El cáliz de Doña Urraca se expone en una cámara infranqueable, con fuertes medidas de seguridad, desde que los historiadores Margarita Torres y José Miguel Ortega desvelaron en su ensayo Los Reyes del Grial que se trata de la copa utilizada por Jesucristo en la Última Cena, la reliquia más preciada de la cristiandad.

El abad de San Isidoro, Francisco Rodríguez Llamazares, ha intentado restar importancia al suceso, aunque los hechos fueron denunciados a la Policía Nacional. «Dejaron numerosas huellas», es todo lo que ha desvelado el abad. Esa noche llovía torrencialmente en León y las pisadas de barro delataron al presunto ladrón la mañana siguiente. La Policía Científica y la Judicial de la Policía Nacional se han hecho cargo del caso. La Comisaría Provincial de León llevó a cabo un informe de seguridad de la joya del románico hace pocos años, que sirvió al Cabildo para reforzar la protección del edificio.

La noche del 9 de noviembre de 1979 se produjo otro ‘golpe’ frustrado. En aquella ocasión, la presencia de los miembros de la Adoración Nocturna alarmó a los asaltantes, quienes, finalmente desistieron, tras tantear los accesos a la Cámara del Tesoro, también conocida como Cámara de Doña Sancha, donde en aquel momento se exhibía el Grial. Pero no pudieron forzar la puerta con una barra de hierro.

Ya entonces el cáliz de Doña Urraca y los objetos más valiosos de San Isidoro contaban con férreas medidas de seguridad. Aunque hubieran podido llegar hasta el Grial, habrían saltado tanto la alarma de esta estancia como la de la vitrina que protegía la copa.

El cáliz de Doña Urraca inicialmente tenía también una patena de oro que fue robada en el año 1112, durante los enfrentamientos entre Alfonso I de Aragón y un grupo de nobles que lograron la anulación de su matrimonio con doña Urraca, sobrina de la reina que donó sus joyas para decorar el sencillo cuenco de ónix que supuestamente su utilizó en la Última Cena. La pieza fue sustituida por otra de plata dorada que reprodujo el mismo modelo.

Un robo de novela

A Francisco Sempere le atrapó la historia del Grial cuando visitó San Isidoro. Le pareció perfecta para una novela negra. El escritor malagueño publicaba el año pasado El enigma de León, cuyo protagonista, el detective Pedro Infiesta, sigue la pista del cáliz leonés tras un enigmático robo. El investigador se embarca en una azarosa búsqueda de la reliquia. La novela juega con el Grial en dos momentos de la historia de España y con dos asesinos a sueldo con idéntica misión. Infiesta intentará desvelar una compleja trama que tiene mucha similitud con un episodio ocurrido diez siglos atrás, en la corte del rey Fernando I, y con un sabueso llamado Pedro el cartaginés.

El robo fallido del Santo Grial
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