sábado 5/12/20
BALONMANO | LIGA ASOBAL

El Ademar arranca a la carrera

Juanjo Fernández, sujetado por el cuello, volvió a ser todo garra y pundonor sobre todo en defensa. JESÚS
Juanjo Fernández, sujetado por el cuello, volvió a ser todo garra y pundonor sobre todo en defensa. JESÚS

georgino fernández | león

Velocidad. Si hay que buscar una clave al triunfo de ayer del Abanca Ademar ante el BM Sinfín (28-22) fue el endiablado ritmo en ataque. Todo un rosario de goles terminaron cayendo en la portería cántabra sin que pudiesen formar su defensa: el equipo leonés ponía en evidencia una vez sí y otra también su repliegue defensivo. La escena se repitió hasta la saciedad: salidas fulgurantes, tres pases como máximo y los extremos definiendo. Por eso brillaron ayer Juanín García con siete goles y Mario con cinco: casi el cincuenta por ciento del equipo.

Si había alguna incógnita respecto a la forma o al ritmo del equipo tras la vuelta a la competición quedó despejada ayer en apenas cinco minutos: la intensidad es notable.

Había otra incógnita que también estaba en el aire: las muchas rotaciones que había anunciado el técnico Rafa Guijosa para compensar la saturación de partidos de los mundialistas y especialmente de los argentinos. Lo cierto es que funcionaron y el rendimiento del equipo no se resintió. El pivote Javi García salió de inicio y cumplió en el tiempo que estuvo en pista tanto en ataque como en defensa. Rodrigo también tuvo minutos en el central; lo mismo que David Fernández.

No es un mal balance como reconocía el propio Guijosa para el partido que suponía la vuelta a la liga tras el largo parón invernal.

En cualquier caso le costó al Ademar algo más de un cuarto de hora abrir brecha ante un Sinfín Cantabria que vino a León a hacer su juego y a intentar por todos los medios que los leoneses no metiesen la carga de electricidad con la que se sienten más cómodos en los partidos.

No lo consiguieron en ningún momento y el marcador no se fracturó antes por los errores en el lanzamiento de los laterales. Lo cierto es que ni Alex Costoya ni Fede Vieyra estuvieron ayer finos: dos de cuatro el asturiano y cero de cuatro el argentino.

Pero el 12-8 que reflejaba el marcador al filo del minuto 17 ya anunciaba una brecha que no se cerraría en todo el envite. Con Juanín y Mario como puntas de lanza: tres dianas cada uno en ese momento, el Ademar imprimió una velocidad a sus acciones de ataque que cogía casi siempre desarmada a la defensa cántabra.

Con esa ritmo los santanderinos lo pasaban mal. Su técnico, Rodrigo Reñones, lo vio enseguida y pidió un tiempo muerto para detener la hemorragia antes de que fuese a más pero lo cierto es que el Ademar iba ya lanzado.

Cada ataque parecía un calco del anterior. Parada de Cupara o buena acción defensiva y a correr para que finalizasen los extremos antes de que la defensa del Sinfín estuviese formada. Y si no funcionaban los extremos ahí estaba la conexión con el pivote donde brilló Piñeiro con seis de seis.

Pero el partido de ayer es evidente que no fue el de la excelencia en el lanzamiento. Un par de errores en el tiro le permitió al Cantabria recortar diferencias hasta el 14-11 a poco más de cinto minutos para el final de la primera parte.

No fue un recorte preocupante —las sensaciones eran buenas— pero no se terminaba de romper el choque cuando parecía estar al alcance de la mano.

La única nota negativa de esos primeros treinta minutos fue el poco acierto en los lanzamientos de los laterales. Cero de dos Vieyra y Costoya uno de cuatro. Evidentemente no es lo habitual en ninguno de los dos. El más acertado ayer fue Leo Santos aunque alternando acciones que pusieron en pie al Palacio con decisiones precipitadas.

Por suerte los cántabros sumaron a su vez todo un rosario de errores en el lanzamiento —Cupara bajo los palos volvió a firmar un partido sobresaliente— y al descanso se llegó con 16-12 para los leoneses.

En el inicio de la segunda parte al Ademar le costó entrar en el partido. Dos goles casi seguidos de Amarelle dieron vida a su rival. Faltaba rematar la faena; nunca es bueno dejar el desenlace abierto para el final. Al ataque marista le falta algo de fluidez y se llega al ecuador de la segunda parte con 22-17 con un fly espectacular de Simonet a pase de Juanín. Pero cuando el Ademar pudo volver a correr desarboló definitivamente al conjunto cántabro. Con 24-18 en el electrónico y Cupara en plan protagonista aparando un penalti el partido corre hacia el minuto veinte. Las sensaciones son mejores. Mario López pone la máxima renta 25-18 evidenciando que si la conexión con los extremos funciona el equipo carbura.

Con 26-19 nuevo tiempo muerto del Sinfín. Esta vez funciona el Ademar recibe un parcial de 0-3 y es ahora Guijosa el que para el partido para y recordar que el envite todavía no ha acabado. Quedan seis minutos por delante. Los leoneses se aplican y no dan ninguna opción más.

El Ademar arranca a la carrera
Comentarios