martes. 29.11.2022
Juegos de Tokio | Atletismo

Ana Peleteiro pone luz a una España gris

La atleta gallega se mete en la final de triple salto del domingo y da esperanzas a un combinado español que inicia la segunda semana de competición con el reto de sumar las medallas que hasta ahora se le están resistiendo
Ana Peleteiro se metió en la final olímpica de triple salto tras conseguir en la ronda clasificatoria la mejor marca española de la historia al aire libre: 14,62 metros. J. H.

Después de una primera jornada bastante tortuosa para el atletismo español en Tokio, Ana Peleteiro y el relevo mixto 4x400 devolvieron el ánimo y dieron esperanzas para creer que se pueden hacer grandes cosas en estos Juegos. Es cierto que la matinal había dejado los ánimos muy bajos, en especial esa retirada por lesión de Fernando Carro en los obstáculos, pero el atletismo español ha venido a Tokio a pelear y no se va a rendir en la primera jornada.

Eso sí, hacía falta un estímulo y Ana Peleteiro se aplicó a fondo.

La gallega estuvo contundente en el triple. Se necesitaba una marca de 14.40 metros para estar en la final y si en el primero se quedó a un paso (14.35) que era una clasificación virtual, en el segundo voló hasta los 14.62, en lo que supone un centímetro más que su mejor marca personal al aire libre (tiene 14.73 en pista cubierta).

Todo una declaración de intenciones de Peleteiro, a quien se le vio concentrada en superar el trámite previo antes de pensar que se encuentra ante su gran oportunidad olímpica. A priori no para el oro, porque parece tener grabado el nombre de Yulimar Rojas -saltó 14,73-, pero por qué no pelear con Lafont, Mamona, Povea o Ricketts, rivales que se clasificaron al primer intento pero por debajo de ese 14,62 de Peleteiro, una marca muy sólida de cara a la final. Probablemente para luchar por las medallas deberá volver a mejorar su marca, pero de momento ya ha demostrado que eso no es un impedimento. Así que tras ese segundo salto, la misión estaba cumplida.

Mañana, a las 13.15 horas, hora española, será la primera gran cita del atletismo español con esa final de triple.

Pero si lo de Peleteiro era lo lógico, la sorpresa la protagonizó el relevo mixto, esa prueba de reciente creación que llevó al cuarteto español hasta la final de unos Juegos Olímpicos, en una secuencia de sensaciones que terminó con un estallido de felicidad. En la pista, Samuel García, Laura Bueno, Bernat Erta y Aauri Bokesa quedaron cuartos en su serie y batieron el récord de España (3.13.29). Un gran resultado, pero había que esperar a la segunda serie.

Tras esos resultados, España quedaba fuera, y los cuatro atletas subieron a la zona mixta con gesto agridulce, hasta que les comunicaron que había descalificaciones y que estaban dentro. Los gritos, las lágrimas, los abrazos y la emoción vivida en ese momento bien valen una final -hoy a las 14.35 horas- para un grupo talentoso y bien armado. Fue un buen colofón a un muy mal inicio de jornada. Porque el primer atleta español en salir al estadio fue Fernando Carro, claro aspirante a la final de los 3.000 metros obstáculos, pero en tres vueltas se acabó su sueño por una lesión en el isquiotibial que se convirtió en rotura. Sus compañeros de disciplina Sebas Martos y Dani Arce también quedaron eliminados y el inicio español fue tan gélido que costó entrar en acción.

Toimil y Burón, eliminados

Al menos la actuación de Natalia Romero, pasando a semifinales del 800 con marca personal incluida, alivió un poco las penas, pero Belén Toimil en peso —pupila del entrenador leonés Carlos Burón— y Sergio Fernández en vallas también se fueron de forma prematura. No es la primera vez que España afronta la segunda semana de los Juegos con un botín escaso. Más bien es ya una costumbre acuñada desde Barcelona 92, cuando el deporte nacional dio su salto definitivo. Es la española una delegación perezosa, a la que le cuesta comenzar a brillar, pero que hace ya tres décadas que no falla, superando siempre el bache inicial para terminar cada cita olímpica con un buen sabor de boca.

En Tokio, la sensación popular es que se han escapado ya demasiadas opciones, cuando en realidad solo el triatlón y el judoca Niko Shera han fallado de verdad, pues aparecían sobre la mesa como alternativas casi seguras al podio. Lo demás han sido actuaciones que no cuajaron o decepciones inesperadas.

Es cierto que hay que recordar varias ausencias dolorosas que rebajaron ya de inicio las expectativas. La de Rafael Nadal pesó por todo. Por su valía en la pista y por su capacidad de liderazgo en la villa. Una estrella cuyo aura marcaba el camino para el resto en Río 2016 y les hacía más poderosos. Tampoco está Carolina Marín en Tokio, lesionada la andaluza a pocas semanas del inicio de la cita. La suya era otra medalla segura que no subirá al casillero de España, que ya con los Juegos en marcha sufrió un mazazo doloroso, el del positivo de Jon Rahm. El vasco ni siquiera llegó a pisar Japón, pero su baja dejó al golf olímpico sin su gran figura y al equipo nacional sin otra de sus opciones sólidas de podio. Golpes que unidos a un inicio sin brillo han dejado una sensación de fracaso que no es tal.

Basta con mirar al pasado para darse cuenta de que España tiene su principal caladero en los deportes que se disputan hacia el final de los Juegos. Este sábado comienzan las ‘medal race’ que coronan a los campeones sobre el mar y para España se espera una lluvia de alegrías. Hasta cinco tripulaciones encaran los últimos días de competición muy cerca del podio, como Joan Cardona, segundo en clase Finn o los dos representantes del 49er, segundas ellas y terceros ellos con tres cuartas partes de las regatas consumidas. Habrá que esperar hasta el día 2 de agosto, pero se esperan entonces dos jornadas consecutivas de medallas en la bahía de Enoshima.

También para esta semana está previsto el inicio del piragüismo de velocidad, con el abanderado Saúl Craviotto como estrella del equipo nacional. Él comandará un K4 500 que no solo aspira al podio sino a un oro que sería histórico. Además, la piragua, que ya en Río fue el deporte que más medallas le dio a España, cuenta con varias embarcaciones más entre las mejores del mundo. Además de esas alegrías que se esperan desde el agua, quedan también las esperadas actuaciones de Sandra Sánchez y Damián Quintero en kárate o la de Lidia Valentín en halterofilia, sin olvidarse del estadio olímpico, donde el atletismo está ya en marcha con varios españoles aspirantes al podio a la espera de entrar en acción: Orlando Ortega, Mo Katir o el equipo de marcha.

Ana Peleteiro pone luz a una España gris
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