sábado. 28.01.2023
EL ARBITRAJE del colegiado gallego Otero Álvarez no tuvo incidencia en el marcado, ya que no existió ninguna jugada que resaltar en el aspecto conflictivo. La deportividad con la que se emplearon los jugadores de ambos conjuntos le hizo tener un encuentro tranquilo y sin dificultad, excepción hecha de las dos pequeñas tanganas que se produjeron en el segundo tiempo, que no pasaron a mayores, aunque en ambas no supo tener la autoridad suficiente como para controlarlas por sí mismo. En varias oportunidades dejó efectuar el saque de infracciones a bastante distancia de dónde se habían producido. Se mostró correcto en las dos amonestaciones por pérdida de tiempo, en los casos de Lozano y Gustavo, aunque por este motivo debería de haber prolongado durante algún minuto más la duración del partido. Sus árbitros asistentes estuvieron correctos en la señalización de las jugadas de fuera de juego. Los dos goles del Conquense fueron legales, si bien no le ayudaron sus ayudantes en otras facetas muy importantes del arbitraje. Este colegiado que la pasada temporada quedó a dos posiciones de ascenso de categoría, demostró en el día de ayer que su verdadera situación es de la mitad de la tabla en la plantilla de colegiados de la Segunda División B, lugar en el que quedó ubicado hace dos temporadas, como dato anecdótico. También, por lo que se refiere al apartado estadístico, el Conquense había realizado desde el minuto 1 al 7 de la segunda parte más faltas que en toda la primera mitad, en la que sólo cometió 6. Esta reiteración de faltas costó al Conquense en los segundos cuarenta y cinco minutos que Díaz Neira y el ex culturalista Ángel Luis fueran amonestados con cartulina amarilla. En suma, la actuación del colegiado asturiano no influyó en el resultado final del encuentro, punto fundamental en cualquier dirección arbitral.

El árbitro no influyó en el resultado
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